Científicos dan la pelea a la extinción

Zoológico Nacional explota su veta conservacionista, liderando programas de salvataje. En los últimos 8 años han devuelto 87 cóndores a la cordillera y este mes comenzarán a estudiar los flamencos del Chile Central con transmisores satelitales. La Nación, 02 de junio 2009.


Junto a otras entidades trabajan en una política nacional de conservación para el loro tricahue -que reproducen en cautiverio- y en agosto inaugurarán, en convenio con el Parque Botánico de Atlanta y la PUC, un centro de reproducción de ranita de Darwin en el Zoo capitalino.

"No buscamos reproducir animales para luego cambiarlos por especies exóticas con otros zoológicos. No queremos elefantes rosados, buscamos salvar nuestras especies nativas de la extinción", sostiene Mauricio Fabry, veterinario y director del Zoológico Nacional. Preocupados por la creciente disminución de especies endémicas, el zoológico es una de las instituciones que en el país trabajan en pro de salvar lo que ha sobrevivido. Cóndores, flamencos, tricahues, huemules, pudúes y ranitas únicas en el mundo están entre sus objetivos. Para ello se preparan planes de protección y centros de conservación y reproducción, en una labor cada vez más demandante de tiempo y recursos.

Fabry saca cuentas e indica, como ejemplo, que la liberación de un solo cóndor podría llegar a costar cerca de doce millones de pesos, incluyendo gastos médicos, cuidado especial y los dispositivos radiales y satelitales que les colocan al liberarlos. Pero el esfuerzo vale la pena. "Gracias a ello hemos podido aprender mucho y aportar a la protección de áreas específicas", sostiene. Junto a profesionales nacionales y argentinos, el parque chileno trabaja en un proyecto de rescate, rehabilitación -física y sicológica- y liberación de cóndores, que en ocho años ha devuelto a la vida silvestre a 87 individuos en toda la cordillera sudamericana. Y no es lo único (Ver recuadros). Asociados a otras instituciones, también participan de iniciativas pro conservación de aves y mamíferos, además de la reciente incorporación de la ranita de Darwin, especie única en el mundo, para las que construyeron un centro especial de reproducción ubicado en el mismo zoológico y que comienza a funcionar en agosto.

Ranita de Darwin amenazada

La ranita de Darwin tiene una fisiología reproductiva única, lo que hace difícil lograrla en cautiverio. No sólo eso: aún no hay investigaciones que aseguren que en Chile no existe el hongo quitridio, organismo sindicado como el culpable de la desaparición de anfibios en el mundo, que les causa una enfermedad infecciosa que afecta su equilibrio hídrico y termina matándolas.

Expertos del Centro de Estudios Avanzados en Ecología y Biodiversidad (Caseb) de la Universidad Católica, que trabajan con el Zoológico Nacional, están investigando la posibilidad de que ya esté en el país.

Andrés Charrier, investigador de la Fundación Senda Darwin, dependiente del Caseb, asegura que es muy probable que el patógeno ya esté en el país. De hecho, el año pasado, por iniciativa del zoológico, se enviaron ranitas, para su estudio, a Alemania, pero todas murieron por la infección. Charrier indica que eso demuestra que el hongo está, por lo menos, en Quetrupillán, un sector del Parque Nacional Villarrica, de donde extrajeron los ejemplares. Se ha demostrado, además, que el patógeno está infectando a otro anfibio endémico del altiplano, la telmatobius, una rana gigante que habita Perú, Bolivia, Argentina y Chile, y que está extinta en Ecuador, por el hongo quitridio.

El investigador indica que en un mes máximo estarán listos los resultados de los análisis de muestras en Chiloé, Panguipulli, Villarrica y Nahuelbuta, con los que se determinará la presencia definitiva del quitridio.

Distinta es la mirada de Juan Carlos Ortiz, encargado del centro de reproducción que la Universidad de Concepción construyó para esta ranita en esa región. Él confía en que el hongo no ha llegado al país y asegura que la causa de su disminución en Chile ha sido sólo por la intervención del hombre, con la tala de bosques y vegetación para la industria y el desarrollo urbano, además de los incendios y el cambio climático.

Este proyecto, que le lleva la delantera al del Zoo nacional, ya cuenta con laboratorios y jaulas exteriores donde simulan el ambiente natural de este anfibio, tiene capacidad para albergar más de 300 individuos, aunque hasta el momento sólo tienen 11 ranitas. "La idea es reproducirlas para luego reintroducirlas en lugares donde antes existían o donde su número ha disminuido", dice Ortiz, quien agrega que a diferencia del resto de los anfibios, que dejan sus huevos en el agua, la ranita de Darwin macho se queda cuidándolos y cuando observa que las larvas están por nacer, se las echa a la boca hasta que finalmente salen convertidas en ranas. Sólo el científico alemán Klaus Busse, del Museo de Historia Natural de Bohn, logró reproducirla en cautiverio", cuenta. De hecho, éste participó del inicio de este proyecto.

Liberar y estudiar

Fabry está convencido de que la investigación es clave en la conservación y que la labor del zoológico en ese aspecto es ineludible. Pero "liberar animales sin el conocimiento científico puede ser catastrófico. Hay muchos centros de rescate que con la mejor intención liberan a un animal en una zona que no corresponde, donde puede provocar competencia, problemas genéticos o enfermedades que pueden ser fatales para la vida silvestre", señala. "A veces la conservación puede ser mucho más efectiva en el caso de la educación ambiental", enfatiza.

