Salmonicultura: Definitivamente Insustentable

Columna de opinión de Giuliana Furci, Coordinadora Programa de Salmonicultura de Fundación Terram, publicada en diario El Llanquihue el 19 de abril;de 2009.;;


La definición más usada para el término “sustentabilidad”, es aquella de la Comisión Brundtland que establece tres pilares fundamentales para asegurar que una actividad pueda alcanzar las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras de alcanzar sus necesidades. Estos tres pilares son: el social, el económico y el ambiental.

En el caso de la salmonicultura chilena, es preciso revisar y comparar su situación con esta definición, pues la palabra sustentabilidad es ampliamente usada por las empresas salmoneras para definir su actividad. Sin detenerse en la actual crisis sanitaria, que sin duda sirve mucho para ilustrar este tema, podemos revisar pilar por pilar, respecto de qué ocurre en nuestro sur con el cultivo de salmones.

En el caso de la sustentabilidad ambiental, es bastante claro que el impacto negativo sobre los fondos marinos provocados por la acumulación de fecas y alimento desaprovechado (entre otros impactos negativos como escapes de peces carnívoros), constituye un daño para las futuras generaciones, pues bancos naturales de moluscos son impactados y extensiones de fondos marinos y lacustres son ahora “zonas muertas”. Por otra parte, la tasa de conversión de un kilo de peces pelágicos a un kilo de salmón cultivado en Chile, es de más de ocho a uno, lo cual agrava la presión sobre los stocks pesqueros de un recurso no-renovable.

En cuanto a lo social, claramente la salmonicultura está dejando una estela de desastre humano de magnitud, pues su crecimiento se hizo en concentraciones geográficas conocidas por los graves problemas sanitarios que podían desencadenar. Se trabajó para el hoy, o más bien el ayer, sin proteger el mañana. Hoy hay miles y miles de trabajadores y trabajadoras cesantes, recordando las promesas de esta actividad supuestamente sustentable.

El Golpe Final
Definitivamente el hecho que vino a confirmar lo insustentable de esta industria es la caída del pilar económico, pues la industria salmonicultora chilena pasó de ser la auto denominada “estrella de exportación” de Chile, a ser una industria endeudada con los bancos y receptora de “salvavidas” estatales de más de cien millones de dólares en forma de garantías para más créditos bancarios.

En definitiva, y según lo aquí expuesto, queda claro para cualquier persona que lo que menos tiene la salmonicultura chilena, es sustentabilidad en el tiempo.

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