Se complica acuerdo de L’Aquila para reducir gases de efecto invernadero

Cumbre en Italia. Los 18 países más contaminantes del mundo no determinaron una cifra para disminuir las emisiones nocivas, objetivo que el G-8 había fijado en 80% para sus países y en 50% para el resto de las naciones.; El Mercurio, 10 de julio 2009.
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Las buenas intenciones del G-8 para combatir el calentamiento global encontraron freno. Ayer, el Foro de las Grandes Economías reunido en L’Aquila, Italia, en torno a la cumbre de los países más ricos del mundo, decidió aplazar para fin de año la propuesta de rebajar en 50% la emisión de gases de efecto invernadero antes del año 2050.

El organismo que engloba al G-8 (EE.UU., Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Rusia y Japón) y al G-5 (India, China, Sudáfrica, Brasil y México), más Indonesia, Australia, Surcorea, Dinamarca y Egipto, no logró ratificar la propuesta con el consenso necesario.

Aunque el 50% es una cifra diminuta según los ecologistas, al menos habría mostrado la determinación de los grandes del planeta para detener el problema del cambio climático, consigna El Mundo en su sitio web.

Falta de compromisos

Lo que sí dio fruto fue fijar en 2 grados Celcius el límite del calentamiento global, pero más que eso, no se tomó ninguna medida concreta para evitar que se supere ese peligroso umbral.

La reducción "de las emisiones globales y nacionales debería tener lugar lo antes posible, reconociendo que el plazo será mayor para los países en desarrollo, teniendo en cuenta que el desarrollo económico y social y la erradicación de la pobreza son prioritarios", señaló el documento firmado por los 18 países.

Precisamente la falta del cumplimiento de los compromisos de los "grandes" para ayudar al paso a las energías verdes en las potencias emergentes es una de las justificaciones que China e India esgrimieron para oponerse al compromiso de reducir al 50% sus emisiones de CO2.

El acuerdo que había obtenido el G-8, grupo que se comprometía a reducir en un 80% sus emisiones, era importante en la medida en que establecía, por primera vez por escrito, metas ambiciosas y, sobre todo, porque el Presidente estadounidense, Barack Obama, se sumó el miércoles al consenso, cosa que las administraciones previas de ese país nunca hicieron, señala a su vez El País.

De acuerdo a EFE, los 18 países tendrán plazo hasta la próxima Cumbre Mundial sobre el Clima, prevista para diciembre en Copenhague, a fin de intentar un acuerdo en las cifras. Allí, la ONU pretende crear un tratado que sustituya al de Kioto.

Obama quiere juntar a todos los países que tengan arsenales nucleares. El Premier italiano, Silvio Berlusconi, dijo ayer en L’Aquila que su homólogo estadounidense propuso a los miembrtos del G-8 convocar a una cumbre en marzo en Washington, a la que asistan todos los países que poseen armas nucleares. El objetivo de esta cita será crear las condiciones para "ir hacia un mundo más seguro", agregó Berlusconi. En tanto, el Presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, mandó un mensaje a los miembros del Grupo de los Ocho: su gobierno "no otorgará ventajas a los enemigos de la nación", en respuesta a la decisión de los países congregados en Italia de otorgarle plazo a Teherán hasta septiembre para encontrar una solución al conflicto en torno al programa nuclear.

Las Primeras Damas recorrieron las ruinas de L’Aquila. Tal como tenían planeado, las esposas de los gobernantes que viajaron a Italia recorrieron las calles de la ciudad de la región del Abruzzo, que fue reducida a ruinas luego de un sismo ocurrido en abril de este año.

Michelle Obama conversó con los bomberos de la localidad y Sarah Brown narró el periplo en su blog dedicado exclusivamente a la cumbre (sarahbrowng8.wordpress.com).

Carla Bruni, sin embargo, no acompañó al resto de las Primeras Damas, pero sí asistió a una reunión con su esposo, Nicolas Sarkozy, donde, según los medios, no abrió la boca pero se robó la atención de todos los asistentes.

 

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