Falta de nubes bajas incide en calentamiento global

Paso de la radiación solar no tiene suficiente freno. La nubosidad en el océano Pacífico ha decrecido en los últimos 50 años, según un estudio publicado ayer en la revista Science. Una mala noticia para nuestra camanchaca, que podría dejar de regar la aridez nortina.;El Mercurio, 24 de julio 2009.


La camanchaca podría estar en problemas. Esto, porque un estudio realizado por expertos de EE.UU. que publicó ayer la revista Science muestra que el Pacífico Norte ha experimentado una disminución de las nubes bajas en los últimos 50 años, al mismo tiempo que la temperatura oceánica ha ido en aumento casi constante.

La radiación solar, sin mayor cantidad de nubes que la obstaculicen, calienta aún más el mar y el ciclo se repite.

Según la investigación, el comportamiento en el Pacífico Sur debería ser equivalente.

Impacto clave

"Todavía existen muy pocos estudios al respecto en el país, pero al menos una tesis muestra que en Antofagasta la base nubosa ha ido disminuyendo, pero a lo largo de un período prolongado de años", señala Ricardo Muñoz, meteorólogo del Departamento de Geofísica de la U. de Chile.

El científico reconoce que una eventual disminución de esas nubes bajas podría afectar a la camanchaca y a toda la biodiversidad que depende de ella. "Para nosotros, el impacto de las nubes costeras es muy directo, ya que todo el clima de la costa norte y centro del país está regulado por ellas".

Justamente en octubre pasado más de 70 investigadores de distintos países, incluyendo representantes de la Universidad de Chile, efectuaron un estudio sobre las nubes que al llegar a la costa norte de Chile se transforman en camanchaca, aportando humedad a esa árida zona.

"Entender la dinámica de estas nubes y su posible cambio en el futuro tiene un interés adicional y gran relevancia para Chile, más allá de su rol en el clima global", destaca.

Muñoz dice que hasta ahora la gran incertidumbre de los investigadores ha sido si el calentamiento global traerá consigo un aumento o una disminución de las nubes.

"La reflexión de la radiación solar de las nubes bajas hace que éstas tengan un efecto global de enfriar el sistema climático", señala. Entonces, si su cobertura disminuyese, la radiación solar sería mayor y la absorbería el océano.

Marcelo Mena, director del magíster en gestión ambiental de la U. Andrés Bello, cree que la situación no sería tan dramática.

"Los últimos estudios realizados en la zona norte mostraron que las nubes se han hecho más densas producto del azufre proveniente de las termoeléctricas", afirma. Es decir, reflejan más la luz solar y ello traería un efecto de enfriamiento en el Pacífico.

Los expertos reconocen que la evidencia está lejos de ser concluyente, pero sitúa a las nubes como actores protagónicos en el debate respecto del calentamiento global.

"Nuestra nubosidad costera, tan habitual en el centro-norte del país, constituye justamente el borde oriental de una de las capas de nubes bajas más extensas y persistentes a nivel global". RICARDO MUÑOZ, DOCTOR EN METEOROLOGÍA UNIVERSIDAD DE CHILE

 

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