Un nuevo plan de descontaminación para Santiago

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora del Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, publicada en La Nación el 13 de octubre de 2008.


Hoy lunes finaliza el proceso de consulta pública acerca del anteproyecto de reformulación del Plan de Prevención y Descontaminación de la Región Metropolitana (PPDA) y no queremos dejar pasar la oportunidad para, una vez más, poner sobre la mesa de discusión elementos esenciales que desde Fundación Terram creemos deben ser incorporados por las autoridades ambientales y gubernamentales en el nuevo plan si es que realmente están comprometidos con la descontaminación de la capital y la salud de su población.

El problema de la contaminación de la capital es de tipo estructural y se relaciona con la capacidad de carga de la cuenca de Santiago; es decir, con la expansión horizontal de la ciudad, el crecimiento poblacional, el alza del parque automotriz y de las actividades económicas que en ella se desarrollan. Entonces, las nuevas medidas a implementar deben dirigirse a disminuir la carga ambiental sobre la cuenca, lo que significa avanzar hacia una gestión integral. En ese sentido, las medidas impulsadas deben estar orientadas a proteger la salud de las personas, a los distintos sectores/actores que generan la contaminación -ordenamiento territorial, transporte, industria, construcción, residencial-comercio- y en términos de quién ejecuta y se hace responsable técnica y políticamente de las medidas y políticas -gestión e institucionalidad, presupuesto, ámbito técnico- para descontaminar la región.

Sin embargo, las medidas presentadas por la máxima autoridad ambiental, el intendente Álvaro Erazo, tienen un enfoque de orden tecnológico y no incorporan las variables antes mencionadas, lo que significa -primero- poner una lápida final al plan original de 1997, ya que no se logrará cumplir las metas establecidas a 2010 y -segundo- que en el corto plazo, Santiago no podrá contar con un aire respirable, es decir, proteger la salud de su población, objetivo principal del plan.

Por ello, de nuevo apelamos al intendente Erazo y a la Presidenta Michelle Bachelet, en sus calidades de médicos y máximas autoridades a nivel regional y nacional: el Plan de Descontaminación de Santiago es una propuesta de la Intendencia que finaliza en un decreto presidencial, en sus manos está la facultad de ingresar las medidas estructurales tan necesarias para que Santiago pueda llegar a respirar un aire de calidad. Hoy más que nunca, la capital requiere de una autoridad política que cuente con el respaldo directo de las máximas autoridades ambientales y de Gobierno, que tenga poder y herramientas para coordinar las políticas regionales y tomar de manera decidida, más allá de cálculos políticos y económicos, las medidas para descontaminar el aire capitalino. El plan que se ha propuesto es inaceptable. Esperamos que el proceso de formulación final incorpore las demandas ciudadanas que, sin duda, llevarán a Santiago a disfrutar de un aire de calidad y de una mejor calidad de vida.

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