Declaración de apoyo a las comunidades costeras de Chile

Las organizaciones de los diferentes continentes presentes en la Conferencia de Pesca de Pequeña Escala que organiza la Oficina de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre el 13 al 17 de octubre de 2008 en Bangkok, Tailandia, a través de esta declaración presentan su solidaridad con el pueblo de Chile, los pueblos indígenas de estos territorios, sus comunidades costeras, sus trabajadores de la industria del salmón, los pescadores artesanales y las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y declaran los siguiente:


1. Vemos con alarma la contaminación de las zonas costeras, marinas, lacustres y fluviales, generada por la industria que cultiva salmón en el sur de Chile. Esta situación se expresa en la introducción en estos ecosistemas de diversas enfermedades y virus, como la Anémia Infecciosa del Salmón; la aparición masiva del piojo de mar, la contaminación de fondos marinos y playas, el escape masivo de salmones desde sus jaulas de cultivo, que depredan sobre las especies nativas y potencialmente pueden traspasar enfermedades exóticas a los peces silvestres; la introducción de cientos de toneladas químicos y antibióticos a estos ecosistemas; y la utilización masiva de tóxicas pinturas anti-incrustantes utilizadas en las jaulas salmoneras. Esta situación ha sido causada por compañías de capitales chilenos y multinacionales de origen noruego, español, japonés y norteamericano.

2. Rechazamos la intención de estos empresarios de expandirse productiva y geográficamente y su propósito de imponer a la sociedad chilena, mediante la aprobación de un "crédito blando" estatal, que subsidie con más de US$ 250 millones a estas compañías, para enfrentar la actual crisis sanitaria que ellos mismos han generado, debido a sus bajísimos estándares ambiéntales e higiénicos, a su presión constante, incluso en forma ilegal.

3. Apoyamos las denuncias de trabajadores, pescadores organizaciones sociales, empresarios de turismo local, y sectores de académicos, respecto a los bajos estándares ambiéntales, sanitarios y sociales de estas compañías, denuncias que se vienen realizando ya por más de una década.

4. Reiteramos la exigencia que estas organizaciones le han realizado al gobierno para hacer cumplir la pobre legislación chilena en aspectos de medio ambiente, salud pública y código laboral; y le recordamos al gobierno de Chile que implemente ahora las recomendaciones que le aconsejó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el año 2005.

5. Consideramos que el gobierno debe terminar con los subsidios estatales de todo tipo a las compañías salmoneras y afirmamos que la exigencia de la patronal SalmonChile y de la multinacional noruega Marine Harvest, para que el gobierno les de un crédito de 250 millones de dólares, es un atentado a la democracia chilena, a la equidad social y a los derechos económicos, sociales y ambientales del pueblo de Chile. Exigimos una revisión respecto a los subsidios que los estados le entregan a las compañías tanto en el lugar donde producen, como donde se originan sus capitales.

6. Exigimos al gobierno que su principal prioridad es la responsabilidad social directa con los sectores más vulnerables como son los trabajadores de la industria del salmón que están sufriendo directamente la crisis de esta industria la que se expresa en miles de despidos de obreros y obreras y la constante presión de los empresarios contra los sindicatos.

7. Cuestionamos la declaración final de la Cuarta sesión del Subcomité de Acuicultura del Comité de Pesca (COFI) de la FAO, realizada desde el 6 al 10 de octubre de 2008 en la ciudad de Puerto Varas en Chile, donde se apoyó los procesos de certificación y se decidió trabajar para que la acuicultura industrial siga "creciendo y desarrollándose". Aseguramos que estos dos puntos son elementos que apoyan un sistema económico de crecimiento infinito que actualmente está demostrando su fracaso, que se basa en la especulación y la generación de ganancias que solo benefician a un pequeño pero poderoso grupo de empresarios. Este modelo de producción además hemos constatado directamente, que excluye a comunidades de pescadores, las expulsa de sus áreas tradicionales, cambia drásticamente las culturas locales, destruye los ecosistemas naturales y atenta severamente contra la soberanía alimentaria y las economías regionales.

8. Apoyamos a las organizaciones chilenas que exigen una moratoria a la entrega de más concesiones marinas para la industria del salmón y rechazamos la apertura de nuevos centros de cultivo de esta especie exótica, tal como se acordó en el Taller de Pesca Artesanal de América Latina que se realizó en la localidad de Punta de Tralca, San Antonio, Chile.

 

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