Siempre hay recursos para la naturaleza

Con la UACh como escenario, la Universidad de Harvard y el Lincoln Institute congregaron a expertos conservacionistas con ideas para proseguir en su tarea. El Mercurio, 20 de enero 2009.


Financiar iniciativas conservacionistas puede sonar a priori como una tarea difícil en épocas "normales". Hoy parece casi titánica.

En la Conferencia de Ideas para el Financiamiento de la Conservación de la Naturaleza en las Américas, organizada por la Universidad de Harvard y el Lincoln Institute en la Universidad Austral (UACh), aseguran que el panorama no sólo permite mirar el futuro con optimismo; se avecinan oportunidades.

Son unos cien. Discuten cómo lograr financiamiento ligado a la conservación para pequeñas y medianas empresas.

Para James N. Levitt, director del Program on Conservation Innovation, en el Harvard Forest de la Universidad de Harvard, "hoy sabemos que Barack Obama está preocupado del cambio climático global. Además, en tiempos como éste emerge la creatividad financiera".

Recordó que la iniciativa precursora de los parques nacionales nació en plena guerra civil en EE.UU., cuando el Presidente Lincoln creó Yosemite.

En Chile no existe una estructura para las iniciativas de conservación que asuman los privados, los grandes llamados a colaborar en este tema, según Antonio Lara, decano de Ciencias Forestales de la UACh.

"En épocas como ésta existen nuevas formas de plantear que se invierta a largo plazo. Los terrenos están más baratos. Las inversiones de conservación en Chile tienen una alta participación de fundaciones privadas. Pero lo más importante tiene que ver con los incentivos tributarios para quienes se interesen en la conservación", señaló Lara.

Lo anterior debe ir acompañado del pago por servicios ecosistémicos entregados por el bosque nativo, como el alza de caudales en las cuencas. "Si no se paga, ese servicio puede ser destruido", aclara.

Ejemplos americanos

Los líderes admiraron la restauración del sitio arqueológico de Caral en Perú, uno de los ejemplos de civilización más antiguos en el continente; Chocó-Manabí en Colombia y Ecuador, un corredor binacional de 192 mil km{+2} de conservación, y las iniciativas chilenas de Karukinka, 270 mil hectáreas en Tierra del Fuego, en la que se invierten unos 300 mil dólares anuales, y la Reserva Costera Valdiviana, 60 mil ha de bosque y costa.

Precisamente con una visita a dicha zona, Ideas para el Financiamiento de la Conservación de la Naturaleza en las Américas culminará hoy. Quedaron tejidas las redes para poder replicar las ideas presentadas y poder comenzar a trazar el destino de la conservación en tiempos que, a decir de sus líderes, no asoman tan difíciles.

 

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