Estudio verá impacto de salmoneras en Reloncaví

Es la primera investigación realizada en un área tan extensa de Chile. Usando tecnología de punta, científicos de la Universidad de Concepción investigan las consecuencias de la explotación de especies marinas del estuario. La Nación, 09 de octube de 2008.


Ubicado en la Región de los Lagos, el estuario de Reloncaví es una zona donde predomina la extracción de salmones y mariscos, explotación que preocupa a los científicos, por los potenciales daños al ecosistema.

Por ello un grupo de investigadores del Centro de Investigación Oceanográfica en el Pacífico Sur Oriental (Copas) de la Universidad de Concepción y el Centro de Investigación de Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), llevan a cabo una serie de análisis para determinar las características de las aguas del estuario y la capacidad de carga que éste puede soportar, para evitar que la sobreexplotación lo ponga en riesgo.

"El Reloncaví es uno de los estuarios con uso más vigente, por su tamaño y cantidad de producción salmonera y de choritos", señala el oceanógrafo físico, Óscar Pizarro, de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la universidad penquista, quien lidera el estudio.

Hace dos meses comenzaron la instalación de sensores que permitirán medir desde la temperatura hasta la influencia de las corrientes superficiales del lugar. Es el primer estudio realizado en profundidad y en un área tan extensa en Chile, en el que se utiliza tecnología de punta, que incluye diferentes tipos de radares y perfiladores de corrientes acústicos Doppler (ADCP). "Usualmente se realizan estudios pero básicos, súper localizados. Son estudios muy puntuales, monitorean temperatura, tratan de registrar cambios, saben que son variables importantes, pero es necesario tener una visión más regional", afirma Pizarro.

Materia orgánica

El conjunto de estudios que se realizan en la zona sentarán la base para continuar monitoreando las fluctuaciones del medio ambiente. Además de la capacidad de carga del estuario, los investigadores analizan la cantidad de materia orgánica que existe tanto en forma natural como aquella provocada por los centros de cultivo y las variantes en el oxígeno del agua que esto puede provocar. "Todos los organismos que no son vegetales necesitan el aire disuelto en el agua. Es importante determinar cuándo hay fluctuaciones naturales del oxígeno, entender la dinámica de éste en el interior", dice Pizarro.

La gran cantidad de especies cultivadas consumen grandes cantidades de oxígeno, además, la materia orgánica del alimento que no consumen, puede afectar las aguas, pues al degradarse consume oxígeno.

El estudio estará completado en un año y medio, aunque el lugar seguirá siendo monitoreado.

La información recopilada permitirá determinar la cantidad de centros de cultivo que pueden permanecer en el estuario y cuáles son los lugares más adecuados para instalarlos. El estudio, pionero en el país, permitirá además validar un modelo predictivo del fiordo, realizado computacionalmente. "Podemos predecir cómo se va a comportar la temperatura, el movimiento de las aguas y el oxígeno. Si cambiamos los vientos, la marea, el agua dulce, entre otras condiciones", explica el oceanógrafo.

"Basta con visitar el estuario para ver que hay una intervención terriblemente grave. Hay mucho desecho, tanto de los pescadores, como de las industrias. El fiordo todavía tiene capacidad de explotación, pero se ven signos que están dañando el ambiente", dice Pizarro.

Comments are closed.