Bosque en Peñalolén destinado a la educación ambiental está sin uso

El lugar tiene 35 hectáreas, de las cuales 11 son bosque nativo de 10 mil años, con árboles centenarios y 60 especies de aves. El Mercurio, 24 de agosto de 2009.

El lugar tiene 35 hectáreas, de las cuales 11 son bosque nativo de 10 mil años, con árboles centenarios y 60 especies de aves. El Mercurio, 24 de agosto de 2009.


El ocho de junio de 2005, autoridades de Gobierno lideradas por el ministro secretario General de la Presidencia, Eduardo Dockendorff, lanzaron el Centro Educativo Ambiental de Cantalao, en Peñalolén, con la misión de "constituirse en un centro de referencia de educación ambiental para el desarrollo sustentable a nivel nacional".

Pero cuatro años después, los terrenos están abandonados y con muy escaso uso de estudiantes y visitantes.

De las 35 hectáreas, 11 son bosque nativo formado hace más de 10 mil años, y que tiene litres de más de 100 años, guayacanes, quillayes y espinos.

En el plácido bosque hay 60 especies de aves, entre ellas el águila chilena, halcones, zorros y el marsupial yaca entre otras especies que viven entre los 900 y 1.200 metros a los pies del cerro San Ramón.

El recinto es el primero de uso militar que se cede al uso civil por el Ejército de Chile, y se dio en usufructo por 30 años a la organización ambiental Defensores del Bosque, dirigido por Adriana Hoffman, quien descubrió la zona y la gestionó para crear el centro.

En el lugar se invirtieron 500 mil dólares, cedidos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Conama, el Ministerio de Educación y la intendencia, y se destinaron para hacer un sendero, aplanar quebradas y recuperar cinco polvorines, creados por ingenieros austriacos en 1917.
Adriana Hoffman dijo que se le terminaron los recursos, y que ha sido "muy difícil" desarrollar el proyecto ambiental, que estuvo afectado por la colindante planta de gas, y que requiere dos millones de dólares en tres años.

La ex directora de la Conama está enferma, y necesita un reemplazante que mantenga su visión ecológica del lugar.

Se requiere construir un pozo, colocar electricidad, instalar de tiempo completo guardias y guías, recuperar infraestructura y hacer convenios con escuelas y universidades para que usen el lugar, así como una sala de clases al aire libre de botánica, geografía, hidrología, entomología.

De los polvorines, se han robado generadores eléctricos y varios utensilios.

Hoffman dijo que esta semana comenzará una reforestación, gracias a nueve millones de pesos que aportó Metrogas, como compensación ambiental.

Eril Sánchez, colaborador externo de Defensores del Bosque y director del Centro Andes Sur, lamentó la subutilización en que está el área, y dijo que puede recibir a 60 mil alumnos al año.

"Nuestra intención es que resurja y cumpla con sus nobles objetivos de protección y educación ambiental", dijo Sánchez.

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