Alarmante expansión de contaminación en las ciudades del país

Hace algún tiempo que diversas organizaciones ambientalistas han denunciado que la contaminación atmosférica se ha “ido de las manos”. La gran nube de smog cubriendo la ciudad, ya no es una postal que se remita sólo a Santiago, sino que es una situación que se repite en distintas urbes a lo largo del país. Radio U. de Chile mayo de 2009.


Y lejos de la posibilidad de que el panorama se aclare, parece que la contaminación seguirá en aumento. Diversos monitoreos y estudios revelaron la inclusión de la Sexta Región del Libertador Bernardo O’Higgins al ranking de las zonas más contaminadas junto con la octava y novena región.

Según los expertos, estos agentes patógenos provienen en un setenta por ciento de la quema de leña y de los incendios forestales. Mientras que las quemas agrícolas inciden en un quince por ciento y la actividad industrial es culpable de un doce por ciento de la contaminación. Sin embargo, dentro de estas cifras sorprende que el transporte sólo influya en un tres por ciento del total de las emisiones.

Ante esta situación, la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, junto con autoridades de la zona, revisaron los distintos mecanismos transitorios que podrían servir para enfrentar el problema. Esto, mientras se diseña un Plan de Descontaminación Atmosférica para la región de O’ Higgins.

Sin embargo, las definiciones y alcances de una estrategia de limpieza del aire no son muy claras o, al menos, no lo son para la ciudadanía.

El director de la Unidad de Medición y Gestión del Aire del Centro Nacional de Medio Ambiente (Cenma), Rodrigo Seguel, explicó que, de acuerdo con la legislación vigente, existen una serie de pasos que se deben seguir para determinar el estado ambiental de un lugar en específico.

“La ley de bases del medio ambiente estima los criterios para gases y partículas. Cuando haces un monitoreo de varios años – que incluye un monitoreo de calidad del aire, la identificación de las fuentes contaminantes, los focos urbanos regionales y las posibles medidas a implementar en un futuro plan de gestión – te das cuenta que si se ha superado alguna norma o si hay un porcentaje que se está acercando al valor de la norma, lo que hace la Conama que es declarar esa zona como saturada”, puntualizó el experto.

La declaración de una zona saturada es el primer paso en el proceso de elaboración e implementación del Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) tal como se señala en el artículo 6º del Reglamento que fija el procedimiento y etapas para establecer planes de prevención y descontaminación.

El PDA es un instrumento de gestión ambiental establecido por la Ley 19.300, que tiene por finalidad recuperar los niveles señalados en las normas primarias y/o secundarias de calidad ambiental de una zona saturada.

Gran parte de la región de O´Higgins fue declarada en esta situación por material particulado respirable (PM 10) el pasado 27 de marzo de 2009, en un área que incluye totalmente las comunas de Rancagua, Graneros, Doñihue, Olivar, Coltauco, Coinco, Quinta de Tilcoco, San Vicente y Placilla; y en forma parcial las comunas de Mostazal, Codegua, Machalí, Malloa, Rengo, Requínoa, San Fernando y Chimbarongo.

Pero las consecuencias prácticas de todas estas especificaciones técnicas se alejan de los números y afectan directamente en la calidad de vida de las personas.

La contaminación no sólo daña diversos órganos del cuerpo, sino que también predispone ante enfermedades, por ejemplo, todos los tipos de influenza. Así lo afirmó el académico del Laboratorio de Endocrinología y Patología Ambiental del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de chile, Andrei Tchernitchin.

“La contaminación del aire en los centros urbanos produce distintos efectos sobre la salud. En Santiago es causada principalmente por los hidrocarburos policíclicos aromáticos, que bajan la inmunidad y, por lo tanto, cualquier enfermedad infecciosa se podría manifestar de forma más grave cuando hay contaminación del aire”, precisó el especialista.

En tanto, el ex asesor nacional para políticas de control de la contaminación atmosférica, más conocido como “gerente del aire”, Marcelo Mena, explicó que el problema pasa por un descontrol de las emisiones.

“El inconveniente es más que nada de diagnóstico. Nosotros sabemos esta información porque estamos midiendo, pero si uno descontrola mucho las emisiones y no hace esfuerzos mínimos, rápidamente una ciudad que no se considera contaminada puede llegar a niveles altos”.

Marcelo Mena, renunció a su cargo en marzo pasado, a sólo tres meses de haber asumido. Los argumentos entregados en dicha ocasión apuntaban a una desorganización entre las autoridades, los expertos y los recursos asignados en materia de descontaminación.

Desorden que en marzo hablaba de la necesidad de aterrizar un plan de inversiones por más de 459 millones de pesos para el mejoramiento de modelos predictivos y en la compra de modernas tecnologías, dinero que fue negado por el gobierno.

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