Tres sistemas predicen esmog en Santiago

La innovación incorpora un nuevo elemento a un tema que en 2007 generó controversia académica, cuando científicos de la USACh señalaron que el modelo Neuronal, de dicha casa de estudios, resultó cerca de un 20% más efectivo que Casmassi para pronosticar alertas y preemergencias constatadas. La Nación, 15 de marzo 2009.


Por primera vez las autoridades ambientales de Santiago y la Intendencia trabajan con tres modelos científicos para predecir episodios de contaminación por esmog, a través de la índices de calidad del aire y de variables meteorológicas.

Según confirmó el director de la Conama, Jorge Lagos, el Centro Nacional de Medio Ambiente de la Universidad de Chile (Cenma) no sólo opera el modelo oficial llamado Casmassi, sino también los métodos Neuronal y MOS.

"Todos los días, a partir del 1 de abril, nos llega la información de los tres modelos. El sistema oficial sigue siendo Casmassi y para apoyar la toma de decisiones, el Cenma, tras protocolizar un nuevo contrato, está operando el llamado Cenma MOS -en convenio con el Gobierno japonés-, y el Neuronal. Esto nos permite tener mayor información y tomar decisiones con mayor certeza y minimizar el grado de error que existe en todo sistema de pronósticos", explica Lagos.

La innovación incorpora un nuevo elemento a un tema que en 2007 generó controversia académica, cuando científicos de la USACh señalaron que el modelo Neuronal, de dicha casa de estudios, resultó cerca de un 20% más efectivo que Casmassi para pronosticar alertas y preemergencias constatadas.

El director de la Conama Metropolitana agregó que los modelos predictivos adicionales están este año "en período de marcha blanca" y que el próximo se concluirá la "validación de datos", proceso tras el cual se elaborarán informes técnicos para que las autoridades competentes definan "cuál de los tres modelos podría ser el modelo oficial", sostuvo.

Lagos precisó que el modelo Casmassi oficial y los dos métodos predictivos adicionales complementarán las medidas anunciadas a fines de marzo para reducir el margen de error para decretar episodios críticos por esmog, esto es, la utilización de globos radiosondas para medir condiciones meteorológicas a tres mil metros de altura (a un costo de US$300 cada globo) y la modificación del plazo de análisis de datos sobre de calidad del aire desde las seis a las ocho de la tarde.

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