Pedalear contra la contaminación

Con la contaminación climática y el precio elevado de los combustibles, pedalear se ha puesto de moda en muchas ciudades del mundo rico. En Chile, servicios públicos de bicicletas, sendas y estacionamientos especiales son algunas iniciativas en desarrollo. IPS, octubre de 2008.


"El medio de transporte más eficiente, cómodo y beneficioso en ciudades contaminadas, congestionadas y estresadas es la bicicleta", resumió a Tierramérica Amarilis Horta, presidenta del no gubernamental Centro de Bicicultura de Chile.

La preocupación ciudadana por el cambio climático y la contaminación, el alza de los precios de los combustibles y la necesidad de actividad física para combatir la obesidad explican el creciente auge de este vehículo en Chile.

También influyó el mal funcionamiento del Transantiago, sistema de transporte público capitalino inaugurado el 10 de febrero de 2007.

La bicicleta "originalmente era percibida como el peor castigo. Quienes no tenían más alternativa cargaban con el karma de tener que trasladarse así. También se la veía como un juguete para niños, que se regalaba en Navidad", comentó Horta.

Actualmente una veintena de países tienen sistemas de transporte público de bicicletas, entre ellos Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Holanda, Italia, Nueva Zelanda y Suecia.

La administración, cobro y tecnología asociada a estos servicios varían. Se tiende a permitir a los usuarios utilizar las bicicletas por no más de una hora durante sus traslados diarios. Las recogen en un punto, o estación, y las devuelven en otro.

El sistema Bicing, impulsado por el Ayuntamiento de la nororiental ciudad española de Barcelona, tiene más de 150.000 usuarios registrados y dispone de 400 estaciones con 6.000 bicicletas, ubicadas cerca de las paradas del tren subterráneo y de los autobuses.

En 2007, la Unión Europea aprobó una normativa que obliga a los trenes a adecuar sus instalaciones para permitir a los ciclistas trasladar sus bicicletas. Asimismo, la Federación Europea de Ciclistas trabaja en el proyecto EuroVelo, una red de 66.000 kilómetros de 12 ciclovías regionales que abarca todo el continente.

En América Latina también hay experiencias. En Bogotá existen 344 kilómetros de ciclorrutas usadas por 285.000 personas y en la ciudad de Buenos Aires se aprobó en diciembre de 2007 la Ley sobre el Sistema de Transporte Público de Bicicleta, en proceso de implantación.

En Chile, la intendencia (gobernación) de la Región Metropolitana de Santiago inició en 2007 un plan para construir 690 kilómetros de ciclovías hacia 2012 –550 urbanas y 140 rurales– por un monto equivalente a unos 38 millones de dólares. Paralelamente se implementará una red de 200 estacionamientos.

Además, este año la intendencia presentó otros dos proyectos de ciclorrutas para la capital a desarrollarse entre 2009 y 2012, particularmente en comunas con el aire muy contaminado en invierno.

El metro de Santiago instaló en cuatro estaciones lugares con capacidad para guardar 22 bicicletas. El costo del boleto diario es de 300 pesos (0,5 dólares).

Por otra parte, el 17 de julio se constituyó en el Ministerio de Transportes la Mesa de trabajo ciudadanía-gobierno, de fomento a la bicicleta, con representantes del sector público, privado y de la sociedad civil.

Las encuestas sobre origen y destino del tránsito urbano realizadas en Santiago indican que sólo dos por ciento de todos los viajes de la capital son realizados en bicicleta, aseguró a Tierramérica Cristián Navas, de la Subsecretaría de Transportes.

No obstante, los estudios concluyen que en un "escenario ideal", con ciclovías que atraviesen toda la ciudad, estacionamientos y respeto por los ciclistas, la demanda crecería por lo menos ocho por ciento. Esa es una de las metas fijadas por el gobierno, indicó.

En Santiago, las autoridades están definiendo los lugares estratégicos donde instalar los estacionamientos y analizando modelos de negocios asociados a ellos, sostuvo Navas.

En las regiones también se avanza. Además de realizar una "campaña de promoción" en la ciudad de Concepción, en la central región de Bío Bío, para potenciar las ciclorrutas ya construidas, la Subsecretaría está planificando un "proyecto piloto de infraestructura y estímulo del uso de la bicicleta en ciudades de tamaño medio", que pueda replicarse en todo el país, según Navas.

Se barajan las ciudades de Copiapó, Quillota, Rancagua y Valdivia, para las que ya hay diseñadas ciclovías, y las de la central región del Maule, donde 10 por ciento de los viajes se realizan en bicicleta.

Paralelamente, Ciclistas Unidos de Chile, integrado por el Centro de Bicicultura, redactó junto con diputados de la coalición gobernante un proyecto de ley sobre uso, fomento e integración de la bicicleta, presentado al parlamento el 9 de septiembre.

Entre el 9 y 16 de noviembre se realizará el III Festival de Bicicultura de Chile, organizado por el centro que dirige Horta.

En noviembre, el capitalino municipio de Providencia inaugurará el primer servicio de bicicletas públicas del país, disponible para quienes se inscriban para usarlas por una hora diaria dentro de los límites comunales.

Licitado a una empresa privada, el servicio costará unos dos dólares mensuales o 14,5 dólares anuales. Serán 100 bicicletas repartidas en 10 estaciones.

La urbe francesa de Lyon abrió el juego con su servicio Vélo’v en 2005. Hoy tiene más de 3.000 unidades disponibles en 350 estaciones. La meta es una estación a 300 metros de cualquier punto de la ciudad.

 

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