Mercado orgánico chileno apuesta por la diversificación de productos

Se cree que el sector mueve en chile entre US$ 80 millones y US$ 100 millones anuales. El Diario Financiero, 28 de octubre de 2008.


Un mercado que a nivel mundial movió US$ 31 mil millones en 2005 y que se espera llegue a US$ 100 mil millones en 2010, es el atractivo nicho de los productos orgánicos que en Chile gana más adeptos -y hectáreas- cada año.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), hasta el año pasado más de dos mil informantes declararon realizar agricultura orgánica y en la base de ProChile existe un centenar de empresas orgánicas exportadoras, que envía sus productos principalmente a Estados Unidos, Canadá, Europa, Corea y Japón. Kiwis, berries, hierbas medicinales, rosa mosqueta y manzanas son algunos de los embarques que han salido de Chile desde mediados de los ‘90, sumándose en los últimos años el vino y aceite de oliva.

Aunque no hay cifras oficiales, se estima que en el país el sector mueve entre US$ 80 millones y US$ 100 millones anuales, cifra que ha venido creciendo de manera sostenida principalmente porque los canales de comercialización se han diversificado y porque la Ley sobre agricultura orgánica -promulgada en 2007-, y el Sistema Nacional de Certificación de Productos Orgánicos han sido impulsores del rubro.

Hasta carne de wagyu

De acuerdo con Miguel Elissalt, director de la Agrupación de Agricultura Orgánica de Chile (Aaoch), en el país hay aproximadamente 60 tipos de productos desarrollados orgánicamente. Y no sólo se trata de fruta fresca.

Vinos tintos, carne bovina, fruta seca, deshidratada y congelada, miel y semillas son algunas de las apuestas más novedosas que se están llevando a cabo, mientras que algunas empresas se han aventurado con vinagre de berries, vinos espumosos, aceite de palta y productos cosméticos.

“Se están realizando iniciativas con la carne de wagyu y se está empezando a exportar té, café y yerba mate fabricados con materias primas que vienen de distintas partes de Sudamérica. El desarrollo de otros productos distintos a los alimentos frescos está en aquellos considerados básicos, como las harinas y los aceites”, sostiene Elissalt.

El ejecutivo comenta que también existen productos gourmet, como queso de cabra y oveja, que en general tienen una distribución acotada a restaurantes y hoteles de Santiago. Y aunque exportaciones de estos productos todavía no hay, “no en mucho tiempo más deberían comenzar, en la medida que aumente la masa crítica”.

Futuro promisorio

Respecto al potencial que tiene el sector para el país, Ana María Fuentes, del Departamento Agropecuario de ProChile, resalta nuestras condiciones fitosanitarias “excepcionales”, las ventajas de la estacionalidad y diferencia hemisférica, la alta demanda por este tipo de productos (sobre todo en el Hemisferio Norte), y consumidores dispuestos a pagar hasta 100% más.

El panorama se ve auspicioso. Según Elissalt, con la entrada en vigencia del sistema de certificación, se espera que la superficie de producción orgánica aumente significativamente, “impactando en los precios y calidad de los productos, y aumentando a su vez el consumo interno”.

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