Código indígena abre nuevo flanco al proyecto HidroAysén

Hay preocupación por el rechazo que puede producir la línea de transmisión en la zona de la IX Región. Hasta ahora Transelec se ha preocupado de elaborar un trazado que no tenga contacto con tierras indígenas. La Tercera, 27 de mayo 2009.


El Código de Conducta Responsable Empresarial en Areas de Desarrollo Indígena aparece como un nuevo flanco para el mayor proyecto eléctrico del país: HidroAysén. La norma, si bien no es vinculante, establece un marco de acción para el sector privado cuando interfiera en territorios índigenas, el cual operará en septiembre junto con Convenio 169 de la OIT, que acogió Chile en 2008. Los privados deberán negociar con las comunidades y compensarlas. Además, los proyectos se revisarán cada tres años.

Si bien las cinco centrales que construirá HidroAysén -que pertenece a Endesa y Colbún- en la XI Región no estarán en tierras indígenas, fuentes vinculadas al proyecto reconocen que el Código puede generar focos de conflictos con las comunidades mapuches.

Esto, a raíz de que la línea de transmisión que unirá la zona sur con Santiago pasará por la IX Región, área donde las comunidades indígenas tienen tierras. La línea de transmisión es clave para el proyecto, porque transportará la energía que producirán las cinco centrales a Santiago. Transelec es la compañía que está viendo esta parte del proyecto y definiendo el trazado del tendido.

En HidroAysén sólo señalaron que están abocados a la tramitación del estudio ambiental de las centrales.

Juan Carlos Araneda, gerente de desarrollo de Sistema Eléctrico de Transelec, explica que el Código Indígena “de todas maneras es una condición especial y requiere un análisis legal completo. Es un tema que hay que estudiar bien para ver el impacto que realmente va a tener”.

Sobre el Convenio 169, Aníbal Bascuñán, gerente de proyectos de Endesa, reconoce que “tenemos otras situaciones que están arriba de la mesa. Ese convenio agregará más riesgo, en general, a los proyectos de inversión”.

Transelec ha dado máxima importancia al tema mapuche, dice una fuente de la firma y altos personeros de la misma agregan que han tratado de evitar zonas potencialmente conflictivas en el trazado, el que no está terminado y aún se analizan opciones. “El plan es evitar al máximo que la línea pase por lugares conflictivos con las comunidades mapuches. Pero está la convicción de que habrá zonas que inevitablemente deberán ser intervenidas”, dice un director.

Aunque en el directorio aún no se analiza el Código, probablemente en la próxima sesión se revisen sus efectos. “El tema indígena siempre ha sido de preocupación en el diseño de la línea, pero ahora la norma abre un nuevo foco de conflicto que deberemos abordar”, dice otro director.

En tanto, un director del grupo Enersis reconoce que “el Código agrega complejidad al tendido y es factible que se encarezca su costo”, dice.

Riesgo en el norte

La proliferación de proyectos eléctricos en la III y IV Región, sobre todo ligados a energías renovables, podría provocar sobreoferta de energía. Transelec advirtió que habrá problemas para conectarlos al sistema eléctrico, porque los tendidos no tienen una capacidad de transmisión suficiente.

La compañía dice que es clave que se expanda el sistema eléctrico para recibir la nueva oferta. “Hoy existe un cuello de botella en el área norte del sistema eléctrico central (SIC) por la actual capacidad de la línea”, dice Juan Carlos Araneda, ejecutivo de Transelec. Explicó que en esa zona en 2010 y 2011 se sumarán 800 MWen proyectos, en especial eólicos y a carbón, pero el tendido eléctrico tiene capacidad para transportar sólo 240 MW de esa nueva oferta.

“Los proyectos que ingresen antes de 2013 tendrán problemas para transportar su energía a la zona centro si no se aumenta la capacidad del sistema de transmisión troncal”, acota.  
 
 
Efectos del código en el sector privado

Inversiones
Los empresarios estiman que el código generará efectos en todo tipo de proyectos que realicen los privados en zonas ligadas a tierras indígenas. Por eso, también hay preocupación en los sectores mineros, forestal y pesquero.

Lo que complica es que se tenga que negociar con las comunidades para desarrollar los proyectos y revisar cada tres años la situación de cada inversión que se realizó.

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