Primacía del carbón como matriz energética arriesga que Chile se vuelva cada vez más contaminante

Réplicas de especialistas a denuncia de Ricardo Lagos sobre la política energética nacional. Estudio calcula que el 52% de la energía provendrá de esta fuente para 2030. Es el costo por desechar la generación hidroeléctrica y la nuclear, afirma experto de la Universidad Santa María.;El Mercurio, 14 de julio 2009.
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Del bolsillo de cada chileno saldrá el cambio que de aquí a 2024 se espera para la electrogeneración: el 10% de la matriz debe provenir de fuentes de energía renovables no convencionales, como el sol.

El ex Presidente Ricardo Lagos abogó en entrevista en "Reportajes" evitar recurrir al carbón, pidió a los industriales que se reconvirtieran al gas natural y lamentó que un tema en el que no estamos haciendo la tarea no sea parte del debate político. También advirtió a los productores que les solicitará informar la huella de carbono (cuánto contaminaron) de cada producto de exportación.

En el estudio de 2008, financiado por Endesa, "Consumo de energía y emisiones de gases de efecto invernadero en Chile 2007-2030", el Programa de Gestión y Economía Ambiental de la Universidad de Chile concluye que las emisiones a 2030 habrán aumentado 4,3 veces. Básicamente, por la mayor generación con carbón, dice el profesor Manuel Díaz, uno de los autores.

Pero, haciendo el máximo de esfuerzos, indica el informe, el país podría bajar 28% las emisiones de contaminantes invirtiendo casi el 1% del PIB, persiguiendo la eficiencia energética y, en menor medida, introduciendo agresivamente energías renovables no convencionales.

La amenaza de Lagos

"Ya investigamos la huella de carbono en manzanas, que es el principal producto que va a Europa", dice Ronald Bown, presidente de la Asociación de Exportadores.

Se basaron en un informe neozelandés que demostró que la huella de carbono de sus manzanas era menor que la de las propias manzanas inglesas. La huella chilena está más cerca de la neozelandesa que de la británica, dice. Y la Fundación para la Innovación Agraria y el Inia trabajan en otras frutas.

Pero a Bown lo alarma que las exigencias no estén estandarizadas y se impongan como medida de marketing diferenciador. "Esto puede llegar a una historia sin fin", dice. "Las fórmulas deben tener un sentido claro y deben ser permanentes".

Aldo Cerda, de Fundación Chile, coincide con Bown en que los países y las empresas compradoras usan la huella de carbono con lógica comercial.

Chile tiene que actuar, se queja, porque hay mucha treta y no hay estándares universales. Ni la compra de bonos de carbono está certificada.

Los sustos dominan

Francisco Aguirre Leo, profesor del magíster de economía energética de la U. Santa María, discrepa con los que dicen que no hemos tomado medidas.

La ley exigirá aumentar la participación de las energías alternativas.

Pero pide mirar a los consumidores industriales, a los que Lagos quiere reconvertir a gas natural. "Cambiaron sus instalaciones cuando se les prometió gas argentino barato, y cuando éste faltó, volvieron a cambiarlas. Readaptarse al GNL no tiene suficiente atractivo económico, los nuevos contratos están indexados según el precio del petróleo…".

Aguirre explica que cuando se optó por el gas argentino, a fines de los 90, abandonamos el desarrollo en nuestro fuerte -la hidroelectricidad- y dejamos expuesta nuestra matriz. Cuando faltó el gas, elegimos carbón, que era lo más rápido. Y el diésel para paliar la emergencia. "Ahora, en lo que resta del año, comenzarán a entrar en funciones las centrales a carbón decididas hace 3 o 4 años. Y surgen las preocupaciones por los efectos. Quienes se opusieron a la hidroelectricidad ahora se están asustando por el carbón y sus emisiones. También rechazan lo nuclear que el mundo está reaplicando. Y desconocen que lo renovable es sólo un complemento, no un sustituto y tampoco barato".

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