Respecto a iniciativas que se orientan a guardar el material genético de las especies para eventualmente, clonarlos, Fabry indica que por ahora no es prioridad. "Puedes tener un zoológico completo en un tanque de nitrógeno líquido, pero hoy día no es una herramienta aplicable, es una herramienta potencial. Nosotros estamos en las situaciones más urgentes hoy, como investigación y educación. Podemos tener un banco de genoma y la tecnología para hacer un huemul, por ejemplo, pero si no tengo el ambiente donde colocarlo no sirve", concluye.

Huemul: rescatando un muerto en vida

Habitaba la cordillera desde San Fernando al extremo sur de Chile, pero hoy está extinto en casi todo el territorio. Sólo hay poblaciones relativamente estables en Aysén y Magallanes y quedan muy pocos en la Región de los Lagos . "Pero nos dimos cuenta que quedó un reducto de población en la Región del Bíobío, una especie de isla. Son entre 18 y 30 huemules, eso significa que es un muerto en vida. No son capaces de mantenerse genéticamente, porque la posibilidad de encuentro es casi imposible", explica Fabry. Por eso, junto a Codeff y Conaf, se están organizando para crear un Centro de Reproducción del Huemul en la Región del Bío Bío, para evitar que esa población se extinga. "Sin este esfuerzo tienen cero posibilidad", sostiene.

Más al sur, diversas organizaciones nacionales y extranjeras trabajan en el monitoreo de huemules para su investigación. Con apoyo financiero de National Geographic Society, Felidae Conservation Fund y Conservación Patagónica monitorean la población de huemules alrededor y en la Reserva Nacional Lago Cochrane. Durante las primeras dos semanas de mayo, un equipo de Conservación Patagónica inició la captura de los primeros 12 huemules en un área que será parte del futuro Parque Nacional Patagonia en Aysén.

El cóndor andino duerme acompañado

Tras años de trabajo, los expertos del Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino están descubriendo datos hasta ahora ignorados sobre la especie. La más grande de las aves voladoras y rapaces del mundo prefiere dormir entre sus compañeros y en sectores específicos de la Cordillera de los Andes. Con transmisores radiales y satelitales, los investigadores han podido determinar los sitios escogidos por el cóndor en Chile, generalmente ubicados en riscos a muchos metros de altura y protegidos de la lluvia y el viento. "No puedo decir cuáles son los dormideros principales, ya que pondría en riesgo la especie, porque mucha gente los persigue por ignorancia, creen que matan el ganado cuando en verdad son carroñeros y limpian el campo", asegura Fabry. "Son sitios importantes de proteger, ya que en cada dormidero es posible encontrar entre 2 y 100 ejemplares", sostiene.

El pudú

En el pudú también se han tomando acciones para conservación de la especie. Se ha guardado el material genético para usarlo en transferencia de embriones o inseminación artificial y se realizan constantes estudios de perimetría (mediciones).

POLÍTICA NACIONAL DE CONSERVACIÓN PARA EL LORO TRICAHUE

Las notas históricas aseguran que este loro endémico vivía desde Copiapó hasta Valdivia, y aunque el director del Zoológico Nacional no confía en la completa veracidad del dato, se sorprende al constatar que hoy es posible encontrarlos sólo en las regiones de Coquimbo, O’Higgins y el Maule. En Valparaíso y la Metropolitana se extinguieron.

El robo de polluelos para la venta ilegal de mascotas, la pérdida de su ambiente natural por la entrada del hombre y la cacería por parte de éstos están contribuyendo a su desaparición en las regiones centrales. Lo peor: los grupos que sobrevivieron aislados se están diferenciando genéticamente, lo que hace imposible mezclarlos.

“Queremos conocer las enfermedades y la genética, para después armar un núcleo reproductivo y poder repoblar o reforzar algunas zonas. Hemos visto que ambos grupos son muy distintos y por lo tanto no podemos cruzarlos”, explica.

Además, desde el año pasado están trabajando coordinados con Conaf círculos académicos, ONGs y centros de rescate para establecer una política nacional de conservación del loro tricahue, que debería estar lista este semestre.

UN ARCA DE NOÉ PARA LA RANITA DE DARWIN

Estudiar la presencia del hongo quitridio en Chile, mientras se protegen las poblaciones sanas de la ranita de Darwin, es el objetivo del nuevo centro de reproducción de la especie en el Zoológico Nacional. Una especie de "arca de Noé", que ya está construida, permitirá albergarlas junto a la ranitas del norte (rhinoderma rufus), otra especie de anfibio endémico que se cree extinto, pues no ha sido encontrada desde hace 25 años. Colaboran el Parque Botánico de Atlanta y el Caseb de la PUC.

La Fundación Senda Darwin realiza además monitoreo, análisis y conservación de otras especies de anfibios como la batrachyla y la hylorina sylbatica, también endémicas.

FLAMENCOS EN OBSERVACIÓN DESDE JUNIO

Una paulatina disminución en ambientes silvestres está sufriendo la estilizada ave de alas rosadas. El director del zoológico cuenta que hoy están enfocados en determinar cuáles son las causas exactas de la merma en la población, pero las hipótesis dicen que se trataría de enfermedades adquiridas, debido a su carácter migratorio, además de la intervención de su hábitat por el turismo y la minería. Falta investigación. Por eso en junio instalarán transmisores satelitales en individuos seleccionados de Chile central y otros cuatro criados en cautiverio. "Nos interesa saber cuáles son las rutas de migración de los flamencos y los lugares donde se quedan, porque así podemos conseguir medidas de protección en esos lugares y tener políticas nacionales que permitan su protección". También determinarán si existen diferencias entre los extraídos de la vida silvestre y los nacidos en cautiverio.

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