Perdiendo Hielo

Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terram publicada en El Sustentable el 07 de mayo de 2009.


Un grupo investigador español hizo en este verano una deducción absolutamente lógica sobre el estado de los hielos antárticos, que se han estado derritiendo y desprendiendo de las plataformas costeras: “que dicho hielo se formó en miles de años y que por lo tanto recuperarlos, si utópicamente las condiciones ambientales anteriores retornasen, tomaría otros miles de años”. Lo que está claro es que ya se derritieron y que en el plazo de varias generaciones no volverán más.

Lo hecho, hecho está dirán los fatalistas, por lo tanto habrá que vivir con ello, dirá un economista. No hay vuelta atrás, el calentamiento global ya ha hecho lo suyo. Lo grave del asunto es que el calentamiento seguirá, puesto que los gases de invernadero en exceso siguen allí y están en aumento. Los hielos antárticos seguirán derritiéndose, los glaciares continentales seguirán retrocediendo sin parar y más rápido cada vez.

El clima de toda la Tierra depende en muy buena medida de la masa de hielo que hay en la Antártica, una masa de hielo que cubre un continente más grande que Europa y que tiene espesores que sobrepasan en algunos sitios los 4000 metros, mucho hielo, afecta la temperatura de la atmósfera y mueve los vientos globales. Se estima que el 80% del agua dulce del planeta está allí. Ni comparado con el Ártico, que es sólo hielo flotante y que por lo demás se derrite cada año más rápidamente.

La deducción sigue: el clima ha cambiado rápido en todo el planeta, ya nadie lo duda, y cambiará con mayor velocidad y profundidad aún. Independiente de lo bien que empecemos a portarnos ahora con el ambiente, el cambio ya está desatado. Afectará cosechas, climas, abundancias y escasez de agua para seis mil quinientos millones de seres humanos. Afectará nuestras vidas de un modo que no estamos seguros como sucederá.

Retroceder en el cambio iniciado resulta imposible, lo que debiéramos hacer es no acelerarlo ni aumentarlo y en el largo plazo, ojalá, compensarlo o encontrar estrategias para resistir el cambio.

He ahí las responsabilidades de los gobiernos del planeta para con todos los humanos y de todos los seres humanos para con el planeta. Nadie está exento de responsabilidad ni de recibir consecuencias.

Lo importante de entender es que ya pasó hace rato el tiempo de las advertencias, ahora sólo queda asumir y actuar. Durante el tiempo de las advertencias, la economía se rió a su gusto del mundo científico, incluso se dio el gusto de armar un grupo científico ad hoc que refutó todo. Ahora que la cuestión es tan indesmentible como el reciente desastre financiero global del modelito, sólo queda aunar voluntades y trabajar por un bien común superior. Nuestra especie y nuestro entorno tendrán que asumir, resistir e intentar contener las malas consecuencias y oportunamente sacar partido de las buenas consecuencias. Chile por supuesto, no es ni será ajeno a esto, ni a la caída del modelo, ni al calentamiento global, asuntos que de alguna manera se van a sumar en varios ítems.

La pregunta que me hago es, si hay alguien en el Estado de Chile o existirá algún candidato presidencial con opciones reales, que esté pensando o esté preparado acciones políticas económicas y sociales para actuar frente a estos escenarios anunciados.

Comments are closed.