Contaminación del aire en Chillán

Llegaron las bajas temperaturas a Chillán y automáticamente las estufas se prendieron y el aire se llenó de ese pesado humo que dificulta la respiración y que en varias ocasiones, incluso, se confunde con la humedad y provoca que la ciudad se asemeje a esas urbes europeas caracterizadas por la neblina. La Crónica de Chillán 29 de mayo de 2009.


Mientras en otras ciudades se ha avanzado sostenidamente en la aplicación de medidas concretas que buscan mitigar la contaminación del aire, como en Temuco, yen otras hay tibios pasos siguiendo el ejemplo de la capital de la Región de La Araucanía, entre ellas Rancagua y Talca, en Chillán este complicado fenómeno que atenta contra la salud de las personas se convierte en tema sola- mente cuando se acerca el invierno, pero cuando termina, desaparece como por arte de magia.

El aumento demográfico y el incremento del poder adquisitivo de las familias ha derivado en que lo que antes era un bien de difícil acceso, como las estufas a leña en sus diferentes versiones, hoy, a pesar de la crisis económica, esté al alcance del bolsillo o de la capacidad de crédito de muchos hogares, por lo que el paisaje de chimeneas repartidas en villas y poblaciones es cada vez más común en la ciudad.

No obstante, el problema, claro está, no estriba en las estufas, sino en la leña utilizada como combustible, que en Chillán se vende sin ninguna discreción. Así, la leña húmeda, de menor costo además, termina alimentando las estufas y expulsando ese humo imposible que en las frías noches torna el aire irrespirable. Para este invierno ya será imposible que la capital de la Provincia de Ñuble ofrezca una mejor calidad del aire a sus habitantes. Los procesos involucrados para revertir problemas de este tipo no son de corto plazo, pues se requiere, primero, de la voluntad y decisión de los organismos gubernamentales, y segundo, de normativas especiales que sirven para regular aquellas actividades responsables de generar contaminación, como la venta de la leña.

Probablemente la declaración perentoria de "zona saturada" para Chillán sea una exageración aún, si se compara con la realidad que experimenta Temuco todos los años, pero precisamente para evitar llegar al nivel de contaminación de la ciudad sureña se requiere que ahora y no mañana las autoridades de gobierno vinculadas a este tema se preocupen de la calidad del aire. Santiago sumó año tras año la inacción de las instituciones encargadas de velar por la salud de las personas hasta que se llegó al actual punto, en que el smog parece ser un problema sin solución. ¿Hasta cuándo deberá esperar entonces Chillán para que comience el plan de acción destinado a descontaminar el aire?  
 

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