Chile ya produce biodiésel a base de raps

Equipo científico-técnico de la Universidad de la Frontera genera 200 litros diarios. Científicos trabajan en cumplir normas nacionales y europeas requeridas para certificar la calidad del producto. Pruebas en autos arrojan rendimiento de 10,5 km/litro: un 4% menos que con petróleo. La Nación, 12 de noviembre de 2008.


Producir biodiésel a partir de raps, una planta oleaginosa disponible entre la Región del Bío Bío y la de los Lagos, es la propuesta del Departamento de Ingeniería Mecánica e Ingeniería Química de la Universidad de la Frontera (UFRO), en conjunto con Molino Gorbea y la Empresa Copec. Financiados por un proyecto Fondef (Conicyt), el equipo científico-técnico ya produce 200 litros diarios, en una planta piloto, en la que evalúan y mejoran las propiedades del producto que, en los próximos dos años, ya podría estar disponible a nivel comercial.

En Chile existen 160 mil hectáreas disponibles para el cultivo de raps, la mayor parte para producción de biodiésel, sin embargo, hoy poco de esto se utiliza con este fin, ya que los productores prefieren centrarse en la búsqueda de terrenos menos competitivos para obtener su materia prima y los cultivos de raps tradicionales siguen orientados a la producción de alimento para salmones.

Robinson Betancourt, académico de la UFRO y director del proyecto Biodiésel, explica que el objetivo es que la producción del combustible de origen vegetal se convierta en un aporte para solucionar la demanda energética interna, "esto, en ningún caso resuelve el problema total, el objetivo es llegar a aportar hasta el 5% del consumo nacional con diversos tipos de biocombustibles", indica.

Molino Gorbea, la empresa asociada, construyó una planta piloto con capacidad de 200 litros/día en sus instalaciones industriales. En ella, los investigadores optimizan el proceso de producción y evalúan que la calidad del biocombustible sea apropiada para su uso en un motor diésel convencional.

En este momento, trabajan en satisfacer las variables necesarias para ofrecer un producto de calidad, realizando pruebas en una camioneta y un tractor, donde mezclan el biocombustible con diésel. En paralelo, realizan ensayos en quemadores de calderas con mezclas de fuel oil y biodiésel. Los primeros resultados en los vehículos arrojan un rendimiento de 10,5 kilómetros por litro, cerca de un 4% menos que cuando se utiliza petróleo. "Ningún biodiésel puede superar las propiedades del petróleo. La potencia de un motor con biodiésel es de 3% a 5% más baja que con diésel", señala Betancourt. Pero aún tiene la ventaja de ser amigable con el medio ambiente, "proviene de una fuente de cultivo renovable, que emite menos material particulado y azufre que el petróleo y, lo más importante, es de producción interna", indica.

Consumo humano

Respecto al debate por la utilización de terrenos que pueden destinarse a cultivos para consumo humano, el investigador señala que no se trata de arrasar con todo para plantar oleaginosas en cualquier parte, "se trata de utilizar el raps como cultivo de rotación en zonas acotadas entre el sur del Biobío y Llanquihue, por lo que se puede cultivar un año, al siguiente sembrar trigo y después volver a cultivar raps, lo que deja mucho nitrógeno en el suelo que beneficia al cultivo siguiente", explica.

"No estamos abocados a usar el terreno destinado a alimentación, no estamos botando bosques, ni podemos pasar más allá de la superficie destinada para biodiésel", señala Betancourt. "Lo importante es diversificar las materias primas para la producción de biodiésel. Sin duda que el raps, en volumen, sigue siendo la primera opción en nuestro país, pero es importante que se desarrollen cultivos también en el norte, como la jatropha y que se utilicen aceites y grasas residuales, así como también que se desarrolle el cultivo de algas para la producción de aceites", señala Rodrigo Navia, director alterno del proyecto.

Tomando en cuenta las diversas opciones que ofrece el territorio chileno para la producción de combustibles de origen vegetal y la reutilización de aceites, los fondos obtenidos a través del Fondef, también han sido utilizados en la implementación de un "laboratorio de biocombustibles", abierto a la comunidad, para cualquiera que esté interesado en producir y certificar su biodiésel. "La idea es que nos traiga su producto, el que será evaluado y se le orientará respecto a las cualidades que debe tener", indica Betancourt. "Si otros grupos de investigación producen biodiésel de otras materias primas tales como grasas, aceites usados u otro tipo de oleaginosas, son muy bienvenidos, ya que sumando esfuerzos podríamos llegar al aporte de 10% en el consumo nacional", concluye.

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