La venta de leña con sello de calidad prende en Chile

Un combustible natural y renovable. Aumenta el número de comerciantes que obtuvieron el sello que garantiza que el producto se ajusta a la normativa vigente. Mientras, está pendiente el plan de descontaminación que regulará su uso en la capital. El Mercurio, 10 de mayo 2009.


Está contento Andrés Venegas, secretario nacional del Sistema Nacional de Certificación de la Leña. Este organismo de carácter público privado acaba de entregar su primer sello de calidad a un comerciante de la Región Metropolitana, que ahora podrá comerciar sus productos con el valor agregado de que cumplen todas las exigencias legales. "Es una tremenda señal para todo Chile si pensamos que detrás hay toda una realidad histórica de informalidad y consumo de un producto poco informado y deficiente", explica Venegas mientras recorre la parcela Santa Carolina en Linderos, a 41 kilómetros al sur de Santiago, donde funciona el acopio de Leñas Fogón.

Esta empresa se suma a otras 34 de regiones, cuyos dueños ya exhiben orgullosos su certificado y sello de calidad. El sistema busca crear conciencia ambiental sobre el uso de este producto.

Para obtener tal reconocimiento, un observador independiente debe comprobar que la leña que se comercializa proviene de un buen manejo forestal, que tiene un contenido de humedad apto para la combustión (no más de 25%) y que viene acompañada por información veraz y comprobable sobre sus características. Un consejo regional aprueba la categoría.

Estufas en la capital

Alejandra Ayres (32), ingeniera agrónoma y dueña de Leñas Fogón, cuenta que decidió certificarse como un acto de responsabilidad social. "La gente espera que uno le informe del producto. Si es malo, al final usted es el que estará contaminando", dice.

Muestra con satisfacción los sacos de su producto, cada uno con 25 kilos de troncos que miden no más de 25 cm y que llevan una ficha del origen y calidad. Su leña la compra en bosques de eucaliptos con plan de manejo en Quintay y Curauma.

Venegas espera que pronto se sumen más comerciantes locales. "Al menos cinco ya hicieron un curso sobre el tema".

La certificación -voluntaria si es que alguna normativa futura no dice lo contrario- va un paso adelante respecto de la decisión de la autoridad acerca del uso de la leña.

Todavía se recuerdan declaraciones de intendentes metropolitanos que apuntaban a prohibir el uso de estufas a leña en la capital. El problema de fondo es el material particulado PM10 que genera la combustión y que aportaría entre 5% y 12% de la contaminación ambiental.

Organismos como el Cenma han sugerido que el uso de leña se prohíba por completo en otoño e invierno, pero ahora sólo se restringe durante episodios ambientales severos.

La decisión final todavía es incierta. En la Conama Metropolitana esperan ansiosos las observaciones que hagan la Contraloría y la Secretaría General de la Presidencia al plan de descontaminación regional que incluye un capítulo especial para la leña. Tal normativa podría aprobarse recién a fines de este mes.

Cristian de Amesti, director de la Agrupación de Energía Limpia de la Biomasa, quien participó en la discusión del plan, cuenta que una de sus sugerencias apunta a un plan de recambio de los equipos menos eficientes y que emiten mayor cantidad de particulado por otros de nuevas tecnologías. "Un estudio que hicimos dice que así se reducirían las emisiones a la mitad".

Pero no sería tan sencillo aplicar una medida así. En estos momentos no existe una fiscalización de estos artefactos, admite Venegas. Eso podría cambiar pronto, ya que una propuesta que aún no ingresa al Congreso entrega esta atribución a la Superintendencia de Electricidad y Combustible (SEC).

Hasta ahora la leña, pese a ser la tercera fuente energética del país, no ha sido reconocida como un combustible y por eso la SEC no la incluye entre sus preocupaciones. Pero si la ley lo determina, habrá un sistema de control como el de las instalaciones de gas, adelanta.

En todo caso, Venegas estima que en la contaminación influyen también otros aspectos, como las viviendas mal construidas. "La leña es sólo un factor más y con la certificación estamos contribuyendo al uso sustentable de un recurso natural y a la protección del bosque nativo", concluye.

Sistema de Certificación:
300 mil personas producen leña a partir de bosques nativos
$185 millones es el ingreso anual por venta de leña en el país
2.000 es el número aproximado de comerciantes en todo Chile
75.000 estufas a leña hay en la Región Metropolitana

Entre la Araucanía y Aisén

La Región de la Araucanía es una de las mayores consumidoras de leña del país. Al año se emplea 1,5 millón de metros cúbicos para calefaccionar las viviendas o alimentar cocinas. La mayoría no cumple con los estándares mínimos, con lo cual contribuyen significativamente a la creciente contaminación de la ciudad. La Conama impulsa allí un plan de mejoramiento de su uso.

En Aisén, el 97 % de los hogares usa algún tipo de calefacción o cocina a leña, siendo una de las regiones que mantiene un mayor nivel en el uso de este producto. Datos de la Conama, que también impulsa un plan de buen uso en la zona, señalan que allí el gasto anual de leña se aproxima a los 530 mil metros cúbicos, de los cuales 250 mil se consumen en Coihaique. El 20% corresponde a tala ilegal y las especies nativas más apetecidas son la lenga y el ñire.

 

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