Escape de salmónidos

Carta al director de Giuliana Furci, Coordinadora Programa Salmonicultura de Fundación Terram, publicada en diario La Tercera el 11 de enero de 2009.

Carta al director de Giuliana Furci, Coordinadora Programa Salmonicultura de Fundación Terram, publicada en diario La Tercera el 11 de enero de 2009.


El escape de 690.000 salmones y truchas en Calbuco, X Región es grave, no deben ser pasados por alto y se suma al cuestionamiento de la sustentabilidad de la industria. Al igual que las avispas Africanas, o las catas Argentinas, los salmónidos son especies introducidas en Chile que no presentan predadores capaces de controlar su población cuando están fuera de las jaulas.

Además, son peces carnívoros y muy voraces, que se alimentan de otros animales como sardinas, anchovetas, pejerreyes y diferentes especies de crustáceos. Incluso, hay salmónidos escapados que intentan reproducirse, amenazando directamente la fauna nativa que en algunos casos son especies que sustentan a cientos de familias de pescadores artesanales.

Aparentemente, los escapes de la semana pasada fueron provocados por temporales, o será que los centros de cultivo afectados no pudieron soportar las condiciones climáticas del lugar, y por tanto ¿simplemente no deberían estar allí? Actualmente las salmoneras se están trasladando a Aysén y Magallanes, donde las condiciones climáticas son aun más rudas que en Calbuco.

Permitir la instalación de centros de cultivo en estas zonas constituye una grave amenaza a los ecosistemas marinos de la Patagonia. La crisis sanitaria, ambiental, laboral y económica que afecta a la salmonicultura en Chile, evidencia que lo que menos es esta industria: es ser sustentable.

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