¿Cuánto mide Chile su huella de carbono?

La presión de los consumidores está haciendo que cadenas de supermercados ya comiencen a exigirla. Los sectores productivos del país recién avanzan en determinarla, aunque ya hay empresas que la están incorporando. Revista del Campo El Mercurio, 11 de mayo 2009.


La cuenta regresiva ya empezó. A finales de 2007, la BBC de Londres realizó un reportaje cuestionando el hecho de comprar cerezas provenientes de más de once mil kilómetros de distancia. El recorrido que hace un avión entre Chile y Gran Bretaña. El cuestionamiento de la cadena de noticias no apuntaba a la calidad, las buenas prácticas agrícolas o la inocuidad de las cerezas, sino al impacto que tenían sobre el calentamiento global. Ocurre que para producir los alimentos y transportarlos se queman hidrocarburos, es decir, se generan las temidas emisiones de carbono que, suspendidas en la atmósfera, forman parte de los gases de efecto invernadero (gei). "Son los gases que ascienden a la atmósfera, deteniéndose y formando una capa que impide que los rayos del sol salgan, por lo que se calienta la Tierra, el CO2 es uno de ellos", explica Anthony Wylie, decano de Recursos Naturales de la Universidad Santo Tomás.

Y ahora los consumidores quieren saber cuántos de esos gases se emitieron para producir y trasladar sus alimentos. Es decir, conocer la "huella de carbono" que dejaron tras de sí lo que comen. Y en esto los ingleses llevan la delantera. Ya en 2007 un sondeo realizado en Gran Bretaña indicó que el 57% de los consumidores prefiere comprar alimentos locales, y actualmente, según un estudio efectuado por Tesco, el tercer mayor distribuidor minorista en Europa, dos terceras partes de los consumidores consideran la huella de carbono para tomar decisiones. Por lo mismo, el supermercado ya la está rotulando en productos como jugos y mermeladas.

De ahí a empezar a pedir el registro para cada producto hay un paso, que parece que ya está encaminado.

"A fines de 2007 comenzaron a llegar las primeras alertas de grandes cadenas de supermercados europeos, como Tesco, Casino en Francia y otros de Alemania e Italia. Los consumidores decían que preferían productos que tuvieran una menor emisión de C02, pero que estaban evaluando sólo a través de las distancias recorridas del producto hasta llegar al punto de comercialización", explica Paola Conca, gerenta de Calidad y Medio Ambiente de ProChile.

Los exportadores chilenos ya lo están notando.

"Algunos supermercados y otros importadores de fruta han comenzado a requerir información respecto de los valores de emisión de los productos para demostrar a sus consumidores que sus compras poseen menor impacto ambiental que las de competidores que no consideren este factor", recalca Ronald Bown, presidente de Asoex.

Aunque todavía no está reglamentado, a excepción del caso del sector maderero en Gran Bretaña, en el que para 2016 toda la construcción residencial debe ser carbón neutral, la huella de carbono es un factor que en especial para Chile, por lo lejos que queda de los países de destino, puede implicar el cierre de mercados o pérdidas de competitividad. Por ello, si bien los productos de exportación chilenos ya están tomando medidas al respecto, urge que el tema esté en el enfoque de productores, exportadores y del país.

"Más que un mejor precio, lo que se busca es lograr la aceptación que se elija tu producto por sobre otro, en especial en países escandinavos, Japón y Canadá", explica Adolfo Hurtado, gerente general de Conosur.

Y si bien por ahora los consumidores están pidiendo principalmente una etiqueta que indique el rango de emisiones, falta poco para que exijan además poder verificar la información a través de páginas web u otras fórmulas a las que puedan acceder.

