Informe de Ministerio de Economía confirma uso excesivo de antibióticos en salmones

ONG Océana pidió datos 2007-2008 apelando a nueva Ley de Transparencia. "Es un síntoma de la necesidad urgente de regulación para una industria que ha actuado irresponsablemente", dijo el ministro Lavados.La Segunda, 23 de julio 2009.


Agregó que estos antibióticos están autorizados y que "no generan riesgo alguno".  
 
La reciente Ley de Transparencia también tiene consecuencias en el agravamiento de la crisis que viven las salmoneras. El ministerio de Economía –a través de un oficio del 14 de julio pasado, en respuesta a una solicitud de la ONG Océana– entregó un informe con datos inéditos sobre el uso de antibióticos en este sector entre 2007 y 2008, que confirman los cuestionamientos de ambientalistas al manejo sanitario de la industria.

El documento señala que en el ejercicio recién pasado se usaron 325,6 toneladas de antibióticos, cifra aún mayor que en 2007 (año de máxima actividad productiva previo a la crisis del virus ISA) totalizando 385,6 millones, magnitud que para el vicepresidente de Océana Sudamérica Alex Muñoz , evidencia “las malas prácticas de la industria salmonera”. Argumenta que si bien “están dentro de los márgenes de abuso de antibióticos que sabíamos se estaba cometiendo”, reconoce que “definitivamente son mayores de los nosotros pensábamos y suficientemente escandalosas como para que se tomen medidas urgentes”.

De hecho, el ministro de Economía, Hugo Lavados afirmó a La Segunda que “los volúmenes de antibióticos usados dan cuenta de una forma de producir poco sustentable ambiental y sanitariamente” y que esto “es sólo un síntoma de la necesidad urgente de regulación para una industria que ha actuado irresponsablemente durante muchos años. Es así que del análisis de esta información, cuya fuente son los datos que las propias empresas entregan a Sernapesca –que depende de su cartera–, Lavados cuestiona la forma actual de producir de la industria por “no ser sustentable ambiental, laboral y sanitariamente, y tampoco capaz de autorregularse”.

El ministro enfatizó que esta situación terminará con la ley que actualmente tramita el Senado, “la cual recoge los más altos estándares internacionales en materia regulatoria”.

Usando las cifras de 2007 para graficar la magnitud de este fenómeno, Muñoz explicó que mientras en ese ejercicio el total de los salmoneros de Noruega –en ese entonces los mayores productores mundiales– informaron el uso de 649 kilos de antibióticos, cantidad que es “casi 600 veces menor que la utilizada en Chile”.

Indicó que estos antecedentes oficiales confirman las sospechas de muchas organizaciones “que siempre sostuvimos que la industria salmonera abusaba del uso de antibióticos –las cifras disponibles hasta ahora apuntaban a 133 toneladas de antibióticos al año, según la U. Austral– lo cual es una expresión de las malas prácticas de esta industria sostuvo por más de 20 años sin que se tomaran medidas”.

Controversia por efecto en exportaciones a EE.UU.

El oficio del ministerio de Economía también da cuenta de la composición de los antibióticos usados en los últimos dos años, punto que también enjuician los ambientalistas. Ellos afirman que un porcentaje significativo del espectro de antimicrobianos usados en 2008 corresponden a ácido oxolínico y la flumequina –7,78% y 19,3% respectivamente– que forman parte de la familia de las quinolonas, “sustancias no aprobadas para el uso para animales por parte del FDA de EE.UU. lo cual equivale que estén prohibidas”.

“Que el FDA no los autorice no significa que sean malos o exista un alto riesgo si se usan. Lo importante es que estos antibióticos están autorizados en Chile, son respaldados por estrictas normas de control y evaluación, y su uso adecuado no genera riesgo alguno”, sostuvo el ministro Lavados.

Recordó que “no existen residuos de antibióticos en el producto que llega al consumidor final y el salmón que Chile vende en el mundo e internamente es absolutamente inocuo para el ser humano”, ya que antes de ser cosechados “pasan por extensos períodos de carencia en lo que eliminan todo tipo de residuos, lo que es estrictamente controlado por Sernapesca”.

No obstante, el vicepresidente de Océana recuerda que la FAO justamente recomienda que las quinolonas no se apliquen en animales para consumo humano “ya que resulta perjudicial para la resistencia bacteriana, por lo cual se busca evitar desde el punto de vista de la salud pública para que no haya enfermedades en las personas”.

Y aunque los antibióticos no guardan relación directa con la epidemia del virus ISA, Muñoz advierte que su uso intensivo facilitó la expansión de este mal “ya que bacterias se vuelven más fuertes haciendo a los salmones cada vez más vulnerables a cualquier tipo de enfermedad”.   
 
 
Barros rebate: “La industria salmonera ha reducido permanentemente el uso” de medicamentos

El presidente de SalmonChile A.G, César Barros, puntualizó que el informe de Economía refleja una baja en los niveles de antibióticos en los dos años analizados. “La industria ha realizado un trabajo importante para ir reduciendo permanentemente el uso de antibióticos, y entre 2007 y 2008 ya registró un descenso de 15,5%”, dijo, puntualizando que implementan un plan de 54 medidas “entre las cuales figura la reducción y eficacia en el uso de antibióticos autorizados, y la obligación de vacunar todos los peces contra las distintas enfermedades, entre ellas el SRS, enfermedad bacteriana que históricamente ha causado la mayor mortalidad”.

Sostuvo que estos avances se deben a la reducción de las mortalidades por enfermedades como la SRS “que demanda la mayor cantidad de antibióticos en nuestra industria y que los noruegos no tienen”, destacando que antes “de que desarrollaran su vacuna contra la furunculosis, los noruegos usaban más antibióticos que Chile”.

Recordó que la nueva estructura con la que la industria busca superar la actual crisis sanitaria, “apuesta a una reducción casi total del uso de antibióticos basada en una mejora en la condición sanitaria de los peces”, y rebatió las críticas de los ecologistas: “aparte de hacer denuncias, esperamos que las ONGs hagan proposiciones creíbles y factibles para la industria”. 
 
 

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