Industriales desestiman exigencia del Gobierno y demandan garantías para reconvertirse a gas

Para evitar una crisis de abastecimiento como la ocurrida con Argentina. Entre los requerimientos, los empresarios piden certeza en la entrega del combustible de largo plazo y poder contar con otras alternativas, como petróleo, para las operaciones que así lo requieran. El Mercurio, 15 de mayo 2009.


"No hay lugar a ambigüedades, pues apenas esta planta esté funcionando no existirá razón alguna que justifique ni ética ni legalmente la no utilización de gas natural".

Así de clara fue la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, con las empresas eléctricas e industriales. En agosto comienza a operar la planta de GNL Quintero y, a partir de esa fecha, quienes no cumplan con la reconversión de diésel a gas natural podrán sufrir revocación de las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) o recibir multas por hasta 500 UTM, como estipula la ley.

Y aunque la secretaria de Estado estaría no sólo velando por el cumplimiento de la norma, sino que procura mejorar la calidad del aire en las regiones Quinta, Octava y Metropolitana, este llamado de atención no cayó bien en las industrias.

Garantías

Aunque valoran la puesta en marcha de la planta de GNL, pues entre otras cosas podría ser competitivamente más atractiva que usar diésel (ver recuadro), critican la falta de garantías que han recibido por parte de la autoridad.

Arturo Lyon, presidente de la Asociación Chilena de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet), dice que "las empresas deben primero tener certeza en el abastecimiento de largo plazo y no van a convertirse sólo por decreto. Estos ajustes deben tener un proceso de adaptabilidad y no precipitarse por lo que dice la autoridad".

En 1997 terminó de construirse el gasoducto proveniente desde Argentina, pero tras los cortes ocurridos a partir de 2004 muchas empresas que se habían convertido a gas natural tuvieron que volver a utilizar diésel, asumiendo los costos asociados.

Por ello, Andrés Concha, secretario general de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), dice que "es conveniente tener abiertas todas las alternativas, no sólo de GNL, sino de petróleo también, porque hay muchas operaciones que sólo se pueden realizar con este combustible, y no me cabe duda de que las empresas van a dar cumplimiento a la ley como corresponde, y en ese sentido es la evaluación que deben hacer".

Eléctricas como Colbún y AES Gener tienen termoeléctricas que funcionan a diésel, y precisamente Nueva Renca II, perteneciente a esta última, podría tener inconvenientes. Esto, porque -según fuentes de la industria- les llevaría varios meses reconvertirse a gas natural, que por su calificación ambiental estaría obligada a usar. Sólo se le dio autorización para utilizar diésel por falta de gas.

Y para los proyectos que fueron autorizados sin esta obligatoriedad, Mario Enríquez, vicepresidente de la Federación de Industriales de la Región Metropolitana, dice que "debería haber políticas compensatorias".

"Estos ajustes deben tener un proceso de adaptabilidad y no precipitarse por lo que dice la autoridad". Arturo Lyon, presidente de Asimet

Distribuidor de gas asegura que GNL se venderá 10% más barato que el diésel, pero más carao que fuel oil.

Un mercado altamente competitivo es el que se espera una vez que empiece a llegar el GNL y Metrogas tenga el gas que le corresponde para venderlo a sus clientes industriales.

Fuentes del sector revelan que justamente por el "trauma" que provocó en varias de las mayores industrias de la Región Metropolitana la crisis del gas argentino, muchos clientes han decidido extender por un tiempo sus contratos de suministro de gas licuado o de diésel en vez de recontratar gas con Metrogas.

Ello, pese a que según fuentes de esta empresa el GNL ofrecido a clientes industriales, considerando el actual escenario de precios, llegaría a precios aproximadamente 10% inferiores a los de sustitutos como el diésel o el gas licuado.

Donde no ocurre lo mismo es con las industrias que ocupan fuel oil, combustible altamente contaminante y que está en la mira de la autoridad ambiental. Este derivado del petróleo es más barato que el GNL, pero las empresas que no tengan sistemas de "abatimiento" de emisiones podrían tener problemas para cumplir con los límites permitidos por la normativa medioambiental.

El precio al que llegará el GNL al terminal regasificador de Quintero es de entre US$ 7 y US$ 8 por millón de BTU (unidad de medida calórica del gas natural). Este precio está significativamente por debajo del que actualmente está pagando Chile por el gas argentino, debido a los impuestos que el país vecino cobra por la exportación de su gas, debido a que el gobierno de Buenos Aires está preocupado de asegurar su abastecimiento interno, complicado por la falta de inversiones en el sector.

Sin embargo, Metrogas cobrará un precio final superior al mencionado, ya que debe amortizar parte de la millonaria inversión realizada en la Región de Valparaíso.

Clientes: Cerca de 200 industrias de Santiago contrataron gas de Metrogas a partir de octubre. La red de esta empresa cubre un parque de más de 320 industrias.

2004: fue el año en el que comenzaron los cortes de gas desde Argentina.

Agosto: es el mes en el que comenzaría a operar la planta de GNL Quinteros y en el que las empresas deberían hacer la reconversión a gas natural.

500: UTM podrían llegar a pagar las empresas que no realicen la reconversión a gas natural o se les podría revocar la Resolución de Calificación Ambiental.

 

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