Salmonicultura: Desafíos Pendientes

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en diario El Llanquihue el 28 de junio de 2009.


La fuerte debacle que ha afectado a la salmonicultura en los últimos dos años, a raíz de la crisis por el virus ISA, generada por sus malas prácticas sanitarias y ambientales, ha traído nefastas consecuencias no sólo a nivel sanitario, ambiental, económico y financiero sino, sobre todo, en el ámbito laboral y social.

Los cerca de 17.000 empleos directos e indirectos que se han perdido en el último tiempo, han cambiado radicalmente la fisionomía de la Región de Los Lagos, dejando una pesada carga que se ve difícil de revertir en el corto plazo, sobre todo porque se espera que la actividad siga menguando. De acuerdo a estimaciones de la propia industria, recién en el primer semestre de 2010 la industria tocaría fondo y, eventualmente, podría iniciar algún tipo de recuperación.

Ello será posible sólo, si supera una serie de graves deficiencias que enfrenta en la actualidad. Por un lado, las principales empresas salmoneras intentan renegociar una millonaria deuda con los bancos (que alcanzaría unos USD 2.000 millones para todo el sector), que se ha acumulado producto de la crisis del virus ISA.

Para ello, la industria espera contar con ciertas facilidades, como la posibilidad de entregar las concesiones acuícolas como garantía para los créditos bancarios, reforma legal que impulsa el gobierno y que actualmente discute la Comisión de Pesca y Acuicultura del Senado. Esta no es la primera muestra de apoyo del gobierno hacia el sector que, entre otras medidas, en marzo último anunció un apoyo financiero directo a través de garantías para créditos con aval de CORFO por US$ 120 millones.

En otros aspectos de la reforma legal que discute esa instancia parlamentaria -con sesión en Puerto Aysén y Puerto Montt- se propone modificar el modelo de cultivo de peces. Sin embargo, la propuesta original del Ejecutivo y las medidas sanitarias y ambientales ya aprobadas por vía reglamentaria, no contemplan cambios significativos ni de fondo en relación a las prácticas ambientales y sanitarias. Es necesario establecer parámetros en relación, especialmente, a la densidad de cultivo, y regular la distancia entre centros de cultivo, además de limitar y mantener bajo control el uso de antibióticos y otros productos químicos. También es urgente implementar un plan para fortalecer el cultivo en tierra y la erradicación de las salmonicultura de los lagos y ríos.

Ahora, los senadores tienen la oportunidad de estudiar los temas de fondo: los usos y prácticas de la industria que, precisamente, están en la génesis de la crisis por la que hoy atraviesa. Es de esperar que los parlamentarios tomen conciencia de lo crucial que serán las decisiones que ahora tomen, ellos deben legislar en función del bien común, del resguardo de las personas, el medio ambiente y las otras actividades económicas que se dan en el mismo espacio, esto es especialmente relevante para el futuro de la Región de Los Lagos.

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