Desigualdad de ingresos en Chile triplica promedio de la OCDE

Así se desprende de un reporte realizado en abril último por la organización multilateral. “Políticas sociales más efectivas son necesarias para distribuir mejor los beneficios del crecimiento”, plantea el documento. Estrategia, 20 de julio 2009.


La incorporación de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pareciera ser inminente. El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, ha declarado que “ojalá pudiera ocurrir este año o comienzos del próximo”. Sin embargo, la inclusión local en el llamado “Club de los Desarrollados”, supone desafíos no menores relacionados a la enorme distancia entre nuestro país y quienes conforman el conglomerado.

Y si bien Chile está en proceso de corresponder a algunos de los requerimientos solicitados por la entidad multilateral, como los gobiernos corporativos o los convenios sobre información tributaria, el organismo ha detectado serios reparos.

Un reporte de la instancia emitido en abril último reconoce lo alcanzado en materia de reducción de la pobreza, pero advierte que la brecha entre el decil más alto y el más bajo es simplemente alarmante.  En el escrito se indica que en Chile “el 10% más rico tiene ingresos 29 veces superior a los del 10% más pobre; frente a un promedio de 9 veces en el caso de las naciones de la OCDE”.

“Políticas sociales más efectivas son necesarias para distribuir mejor los beneficios del crecimiento. Serían determinantes en ello reformas laborales como el cumplimiento de la Ley de subcontratación, impulsar el empleo juvenil y el perfeccionamiento del seguro de cesantía como alternativa a la indemnización por años de servicio”, se sostiene en el documento.  

En términos estadísticos, el reto también es mayúsculo. Naciones como España, considerada como un modelo a seguir por las autoridades domésticas, tuvo en 2008 un 11,3% de desocupación y se anticipa para 2009 un inquietante 18,1%, bastante por sobre el registro esperado para Chile.  No obstante, cabe considerar que en el Estado europeo se han aplicado los cambios al sistema de medición que en el plano local han sido postergados y que aportarían más fidelidad a los números.

En definitiva, son este tipo de adecuaciones las que otorgarían a Chile un impulso efectivo con miras al ansiado desarrollo.  Por ahora, las cifras son elocuentes: nuestro PIB per cápita por paridad de compra (PPP) (US$14.461) previsto para 2009 es menos de la mitad de aquel que en promedio observa el bloque de análisis (US$33.181).

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