Con paneles solares iluminan más de 3 mil casas rurales

Plan de la CNE benefició diversos poblados de Coquimbo sin acceso a luz eléctrica. Hace hace dos semanas no tenían luz eléctrica. Ahora el sol les permite iluminar sus casas, planchar y hasta ver TV. No son los únicos. El Programa de Electrificación Rural ya ha favorecido a más de 150 mil familias y pretende cubrir al 2010 el 96% de la demanda sólo con energías renovables. La Nación, 19 de noviembre de 2008.


En 1994, casi la mitad de las viviendas rurales en Chile no tenían electricidad. Entonces sus habitantes tenían dos opciones: migrar a la ciudad u optimizar las tareas mientras durara la luz del día. Por eso el Gobierno ideó un programa para llevar energía a los lugares más distantes del territorio. Pero no fue cualquier plan. La apuesta fue apoyarse en fuentes renovables no convencionales, como la solar, que la semana pasada permitió sacar del aislamiento energético a más de 3 mil familias de la Región de Coquimbo. Un cambio brutal para quienes hasta hace días sólo usaban velas y cuyas casas hoy lucen orgullosas sus nuevas joyitas: paneles fotovoltaicos que les permiten usar ampolletas y hasta ver TV.

No son los únicos beneficiados con este plan ni los últimos. A trece años de que la Comisión Nacional de Energía creara el Programa de Electrificación Rural (PER), más de 150 mil familias han podido usar en sus casas elementos tan cotidianos como planchas, radios o televisores a través de diversos medios energéticos renovables. "En 1990 la mitad de los pobladores rurales tenían electricidad. Ahora, 20 años después, apenas un 4% de ellos seguirán aislados", dice la jefa de Energización Rural y Social del CNE, Rosa Argomedo.

En efecto, desde que este programa se empezó a ejecutar, en 1995, las familias beneficiadas han elevado su calidad de vida.

Mediante un sistema de subsidios -donde Estado y usuario comparten gastos- cada vez se pueden encender ampolletas en territorios más aislados y donde el tendido eléctrico tradicional era un imposible. "El beneficiario tiene que pagar la cuenta mensualmente en base a lo que está gastando, una tarifa que está regulada (Estado subsidia 75% de la tarifa mensual), así como el 10% del total de la instalación interior. Esto es muy importante porque se hacen parte del proceso. No es visto como un regalo y eso ha hecho que el programa sea bastante exitoso. La gente cuida sus paneles", dice Argomedo.

El programa, que tiene como meta electrificar por esta vía el 96% del país al bicentenario, ocupa distintos tipos de energías renovables para llevar luz artificial a los poblados y ya tiene en carpeta proyectos que incluyen desarrollo económico y turístico (ver recuadro).

Con este tipo de proyectos, como el que dotó la semana pasada a 3.064 viviendas rurales de distintos sectores de la "región estrella", los usuarios sincluso gastan menos que comprando velas. "Antes destinaban alrededor de siete mil pesos en esos insumos para una demanda energética muy pequeña. Ahora con una tarifa regulada, que depende del lugar donde estén ubicados, por mucha más energía van a pagar menos de lo que gastaban antes. Incluso ahora la gente se enferma menos. Esa diferencia es el beneficio social que como país nos interesa", dice la Jefa de Energización Rural.

BIODIGESTORES Y COCINAS SOLARES
 
El CNE maneja una serie de proyectos piloto para ofrecer soluciones energéticas de acuerdo a las condiciones que cada poblado pueda ofrecer.Por ejemplo, aprovechando las excelentes condiciones de radiación solar del territorio, sobre todo en la zona norte, ya hay algunos estudios para dotar a los pobladores de cocinas, colectores para agua caliente sanitaria y secadores solares. Además, existen algunos ejemplos de bombeo de agua para riego con paneles fotovoltaicos muy parecidos al que genera electricidad. También se estudian proyectos de desalinización y refrigeración con energías renovables y biodigestores, que transforman en gas metano desechos orgánicos.

Otras soluciones que se están empezando a ejecutar son sistemas híbridos que combinan energía eólica con diésel, especialmente para islas en el sur, donde el transporte de combustible es más difícil. Todas, energías renovables que, además, ayudan a cuidar el medio ambiente.

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