Energía

Carta al directora escrita por Paola Vasconi, y publicada en La Nación el 27 de noviembre de 2008.;


Chile es un país que tiene una matriz energética poco diversificada y basada en la importación de materias primas. La necesidad de diversificar la matriz y garantizar la seguridad energética en el mediano y largo plazo se tornó más urgente producto de la estrechez energética en que se encuentra el país. En la búsqueda de una mayor oferta de energía, las autoridades basaron sus estrategias en la utilización de energías convencionales, sin cambios de fondo en el sistema y dejando de lado consideraciones económicas, sociales, ambientales y/o culturales. Esto significó que un gran número de proyectos energéticos ingresados en los últimos años, presenten problemas con las comunidades locales y con otras actividades económicas que se ven afectadas por la ubicación de este tipo de proyectos. Como el recién desistido proyecto Farellones de Codelco, en la comuna de La Higuera (Región de Coquimbo); la hidroeléctrica Alto Maipo, de AES Gener, en la comuna de San José de Maipo (Región Metropolitana); la termoeléctrica Los Robles, en la comuna de Constitución (Región del Maule); el suspendido proyecto HidroAysén en la Región de Aysén, entre muchos otros. Sin embargo, la prioridad del Gobierno sigue siendo una: más energía.

La falta de planificación energética de largo plazo, de políticas de ordenamiento territorial y los crecientes conflictos socioambientales por los proyectos de generación de energía están ejerciendo una mayor presión al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Pero ninguna de estas variables son abordadas por el proyecto de Reforma a la Institucionalidad Ambiental que actualmente se discute en el Congreso y deben ser incorporadas si Chile quiere de verdad contar con una institucionalidad y una legislación ambiental moderna, acorde con los desafíos actuales y futuros del país.

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