Apoyo al empleo en la Industria del Salmón

Columna de opinión de Sebastián Ainzúa, Economista de Fundación Terram publicada en El Divisadero el 25 de abril de 2009.


Cuando la industria del salmón ya ha despedido a cerca del 20% de su fuerza laboral, a causa de la crisis del virus ISA, aparece el programa de ayuda del gobierno. El plan aunque un tanto retrasado, contiene diversas fórmulas de reconversión, capacitación y subsidios que buscan establecer alternativas para reducir el desempleo en la región.

Un buen paso se ha dado con el programa estructurado sobre la base de cuatro áreas: intermediación, empleo, emprendimiento y capacitación. Con una inversión de casi $ 5 mil millones, el plan busca entregar soluciones a más de 5 mil trabajadores/as de la industria, lo que sin lugar a dudas será un alivio para las dificultades que viven en las regiones salmoneras del sur de Chile. 

El programa es conceptualmente completo, porque cubre los ejes claves para el desarrollo de cualquier mercado del trabajo. Sin embargo, para nosotros, el plan presentado debe considerarse como una buena base para una estrategia de  empleo de largo plazo. Dicho de otra forma, el programa sirve como puente para iniciar una tarea de reordenamiento del empleo en la zona sur. Dicha tarea no sólo tiene que centrarse en el empleo, sino más bien, en cómo las actividades productivas generan ocupación en el futuro, debido a que el problema de empleo de la salmonicultura  y de la región de Los Lagos es más complejo que los despidos actuales, por varias razones.

En primer lugar es importante señalar que la industria salmonera nunca retomará en el futuro  los niveles de empleo previos a la crisis del ISA, incluso si la producción volviera a ser la misma o más alta.

En segundo término, y vinculado al anterior, es necesario asumir que la ocupación regional no debería depender de una industria, sino de una variedad de actividades. Para que eso ocurra, el primer paso es lograr un desarrollo armónico de un conjunto de sectores. Hasta el momento, los impactos ambientales de la salmonicultura no sólo la han afectado a ella, sino también a otros sectores como la pesca artesanal o el turismo. 

La región no podrá absorber el empleo perdido por la industria si no se desarrollan otras actividades de alto impacto en ocupación.  Entonces, el ordenamiento del territorio, la reducción y mitigación de emisiones de contaminantes por parte de las industrias más dañinas  y la construcción nuevos de polos de desarrollo son elementos importantes para dar impulso a nuevas industrias. 

En último lugar es necesario recalcar que el desempleo es sólo el elemento más visible de una estructura laboral y de seguridad social precaria. Esto se demuestra en el hecho que, a pesar de los subsidios que durante todos estos años han recibido las empresas, mediante el Decreto de Ley 889, de apoyo a la contratación de trabajadores en zonas extremas, las empresas no han sido capaces de mantener contratados a sus trabajadores. 

Es decir, la industria fue altamente subsidiada y sin embargo, el empleo entregado estuvo basado en relaciones inestables y atípicas que hoy se expresan en desocupación, pero que hace poco tiempo se evidenciaban en: altas tasas de accidentabilidad, condiciones precarias de higiene y seguridad, empleos inestables, subcontratación, prácticas antisindicales, por nombrar algunas. 

Todo esto pone de relieve la dudosa utilidad que tienen –en casos como estos- los planes de fomento al empleo en actividades que durante largo tiempo demostraron no responder positivamente a dichos incentivos. Lo que necesitamos es que las políticas de pro empleo se centren en actividades con reales posibilidades de generación de empleos, y la salmonicultura no es ese caso. 

 

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