Lo que sucede en Chile

Actualmente, las emisiones del sector agrícola fluctúan entre un 15 y un 20% del total nacional, según datos proporcionados por el Ministerio de Agricultura. Aunque en la mayoría de los sectores no se sabe con exactitud cuántas son las emisiones. Aquí los avances de los sectores más adelantados en la materia:

FRUTA

Asoex, la asociación de exportadores, ya realizó un estudio preliminar de la posición de la huella de carbono en la manzana, tomando como modelo – benchmarking- un estudio neozelandés efectuado en 2006. Los resultados apuntan a uno de los temas que afectan transversalmente a la industria, la matriz energética.

"Nuestra huella de carbono muestra el efecto ejercido por la actual grilla energética chilena en términos de electricidad. El estudio neozelandés utilizado como benchmark señala que la matriz energética de ese país es más favorable a la reducción de emisiones que la que tenemos en Chile", explica Ronald Bown.

Ocurre que, a diferencia de la isla oceánica cuyo lema es 100% puro, la fuente de energía chilena se basa en el carbón.

"Más del 30% de la matriz energética de Nueva Zelandia es energía renovable, a diferencia de la chilena, que está muy carbonizada. Acá se usa tanto energía eléctrica como térmica; y el vapor para la industria en Chile está dominado por diésel y carbón. La industria del vino y alimentos de Nueva Zelandia está creando grupos de trabajo específicamente focalizados en el tema, están a otro nivel que nosotros y hay que considerar que son nuestra competencia directa", recalca Aldo Cerda, gerente Área Forestal de Fundación Chile.

La necesidad ha llevado a que en el país estén surgiendo iniciativas para medir la huella de carbono de estos productos. Es lo que hace Sergio González, investigador de Inia La Platina, que espera en nueve meses más tener lista la metodología que determine la huella de carbono de los productos exportados de origen agropecuario, junto con la elaboración de un software que permita a los exportadores ingresar sus datos y sacar su huella de carbono. Y la Universidad Santo Tomás está desarrollando un proyecto financiado por Fondef, Fedefruta, la SNA, Gesex y Deuman, para medir la huella de carbono de la fruta de exportación, el que podría tener sus primeros resultados en nueve meses, aunque estaría terminado en cerca de dos años y medio más. Ya están empezando a medir lo que ocurre con las manzanas de la Región Metropolitana y la VI Región.

"La huella de carbono para la fruta de exportación es un factor crítico, pero no afecta de la misma forma a todos. En el caso de la cereza, por ejemplo, es mayor porque se transporta en avión, a diferencia de la manzana que se trasporta en barco. De todas formas creemos que por el clima y otros factores productivos, es factible que no sea mayor a la de Nueva Zelandia", explica Anthony Wylie.

VINOS

Apoyadas por Cristalería Chile, la industria del vino cuenta con una botella elaborada con entre 10 y 15% menos de vidrio, y al ser más liviana colabora en el ahorro de emisión por transportes que es donde, hasta ahora, el sector ha visto que causa más impacto en la emisión de carbono. Sin embargo, las viñas recién están tomando conciencia del tema y, de hecho, son las menos las que están utilizando estas botellas. Aun así, hay otras que por decisión propia están tomando medidas.

A partir de los requerimientos leídos por los consumidores ingleses, en 2007, Viña Ventisquero partió por contratar una empresa que realizó la medición de su huella de carbono y determinó que su mayor foco de emisiones estaba en el traslado. Ello los llevó a amortiguar las emisiones a través de bonos de carbono y actualmente se encuentra trabajando en cómo hacer más eficiente la cadena completa de producción.

"La idea es acercarnos lo más posible al impacto cero. Luego de cuantificar nuestra huella partimos trabajando por el transporte y hoy nos estamos enfocando en cómo ser más eficientes en el uso de energía. Estamos haciendo una auditoría al respecto, porque la energía es la segunda área donde tenemos mayor impacto", cuenta Martín Silva, gerente general de Viña Ventisquero.

