El viento contra el calentamiento global

Ban Ki-moon advierte que atrás quedarán los días en que se podía emitir CO2 o dióxido de carbono. En un futuro muy cercano se controlará cada tonelada emitida. En estos días, la tonelada de CO2 está avaluada en 20 dólares. Estos valores cambian y todo indica que sólo lo harán en forma ascendente. Raúl Sohr/La Nación, 31 de mayo 2009.


"Las predicciones científicas se quedaron cortas", afirma Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, aludiendo a la gravedad del cambio climático.

Estas palabras viene de pronunciarlas ante 700 de los principales empresarios del mundo reunidos en Copenhague. En tono conciliador, señala que comprende a los políticos: ellos dependen de sus electores y suelen fijarse metas de corto plazo.

Para los capitanes de la industria, el mensaje es más duro: llegamos al fin de la economías basadas en combustibles fósiles: petróleo, carbón y gas.

El mundo camina hacia una economía verde que descansará en las energías renovables y no contaminantes. Ban Ki-moon, con su estilo pausado, se crispa al señalar que ha viajado por el mundo y ha visto los efectos de la devastación climática desde la Antártica a Myanmar y desde el corazón del África al Ártico.

En las economías de mercado, y aun en aquellas que no se rigen por las leyes de la oferta y la demanda, surge un factor al cual será imposible escapar: es el control de la emisiones de gases causantes del efecto invernadero que, a su vez, origina el calentamiento global. Ban Ki-moon advierte que atrás quedarán los días en que se podía emitir CO2 o dióxido de carbono.

En un futuro muy cercano se controlará cada tonelada emitida. En estos días, la tonelada de CO2 está avaluada en 20 dólares.

Estos valores cambian y todo indica que sólo lo harán en forma ascendente. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, subraya la importancia política del tema: "Con el conocimiento científico a nuestro alcance, tanto sobre la magnitud del problema como sobre sus consecuencias potenciales, creo que podemos decir que el autoinferido cambio climático se está convirtiendo en el mayor desafío de nuestra generación".

Dinamarca será la sede de la gran conferencia de cambio climático que tendrá lugar en diciembre. Allí será debatido el futuro del planeta y se buscará un nuevo acuerdo que reemplace a los que rigen desde 1997, logrados en Kioto.

Los daneses señalan que su país junto con Japón presentan los más altos índices de eficiencia energética. De hecho, el país nórdico ya produce más del 20% de su electricidad a través de aerogeneradores, más conocidos como molinos de vientos.

Las metas son ambiciosas y para 2020 esperan abastecer 50% de la demanda eléctrica a partir de parques eólicos. Esto con enormes torres con rotores de un diámetro de 120 metros.

Hoy ya se trabaja en turbinas que producirán más de cinco megawatios. Esto es posible porque la tendencia actual es instalar los enormes parques mar afuera u offshore.

En todo caso, el cambio de una matriz energética a otra es compleja y tiene costos económicos para los que no abandonen las fuentes fósiles.

Se estima que una vez que entre en vigor el sistema de control de emisiones, el precio de la electricidad producida a partir de estos combustibles podría subir de precio en un 20%.

Dinamarca, que está a la cabeza de los países que emplean el viento, tiene ahora la cosecha que reciben los pioneros de nuevas tecnologías.

El año pasado, las empresas del área de energías verdes facturaron por más de diez mil millones de euros. Y las proyecciones señalan que esta cifra se podría triplicar en los años venideros.

Con todo, Copenhague mantiene una estricta política de eficiencia energética: en el período 2006 y 2011, el gobierno aspira a reducir el consumo eléctrico en 2%.

Una de las formas de lograrlo es exigiendo mejor rendimiento a las diversas industrias. Un ejemplo: para 2020 se aumentarán en 75% las exigencias de ahorro energético en las nuevas construcciones. Para un país que tiene más de cinco mil molinos de viento, las nuevas metas no tienen nada de quijotesco. 

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