Santiago a la espera de aire limpio

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora Programa de Medioambiente Fundación Terram, publicada en diario La Nación el 08 de abril de 2009.


Mientras en el Congreso se discute la ley que reforma la institucionalidad ambiental del país, Santiago requiere de una autoridad política con poder real -tipo alcalde mayor- que cuente con el respaldo directo de la Presidenta.

Como todos los años, el 1 de abril se inició el período crítico de contaminación de la capital, que se extiende hasta fines de agosto. Este año, sin embargo, se avizora un otoño-invierno más gris y oscuro que de costumbre. No sólo por las condiciones meteorológicas y climatológicas pronosticadas para 2009, sino porque, a diferencia de años anteriores, el inicio de la temporada ha estado marcado por la renuncia de tres personas en cargos "clave" para la gestión del plan de descontaminación del aire de Santiago.

Primero, Marcelo Mena, que sólo duró dos meses como "gerente del aire", hecho que no nos sorprendió mayormente. Era evidente que este cargo, anunciado por la ministra de Medio Ambiente en 2008, bajo la presión de una semana crítica de contaminación en la capital, como una nueva autoridad técnica encargada de apoyar al intendente de la capital y de regiones en las decisiones para enfrentar la contaminación atmosférica de las ciudades, tendría este fin, sea quien fuere lo ocupara. Esto porque a la falta de atribuciones técnicas y políticas para tomar las medidas necesarias para que las ciudades puedan contar con un aire respirable, el gerente del aire, como dijimos en su momento, terminó siendo sólo un asesor técnico más en la materia.

Su renuncia, sin embargo, causó la salida del director de la Conama-Región Metropolitana, Alejandro Smythe, y días después del jefe de Calidad del Aire, Marcelo Fernández, quienes hasta ese momento contaban con el apoyo de la dirección central, y de paso confirmó los reclamos del gerente del aire, en el sentido del poco apoyo brindado por esta institución para el desempeño de sus funciones. Pese a que la salida del gerente del aire es lo que gatilla la renuncia del director de la Conama-RM, la evaluación de su gestión en términos de la mejora de la calidad del aire de la capital no es la mejor: Smythe asumió la dirección en diciembre de 2006, año en que se conoció la segunda auditoría al Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica de la Región (PPDA); sin embargo, estamos en abril de 2009 y aún Santiago no cuenta con el plan de descontaminación actualizado funcionando.

Muchos han dicho que las dificultades al implementar las medidas contenidas en el PPDA se deben a problemas de gestión, pero la lentitud con que la autoridad ambiental regional ha realizado el proceso de reformulación y actualización del plan evidencian su escasa capacidad de gestión, la falta de respaldo político y los intereses económicos que están en juego detrás del mismo, todo lo cual ha impedido tomar las medidas necesarias para limpiar el aire de la capital.

Los hechos muestran un problema mayor y más grave: la crisis de la institucionalidad ambiental chilena y, este caso particular, del PPDA de la RM, situación que Terram ha dicho en múltiples ocasiones y que las dos auditorías hechas al PPDA han confirmado. Bajo el actual esquema institucional, en que la Conama funciona como entidad coordinadora de múltiples organismos sectoriales -que son los encargados de proponer, implementar, fiscalizar y financiar las medidas-, cualquiera sea la estrategia para descontaminar Santiago está destinada al fracaso.

Mientras en el Congreso se discute la ley que reforma la institucionalidad ambiental del país, Santiago requiere una autoridad política con poder real -tipo alcalde mayor- que cuente con el respaldo directo de la Presidenta, y que tenga en sus manos el poder y las herramientas necesarias para coordinar todas las políticas regionales y tomar decididamente las medidas requeridas -políticas, técnicas y económicas- para que Santiago pueda nuevamente disfrutar de un aire respirable.

Sin embargo, la negligencia y falta de preocupación del Gobierno tiene a los santiaguinos a punto de enfrentar un nuevo período invernal en la más completa indefensión, porque la autoridad ha sido incapaz de diseñar y aplicar planes de descontaminación del aire eficientes. Esto amenaza seriamente la salud de la población este 2009.

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