Los informes que la ministra Hornkhol omite sobre contaminación de transgénicos

Documentos indican contaminación en cultivos agrícolas. El viaje a Europa de la titular de Agricultura para reforzar las ventajas de Chile como potencia alimentaria y forestal, dejó fuera dos estudios avalados por la Universidad de Chile que señalan que existe contaminación de transgénicos en predios agrícolas. Hasta el momento no se ha transparentado el mapa de los cultivos con semillas modificadas genéticamente. Un tema que podría afectar las exportaciones chilenas a la Unión Europea. El Mostrador, 21 de noviembre de 2008.


A fines de octubre el director del Laboratorio de Biotecnología del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (Inta), de la Universidad de Chile, Romilio Espejo, recibió una llamada telefónica de la Brigada Investigadora de Delitos Medioambientales de la Policía de Investigaciones. 

Al principio pensó que era una broma. Pero luego le explicaron que estaban buscando información sobre un análisis que ese mismo mes el equipo que lidera realizó en muestras de granos de maíz provenientes de 30 predios contiguos a semilleros de Organismos Modificados Genéticamente (OMG) en la Región de O’Higgins, a petición de la Fundación Sociedades Sustentables.

El bioquímico no se preocupó mayormente, ya que pensó que la reunión realizada entre la ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl y las representantes de la ONG, Sara Larraín  y María Isabel Manzur, el 23 de octubre pasado, para entregarle un informe con estos resultados, estaba dando frutos.

Pero en realidad y como constató El Mostrador.cl, la llamada sólo se enmarcó en la necesidad de manejar la información sobre el estudio en cuestión que había sido publicada en la prensa. Pero no hay ninguna investigación en curso sobre estas contaminaciones, que en palabras simples significa que muchos de los granos "normales" han integrado propiedades de sus símiles transgénicos.

Tampoco hay una respuesta sobre la solicitud hecha a la Secretaria de Estado en dicho encuentro para que, entre otros puntos, se evaluara la extensión de la contaminación y se adoptaran medidas para erradicarla.

Los silencios del Minagri

No es el primer estudio que constata que existe contaminación de granos de maíz por OMG en el país. En 2005 la ONG Greenpeace encargó un análisis similar al Inta.

La diferencia, es que en esa ocasión se analizaron semillas de la empresa nacional Anasac que se vendían como convencionales a los agricultores, pero en realidad estaban contaminadas.

No se sabe a ciencia cierta si fueron importadas o cultivadas aquí, pero lo grave del asunto es que no hubo control por parte de las autoridades, ya que se estaban comercializando sin que lo supieran ni ellos ni los distribuidores. A pesar de que la normativa chilena no permite el uso de semillas transgénicas, salvo para exportación y previa evaluación de riesgo.

En ese entonces y al igual que ahora, desde el Minagri hubo un profundo "silencio administrativo", según explica el director ejecutivo de Greenpeace Rodrigo Herrera. Porque se hicieron las presentaciones del caso, e incluso se habló con el entonces ministro de la cartera, Álvaro Rojas.

Pero a la larga no se tomaron cartas en el asunto.

A juicio de Herrera y Espejo, el problema es que no hay una certificación, registro y ni siquiera información que pueda servir a entes fiscalizadores ni a la ciudadanía para saber dónde están los cultivos transgénicos.

Porque según un decreto del SAG, la información de la ubicación de estos cultivos es confidencial. Inútiles han sido las conversaciones, peticiones y reclamos al respecto. Hasta hoy no es información pública.

Aunque el SAG tiene fichadas 24.464 hectáreas de cultivos de transgénicos a nivel nacional "no hay fiscalización. Y en ningún caso han especificado cuales son las medidas de mitigación frente a la expansión y contaminación de sitios aledaños. Es como lo del SIDA: el gobierno no tiene información completa de cuántas hectáreas están contaminadas", señala el líder de Greenpeace.

Según Espejo, el problema mayor radica en que "no tenemos cómo saber el destino que tenía el transgénico que contaminó a otros cultivos, ya que puede ser para alimentos, productos nuevos o fines químicos. Porque mientras el Minagri no informe con claridad los fines y sitios dónde están no podemos saberlo". 

Al respecto, el científico del Inta explica que su equipo no es "anti transgénicos". Al contrario, lo enmarcan como una nueva tecnología que podría servir para el desarrollo. Lo que rechazan, es que "si no hay una regulación clara se pueden generar grandes perjuicios. Porque es fácil dictar normas pero si no existen los fondos ni la gente necesaria para hacer un control real es letra muerta".

Lo que además podría atentar seriamente con las pretensiones de relevar el potencial alimentario y forestal en la Unión Europea, asociación de países con la cual existe un  Tratado de Libre Comercio. De hecho, Hornkohl viajó esta semana a Bruselas y Roma con este fin. Pero existen regulaciones estrictas en relación a las exportaciones, por lo que es necesario saber con certeza qué productos se están enviando.

El miembro de la Academia de Microbiología de EEUU, considera que lo peor que puede pasar es que "reaccionen cuando llegue una crisis y pase algo grave. Es como si importáramos autos y no tuviéramos reglamentos de tránsito".

A pesar de que este medio intentó tener la visión del Minagri, en la repartición pública explicaron que al no estar la ministra en el país no se referirían al tema.

 

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