No son los únicos. Según los cálculos de Viña Conosur, el 65% de sus emisiones corresponde a transporte, por lo que ya lo está neutralizando a partir de la compra de bonos de carbono. "Ya estamos solucionando alrededor de 65% del problema, pero falta más del 30% que corresponde a todo el resto del ciclo productivo", explica Adolfo Hurtado, gerente general de Conosur.

SECTOR FORESTAL

Esta industria tiene un plus. Su materia prima, los bosques, les permiten a las empresas propietarias contrarrestar su propia huella de carbono.

"Puede ser una ventaja distinta porque sólo Chile, Brasil e Indonesia tienen empresas forestales integradas donde la captura de carbono compensa las emisiones derivadas de sus propios procesos industriales y de transporte. La industria americana, por ejemplo, ya dejó de ser dueña de los bosques", explica Aldo Cerda.

Arauco y CMPC han invertido alrededor de US$ 200 mil cada una en determinar su huella de carbono. En el caso de Arauco, el proyecto partió a finales de 2008; CMPC partiría este año.

Masisa todavía no cuenta con un sello que determine cuál es su huella de carbono, pero tiene una política que apunta a la reducción de impactos. "Un objetivo concreto es la disminución de los desechos que produjo la industria, lo que en 2008 se hizo en un 0,6%. Se redujo, además, 10% del consumo de agua y 9% de energía. Asimismo, el 64% de la energía consumida proviene de autogeneración a través de biomasa", explica Iván Rubio, gerente de operaciones y medio ambiente de Masisa.

PUNTOS A FAVOR

Si para medir las emisiones de carbono sólo se tomara en cuenta la distancia que recorre el producto para llegar hasta los supermercados – Food Miles- , Chile estaría en clara desventaja. Pero la huella de carbono, además de la distancia, mide las emisiones generadas durante todo el ciclo productivo.

"El concepto de Food Miles es utilizado por movimientos y organizaciones que desean promover el consumo de los productos de origen local a fin de mantener puestos de trabajo, lo que se presenta bajo la justificación de proteger el medio ambiente, a través de un menor consumo de productos de procedencias más lejanas", explica Ronald Bown, presidente de Asoex.

. Por ejemplo, un estudio hecho en Colombia llegó a la conclusión que la huella de carbono de sus flores puestas en Europa, a pesar del traslado en avión, emiten menos CO2 que las flores producidas en el mismo continente.

"La razón es que en Europa usan invernaderos, calefacción, en cambio Colombia tienen sol, por lo que al final el balance de las emisiones es favorable. Los estudios aún no están listos, pero creemos que algo similar puede pasar con fruta de exportación chilena", explica Anthony Wylie.

Los puntos que podrían jugar a favor de Chile son la cercanía de los campos a los puertos, lo que ahorra en cuanto a transportes en camiones, uno de los más contaminantes por el balance entre la cantidad de producto trasladado y las emisiones generadas.

El problema es que la mayoría de los consumidores no lo sabe. Es decir, la publicidad apunta a fomentar el consumo local, porque es imprescindible que el país, junto con invertir en disminuir y cuantificar su huella de carbono, invierta en marketing.

"Chile tiene que sofisticar el mensaje, insistir en que lo que están haciendo en California, Francia o España, decir que si el producto viene de más lejos no basta para medir la huella", recalca Aldo Cerda.

LA REVOLUCIÓN LOCAL

En todo caso, la huella de carbono no es un tema que afecte sólo al sector exportador, a Chile llega de la mano de Wal–Mart. Ocurre que al irrumpir dentro del negocio de los supermercados en Chile, Wal–Mart va a cambiar las reglas del juego; es decir, exigirá las que ya trae y en ellas ya está planteando considerar la huella de carbono.

"La cadena de supermercados está haciendo un gran trabajo creando un índice de estabilidad para sus abastecedores, en el que incluye la huella de carbono. Es decir, va a empezar a pedir a sus proveedores un análisis de trazabilidad de carbono, y si lo hace Wal–Mart, el resto de la cadena de supermercados también lo harán", explica Aldo Cerda.

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