Mercado del reciclaje crece y busca nuevos nichos

Cada vez más el concepto de cuidado ambiental y uso eficiente de los recursos se está instalando en la cultura chilena y, gracias a ello, las empresas y negocios orientados al reciclaje de diversos materiales han crecido y comienzan a consolidarse. El Diario Financiero, 21 de octubre de 2008.


Sin embargo, aún estamos lejos de llegar a los niveles de países desarrollados. Uno de los elementos centrales para seguir expandiendo este negocio, señalan distintos ejecutivos del rubro, es que desde la institucionalidad se promueva y legisle sobre la materia.

De todas maneras, los empresarios ya han visto el potencial del negocio y han creado distintos proyectos que abren nuevos mercados, donde conviven el reciclaje más tradicional de chatarra y cartones hasta la creación de bancos ambientales.

Así, algunas firmas intentan fortalecer y ampliar el mercado nacional, mientras otras encuentran en el exterior a sus principales clientes. Lo importante es que esta es una industria con mucho potencial y se espera que crezca mucho más en los próximos años, aseguran los ejecutivos de las 5 empresas que presentamos.

Comec: chatarra que sirve

Lo que comenzó en 1974 como una compra y venta de chatarra, es hoy una empresa que factura US$ 31 millones anuales, según el gerente general de Comec, Hernán Trujillo. Y el salto fue producto de la implementación de tecnologías y profesionalización del rubro.

“Tenemos cerca del 35% del mercado de reciclaje de metales” asegura el ejecutivo, añadiendo que exportan casi toda su producción, principalmente a China, Corea y Japón, además de centro América y Brasil.

Durante 2007 la empresa procesó 7 mil toneladas de material no ferroso y, hasta julio de este año ya llevaban 4 mil toneladas. Sin embargo, aún no saben en qué nivel cerrarán el año debido a la crisis económica mundial.

Trujillo afirma que éste es un buen negocio, con mucho potencial aún ya que “la chatarra de primera calidad se vende a un 95% del precio de la bolsa de metales de Londres y en producir 1 tonelada -por ejemplo de chatarra de cobre- se gasta un 20% de lo que implica extraer mineral virgen”.

Entre los materiales que actualmente procesan se encuentra el aluminio, cobre, bronce, zinc, acero especial y plomo. A futuro, esperan ingresar al mercado del e-waste, o chatarra electrónica, por lo que buscan socios en el extranjero para contar con recursos técnicos para desarrollar la nueva área.

Banco Ambiental: enfocado en el hogar

Con el objetivo de incentivar el reciclaje entre los hogares particulares, Fabio Salamanca decidió crear Banco Ambiental. Este proyecto, que ya cumple un año, está enfocado en fomentar el reciclaje de los hogares de las comunas de Santiago a través de un “premio” que consiste en cupones de descuento en diversos locales comerciales.

“Nosotros buscamos diversas alianzas con el comercio asociado para que ellos den este beneficio a los hogares que están inscritos en el banco. Hoy contamos con ocho marcas asociadas y tenemos la propuesta de veinte más”, explica Salamanca.

El sistema consiste en que cada hogar recibe bolsas identificadas con un código de barra, en donde pueden almacenar por separado materiales para reciclar (vidrios, papel, metal, alumnio, entre otros) que son retiradas cada ocho días por los tres camiones de la empresa. Según el peso de las bolsas se acumulan los puntos que son canjeables por cupones de descuento. “En promedio, cada casa nos entrega unos 12 kilos de material”, dice Salamanca.

Actualmente, los “clientes” del Banco Ambiental supera los 5.500, pero la lista de postulantes que esperan ser inscritos supera los 10 mil.

“Por cada mil casas inscritas debemos invertir en comprar un nuevo camión recolector, por lo que estamos buscando más patrocinadores para poder crecer”, asegura Salamanca.

