El bosque del Parque Nacional Fray Jorge “come” niebla para sobrevivir

Estudio chileno-estadounidense en la IV Región. El emblemático ecosistema nortino, que crece frondoso en medio del desierto costero, sobrevive casi sin agua lluvia porque se alimenta de una niebla rica en nitrógeno. El Mercurio, 05 de mayo 2009.


Al internarse en el denso bosque del Parque Nacional Fray Jorge repentinamente comienza a llover. Es un episodio insospechado si consideramos que este "oasis vegetal" está enclavado en un área desértica a 75 km de Ovalle, en la IV Región, y recibe precipitaciones no mayores a 150 milímetros al año.

Y, ciertamente, no son las nubes las responsables de aquella lluvia sino el agua acumulada en las frondosas copas de los árboles. Ellos se han especializado en atrapar y "comer" la niebla que proviene del océano Pacífico; ella provee las tres cuartas partes de toda el agua que necesitan.

Una investigación realizada por un grupo de científicos chilenos y estadounidenses abordó justamente esa extraña dinámica ecológica: el bosque, metafóricamente, se alimenta de los nutrientes que la niebla trae consigo. Y no sólo de agua. Compuestos nitrogenados, azufre, carbono y, por supuesto, sales del océano son usados directamente por las plantas y musgos que habitan el subsuelo de los bosques o por los mismos árboles "atrapa" niebla.

La concentración de estos nutrientes, presentes en la neblina del norte de Chile y específicamente del Parque Fray Jorge, fue mayor de lo esperado. Incluso entre 5 a 300 veces superior a la que se encuentra en la lluvia, afirman científicos de la U. Católica y del Instituto de Estudios Ecosistémicos de Nueva York.

Árboles especiales

Para "atrapar" y utilizar la niebla, sin duda la forma de los árboles en Fray Jorge tiene que ser diferente, dice Juan Armesto, profesor del Departamento de Ecología de la U. Católica y uno de los autores del estudio. "La mejor estructura es la que es capaz de cosechar de frente la niebla. Los ‘comedores’ de niebla son los árboles cuyas copas son más extensas en sentido horizontal (con mucho ramaje) y con un muy denso follaje orientado verticalmente. Esto ayuda a atrapar la niebla que se desliza por los troncos y hojas hasta el suelo".

Todo el bosque templado del Parque Fray Jorge "trabaja" para atrapar la niebla, dicen los científicos. Árboles y arbustos están cubiertos de líquenes y musgos que ayudan a aumentar la superficie que intercepta la niebla. ¿El resultado? Un ecosistema completo mucho más húmedo con una cantidad de agua "atrapada", asegura el experto, que puede ser equivalente a la que cae en Santiago en un año (más de 400 mm).

La especie emblemática y más abundante de este bosque costero es el olivillo. La arquitectura de las ramas y el ángulo de las hojas le permiten atrapar más niebla. Muchas plantas del norte de Chile tienen estas capacidades. Pero la distribución costera del olivillo (desde el cerro Fray Jorge hasta Chiloé), agrega Juan Armesto, "nos permite sospechar que este árbol y sus características lo hacen un ‘cosechador’ muy eficiente de neblina, agua y nutrientes".

Casos contados

Estudios realizados con olivillos de Fray Jorge indican que el 70% del agua que circula al interior de estos árboles -que alcanzan hasta los 8 metros de altura-, proviene de la neblina y sólo el 30% del agua lluvia.

Se tiene conocimiento de 47 lugares -presentes en 22 países- donde existen bosques que capturan neblina, fenómeno común en las costas frías de los continentes. "Pero en ecosistemas más desérticos la neblina es la principal fuente de agua y la dinámica de captura es espectacular. En Sudamérica se ha observado esta vital dependencia con la niebla en lomas del sur de Perú, norte de Chile (Pan de Azúcar o Paposo) y en el desierto sudafricano.

"Estos ecosistemas tiene un hábitat tan complejo que para protegerlos es necesario conservar sus árboles. Si estas especies son cordadas o quemadas, el bosque con todos sus organismos y biodiversidad desaparecerá", concluye el profesor Armesto.

Origen de un ecosistema particular

Los cerros costeros que hoy albergan el Parque Fray Jorge, a 600 metros sobre el nivel del mar, pertenecen a terrazas marinas levantadas hace 1 y 2 millones de años. Este bosque, según el científico Juan Armesto, es un relicto (vestigios vegetales) muy antiguo. En efecto, se formó en una época donde no existía el clima árido en el norte de Chile. "En realidad este bosque es un sobreviviente de un proceso de aridización climática que ocurrió luego de la formación del cordón andino. Este proceso destruyó gradualmente a los bosques costeros de la zona excepto en las cimas de cerros como el Fray Jorge", comenta el experto.

227 especies de animales habitan en el Parque Fray Jorge.

54% de la fauna son aves y 23%, mamíferos.

46 especies de flora se encuentran actualmente con problemas de conservación.

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