“Hay que tener coraje para negar a las mineras el acceso a glaciares”

Maude Barlow, Premio Nobel Alternativo 2005 visita Chile esta semana . La destacada activista por la gestión pública del agua señala que el recurso debe ser reconocido como “patrimonio común compartido” y que, para recuperar el valioso elemento, paradójicamente el Estado deberá pagar por lo que antes “regaló” a privados. La Nación 31 de agosto de 2009.


Los conflictos por el agua fluyen sin control en el mundo. Municipalidades entregándola a transnacionales que lucran con ella y niegan su acceso a quien no pueda pagarla, empresas embotellando 200 mil millones de litros por año -generando, de paso, montañas de basura-, y grandes compañías tras el control de los procesos de desalinización. Brota, además, la tendencia de fondos de inversión de países ricos que están comprando tierras y aguas en las naciones pobres para acaparar reservas del vital elemento.

De esto sabe Maude Barlow, Nobel Alternativo 2005 y activista por la recuperación de la gestión pública del recurso líquido, y así lo estampa en "El convenio azul, la crisis global del agua y la batalla futura por el derecho al agua", su último libro que viene a presentar a Chile este viernes en una conferencia magistral junto al obispo de Aysén, Luis Infanti, el codirector del Observatorio de Derechos Ciudadanos, José Aylwin, y la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte. (www.derechoalagua.cl)

-¿Cuál es el panorama de comercialización del agua en el mundo?

-Primero quiero destacar que el agua no puede ser una mercancía como cualquier otra. Ciertamente existe una dimensión económica del agua, pero ésta, en principio y estructuralmente, debe ser vista como parte de nuestro "patrimonio común compartido", y como bien común debe estar bajo gestión pública. Estoy seriamente preocupada porque grandes actores económicos están interesados en usar la crisis del agua para generar ganancias con el manejo de la escasez, lo cual no es aceptable ni equitativo, sino fuente de conflictos.

-¿La distribución del agua queda sometida a la bonanza económica o se puede convivir con demandas mineras y agrícolas?

-Existe un tremendo conflicto entre las operaciones mineras y la degradación del agua en Chile y todo el mundo. Creemos que la sociedad debe priorizar el uso del agua para las personas, la sobrevivencia de los ecosistemas que mantienen la vida humana y la producción de alimentos, por sobre la minería y la industria. Es decir, estos dos sectores sólo podrán acceder al agua una vez que lo anterior esté asegurado, y en su uso deben certificar altos estándares de eficiencia y la seguridad absoluta de no contaminar.

-¿Cómo se puede mantener el "no uso" de agua en Latinoamérica y en Chile, tomando en cuenta que el recurso se "desaprovecha" al no explotarla?

-La comunidad internacional debe asegurar condiciones para el "no uso" de algunos acuíferos, ríos y lagos. Si no, la humanidad no podrá sobrevivir. El primer principio es la protección y restauración de las fuentes con el objeto de preservar el ciclo hidrológico. El mercado no puede ser el actor que determina el uso, gestión y abastecimiento del agua, pues está determinado por quién puede comprar y no por los que la necesitan. ¿Quién compraría agua en el mercado del agua para mantener los ecosistemas? La naturaleza ya está seriamente amenazada. Es un tremendo error permitir que el mercado establezca las prioridades de lo que necesitamos para la vida. Por ello muchos gobiernos han establecido las aguas superficiales y subterráneas como "bien común o patrimonio común" y establecido claras normas ambientales para preservar la cantidad y la calidad de las aguas y sus fuentes.

-En Chile, la Constitución estableció derechos sobre el agua prácticamente sin costo. ¿Cómo se devuelve un recurso que fue del Estado y que fue casi "regalado"? ¿Pagando por esos derechos se soluciona el problema?

-Los gobiernos tienen muchas opciones, pero ante todo necesitan declarar el agua como un "patrimonio común" y un derecho humano fundamental en su legislación. Luego ellos deben recuperar el agua para el dominio público común de la nación y pagar un valor adecuado a compañías e individuos que hoy figuran como dueños. Pero el Estado que cedió esa agua gratuitamente, no las empresas, es el que debe fijar el valor de recuperación del agua. Será un proceso muy caro para el Estado y los ciudadanos, pero eso demostrará lo absurdo que fue ceder gratuitamente las aguas. Pero más vale tarde que nunca. Se acercan tiempos de mayor escasez y el agua pertenece a la sociedad y la naturaleza, no a la fortuna privada.

-Nuestro país cuenta con una de las reservas más grandes del mundo en glaciares. ¿Asegurar el agua dulce en estado sólido la libera de amenazas?

-Las montañas del mundo son verdaderas "torres de agua"; por ello las cordilleras y sus glaciares deben ser protegidos por todos los medios. El 50% de las reservas de agua de las montañas hoy están amenazadas y la mayoría de los glaciares se están derritiendo. Éste es uno de los impactos más serios del cambio climático. Por ello cuando las empresas mineras "demandan" acceso a áreas de glaciares debemos tener el coraje de decir "no". LN

Recuadro :

Aguas públicas vs. aguas privadas alrededor del mundo

“Existen múltiples experiencias exitosas de gestión pública del agua. El abastecimiento en mi país (Canadá) es totalmente público y nuestra agua potable municipal es una de las mejores a nivel mundial. El 85% del agua en Estados Unidos esta bajo gestión pública y 75% en Europa”, resume Barlow. “Algunos como Bolivia expulsaron a las compañías, otros como Uruguay han realizado cambios constitucionales que establecen el agua como derecho humano y que debe ser mantenida y gestionada en manos públicas, fuera del control privado”

-En Chile más del 80% de los derechos de aguas están en manos de privados…

-Chile es lejos el país que mantiene una política de mercado del agua más dogmática a nivel mundial. La mayoría de los países ha realizado algunas experiencias de privatización y está más bien en vías de recuperación de sus aguas para el ámbito publico por demanda ciudadana. París, por ejemplo, está recuperando la gestión pública municipal del agua después de cien años de gestión privada. Muchas naciones pobres han sido forzadas por el Banco Mundial a privatizar sus servicios de agua potable a cambio de financiamiento, pero están muy disconformes de dichos procesos.

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