Compost Chile: reciclaje orgánico

Desde el año 2003 hasta hoy, la empresa Compost Chile ha vendido cerca de 4 mil composteras, recipientes en donde se acumula el material orgánico mezclado con tierra para formar, luego de unos cuatro meses, tierra de hoja. Desde el año 2006, ha observado un aumento sostenido en la demanda: “Hoy es mal visto que una persona no sea sensible a la problemática ambiental. Hay un tema cultural y social, sobre todo en el nivel medio alto”, afirma Nicolás Opazo, socio de la empresa.
Son tres líneas de negocios que él y su socia, Ana María Montemurro, han desarrollado: venta a particulares, implementación de programas de educación ambiental en colegios y ejecución de programas de reciclaje y compostaje a través de municipios.

“Importamos las composteras desde Canadá, tenemos la representación exclusiva de la empresa”, señala Opazo.

Uno de los mayores atractivos de este negocio, comentan, es que se realiza una inversión inicial que en el mediano plazo permite abaratar costos. “Hemos vendido composteras de Arica a Puerto Williams y esperamos seguir creciendo. Queremos potenciar el área los colegios y municipalidades con la instalación de proyectos masivos”, dice Montemurro.

Recycla: atacando la basura del siglo XXI

Alrededor de $ 8 mil cuesta reciclar un computador en Recycla, empresa encargada de tranformar “la basura del siglo XXI, la basura electrónica”, según Fernando Nilo, gerente general de la firma.

El ejecutivo comenta que la empresas se creó en 2003, producto de una necesidad en el mercado, ya que “cada vez las tecnologías son más accesibles a la gente y hoy el fax, escáner, DVD, computadores, cámaras y celulares nos facilitan la vida, pero también generan mucha basura tecnológica”.

Con una planta en Pudahuel, el proceso consiste en clasificar y separar, manualmente, el plástico, los metales y el cable, agrupándolos en familias de productos. “Lo que es reciclable se exporta para fundiciones, el plástico se vende -localmente- y los metales se van a Gerdau Aza”, especifica. La empresa recicla alrededor de 600 toneladas al año, siendo el destino de las exportaciones Europa, donde se envían cuatro contenedores al año.

“Los primeros años fueron difíciles, pero en los últimos tres hemos tenido un crecimiento del orden del 30% anual. Es un negocio que aumenta año a año”, sostiene Nilo. Y agrega que las empresas están cada vez más interesadas. “Tenemos un convenio con firmas de tecnología: ellas pagan por el reciclaje”, añade.

TRIO, refinando aceites para distintos nichos de mercado

El reciclaje de grasas para nutrición en animales fue el punto de partida de TRIO S.A. Y poco a poco, la firma fue incursionando en nuevas líneas de productos hasta conformar tres áreas dirigidas a diferentes mercados de consumo, comenta el gerente general de la empresa, Joaquín Gajardo. Tienen más de 70 trabajadores y este año esperan vender unos US$ 16 millones, de los cuales 60% corresponde a exportaciones.

Animal Fibbing, Natural Oils y Bioils, son las tres marcas que la componen. La primera de ellas, comercializa grasas y afrechos para nutrición animal, elaborados en base a subproductos de la refinación de aceites vegetales o provenientes de la refinación de aceites de pescado de la industria del salmón o la pesca pelágica (alejada de la costa). Natural Oils, elabora aceites vegetales para consumo humano y uso cosmético, entre ellos el de pepa de uva, durazno y rosa mosqueta, que se envían a Asia y EE.UU. Por último, Bioils recolecta residuos de aceites de frituras en hoteles, restaurantes y retail, transformándolos para su uso en la producción de biocombustibles e industrias químicas relacionadas con detergentes y jabones de uso industrial. Más de 400 puntos desde Arica a Puerto Montt son su fuente de materia prima. Uno de sus últimos desarrollos, fueron los tensoactivos, tipo de jabón que tiene una acción antibacteriana en las plantas, para control de plagas.

 

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