Industria salmonera chilena: Activos moribundos

Una industria en bancarrota enfrenta una reforma. En esta época hace dos años alrededor de 300 millones de salmones del Atlántico estaban en engorda en centros de cultivo frente a las costas del sur de Chile. Ahora sus bahías protegidas contienen sólo una décima parte de esa cantidad. El Mercurio (The Economist), 31 de julio 2009.


Muchos peces han muerto de anemia infecciosa del salmón (ISA), un virus, mientras que otros han sido cosechados en forma prematura por temor a que contraigan la enfermedad. El salmón coho y la trucha, de los que Chile también es productor, no están expuestos al ISA. No obstante, se espera que la producción de los centros de cultivo del país este año sufra una baja del 40%. La industria enfrenta un largo camino hacia la recuperación.

Este golpe se produce después de 15 años de un crecimiento meteórico que hizo subir en más de 10 veces las exportaciones, las cuales llegaron a los US$ 2.300 millones en 2007, que convirtió a Chile en el segundo productor de salmón del mundo, después de Noruega, y trajo prosperidad a una extensa área con poco empleo.

Los centros de cultivo de Noruega, Escocia y Canadá también han sufrido de ISA. No obstante, Chile al parecer no estaba preparado para el virus cuando llegó, por lo visto en huevos de salmón importados. Los salmoneros parecen haberse cegado ante las ganancias florecientes.

El Servicio Nacional de Pesca, la entidad que regula la industria y está más habituada a supervisar las cuotas de captura en el mar, carecía tanto de un plan como de los poderes para abordar el virus ISA. El desastre resultante ha provocado la quiebra de la industria, la que había acumulado deudas bancarias por US$ 1.800 millones en diciembre pasado.

Con más de la mitad de las salmoneras ahora sin peces, la industria tiene la posibilidad de volver a surtirse y empezar de nuevo, señala César Barros de SalmonChile, la asociación industrial. Él estima que la producción volverá a su nivel de 2007 dentro de cuatro años. Podría tomar más tiempo. El Congreso está debatiendo, lentamente, un proyecto de ley para regular la industria más estrechamente. Habrá que fortalecer el Servicio de Pesca. Y los centros de cultivo necesitan capital de trabajo para un repoblamiento de peces. Los bancos tal vez no den una mano, aunque han renegociado gran parte de la deuda.

La industria también ha ideado un plan voluntario para reducir el uso de antibióticos para controlar la enfermedad; una práctica que ha dañado la imagen del salmón chileno en Estados Unidos. Hasta la fecha, los costos de producción más bajos permitieron que el salmón chileno compitiera en Estados Unidos contra rivales menos distantes. Las reformas podrían debilitar gradualmente esa ventaja, pero quizás no si funcionan: los salmoneros esperan que menos peces muertos compensen el costo de comportarse correctamente.

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