El cuándo, cómo y porqué de la crisis que vive la industria salmonera chilena

Problemas sanitarios de un sector golpean a toda una zona del país. Cuando se confirmó la existencia de virus ISA, la industria afirmaba que ésta no causaría los efectos que produjo en Noruega, cuya producción llegó a caer 80%. El Mercurio, 11 de junio 2009.


En 2006, la industria salmonera chilena registró uno de sus mejores años: envió al exterior más de 600 mil toneladas, con retornos por más de US$ 2.300 millones. Iba en camino a superar a Noruega, líder a nivel mundial.

Los salmones llegaron a convertirse en el tercer mayor producto de exportación de Chile, con apenas dos décadas de vida. Sin embargo, el 30 julio de 2007, se desató la crisis en la cual hoy está sumido el sector.

Ese día, el gremio que agrupa a las principales compañías, SalmonChile, decretó una alerta sanitaria tras la confirmación de la presencia de peces contagiados con el virus ISA. La enfermedad se detectó en dos centros de cultivos de la empresa noruega Marine Harvest, en Isla Lemuy, en el sur del Archipiélago de Chiloé.

Pero las alarmas se encendieron días antes, cuando se filtró desde las mismas oficinas de la salmonera noruega la aparición de la enfermedad. Muchos culpan a esta compañía de haber introducido el ISA a Chile. Otros, sin embargo, aseguran que siempre estuvo presente, pero que la sobrepoblación en las jaulas-balsas disminuyó la resistencia de los peces.

No pocos recordaron lo que había ocurrido hace más de una década en las Islas Feroe, ubicadas en el mar del Norte. Ahí, el virus ISA obligó a la eliminación de generaciones completas de peces, con lo cual la producción cayó un 80%.

Pero el gremio salmonero nacional le bajó el perfil a la situación. Se sostenía que el virus detectado en el país no tendría la misma condición patológica que el ISA descrito en el Hemisferio Norte.

Se afirmaba, en ese tiempo, que la enfermedad no causaría los mismos efectos de alta mortandad de peces que produjo en la industria de Noruega. Los salmoneros parecían no imaginar el impacto que finalmente tendría el virus ISA.

Pese a que la industria tomó contacto de inmediato con Sernapesca -ente sanitario gubernamental- para llevar adelante planes de mejoras sanitarias para reducir el impacto de la enfermedad, ésta comenzó a afectar a casi todas las empresas del sector.

Los primeros en poner la luz de alerta fueron las aseguradoras, las que a comienzos de 2008 elevaron las primas a las compañías acuícolas.

Los precios de las acciones de las dos salmoneras que cotizan en la Bolsa de Santiago (Multiexport e Invermar) se desplomaron. Hoy han recuperado parte de las pérdidas, pero ninguna corredora cubre hoy el desempeño de estas empresas.

También ha habido un impacto en el empleo. Hoy, la industria en su conjunto ha despedido a miles de trabajadores (ver nota relacionada). En 2006, llegó a emplear a más de 50 mil personas, entre trabajos directos e indirectos.

El aumento de la cesantía en las zonas de influencia del sector se produce porque las plantas no tienen salmones peces para filetear. A fines del año pasado se adelantó la cosecha, por lo que para este año se estima una caída en la producción nacional de entre 30% a 50% respecto a 2008.

La tormenta perfecta terminó de configurarse con la aparición de algas nocivas que afectó a la industria a comienzos de este año. Justo cuando muchas empresas habían iniciado sus negociaciones con la banca para repactar sus créditos.

Con todo, se espera que los cambios sanitarios que están implementando la industria cambie el panorama. Sin embargo, ésta no se recuperará antes del año 2011.

US$ 459 millones se estima han sido las pérdidas del principal accionista de Marine Harvest, John Fredriksen, como consecuencia de sus operaciones en Chile.

Empleo: Quellón, el mayor polo salmonero de Chiloé, es el foco de la crisis: el desempleo supera el 50%.

Factor social: casi 20 mil despidos

Al límite de sus posibilidades, algunas incluso con la amenaza de la quiebra, opera gran parte de las empresas salmoneras en Los Lagos y Aisén.

Mientras atraviesan la más grave crisis que les ha tocado vivir, cerca de la mitad de los centros de cultivo y plantas procesadoras han sido cerrados, con lo que cerca de 20 mil trabajadores han sido desvinculados desde que se notificó el primer caso de Isa.

A pesar de este negro panorama los industriales aún tienen esperanzas. Es que si logran llegar a acuerdo con los bancos, y que se apruebe en el Senado la modificación de la Ley de Pesca y Acuicultura, es escenario podría mejorar.

Pero para esto "la simultaneidad es clave", advierte el intendente de Los Lagos, Sergio Galilea.

La autoridad, que conoce de cerca la posición de la banca y los salmoneros explica que tiene "esperanzas de que se cierren negociaciones con los bancos y que la ley salga lo antes posible del Congreso", más aún porque algunas compañías ya han cerrado acuerdos con el sistema financiero.

Más recursos

El gerente general de SalmonChile, Carlos Odebret, advierte que las empresas están en el límite. "Requieren urgentemente cerrar esas negociaciones para poder implementar las medidas y alimentar sus peces. No sé cuánto queda, pero si esto no se resuelve pronto, muchas empresas van a quebrar", explica.

Con esto, dice Odebret, a los cerca de 5.600 despidos (directos más indirectos) que las empresas han cursado entre enero y mayo, se podrían sumar otros seis mil antes de que termine el año.

Javier Ugarte, presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores del Salmón coincide con Odebret, y cree que va a haber muchos más despidos si no hay acuerdos de las empresas con los bancos: "Si no cuentan con ésos dineros, la situación se va a poner más crítica", dice.

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