¿Cuidemos el aire?

Columna de Paola Vasconi, Coordinadora del Programa Medio Ambiente Fundación Terram, publicada en La Nación el 03 de agosto de 2009.


Cuidemos el aire. Respiremos tranquilos. Así profesa el eslogan de la nueva campaña de educación ambiental que lanzó la ministra del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, junto con el intendente metropolitano, Igor Garafulic, y que se extenderá hasta el 31 de agosto. Con ella, las autoridades buscan que los santiaguinos nos hagamos responsables del cuidado de la calidad del aire de la capital.

Basada en seis recomendaciones fundamentales (prefiere el transporte público, usa la bicicleta, respeta la restricción vehicular, moja el suelo al barrer, no uses leña húmeda, no quemes hojas y basura), la campaña impulsada por las autoridades ambientales del país y de Santiago tiene por objetivo sensibilizar, educar y concientizar a la ciudadanía en materia de contaminación atmosférica para desarrollar en la población prácticas que contribuyan a la reducción de la polución al interior de sus hogares, a la disminución de las enfermedades respiratorias, a fomentar el uso del transporte público, al uso racional del automóvil particular, entre otros. Un cambio cultural de proporciones para tan sólo un mes y medio de avisaje.

Si bien reconocemos la importancia de involucrar a los santiaguinos en un tema tan relevante como el cuidado de la calidad del aire mediante el fomento y desarrollo de una conducta responsable, esto debe ir acompañado de señales políticas muy poderosas por parte del gobierno y las autoridades que, finalmente, incentive el cambio cultural que necesita experimentar nuestra sociedad en cuanto al conocimiento y percepción del medio ambiente.

De poco o nada servirá decirle al ciudadano que cambie su automóvil por el transporte público si no le ofrecemos un servicio rápido, eficiente y seguro. De poco o nada servirá decir a los ciudadanos que utilicen combustibles más limpios para calefaccionar su casa si éstos son los más caros y sus casas no tienen los mejores estándares de calidad en relación a la humedad y retención de calor. De poco o nada servirá tratar de traspasar la responsabilidad del cuidado de la calidad del aire a los ciudadanos si las autoridades no toman medidas para revertir la situación atmosférica de la cuenca de Santiago. Menos, si por la nueva actualización del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica de Santiago promueven medidas más flexibles para aquellos realmente responsables de la contaminación del aire, a quienes se está considerando eximir de responsabilidad.

La educación y la participación de los ciudadanos en las problemáticas ambientales que presenta nuestro país hoy, en especial en el tema del esmog, resultan fundamentales. Pero la autoridad parece no entenderlo y sólo apela a los ciudadanos con spots publicitarios cuando no tiene otros caminos para mostrar su labor, políticas, regulaciones y medidas para descontaminar el aire de Santiago. Recordemos que en el invierno de 2006 Ana Lya Uriarte, entonces directora ejecutiva de la Conama, junto con las demás autoridades de la época, lanzaron la campaña "Decálogo ambiental para cuidar la calidad del aire" con el mismo fin. Pero ésta no tuvo sus réplicas en 2007 ni en 2008. La calidad del aire de la capital es un problema los 365 días del año y no es exclusivo del invierno. Si queremos generar un cambio cultural en los ciudadanos, las campañas de educación deben ser permanentes.

Las políticas públicas del gobierno dirigidas a descontaminar el aire de la capital no pueden ni deben priorizar una campaña publicitaria dirigida a responsabilizar a los ciudadanos del cuidado de la calidad del aire. Al contrario, deberían priorizar medidas y acciones destinadas a disminuir la carga ambiental de la cuenca santiaguina, lo que significa limitar la expansión horizontal de la ciudad, disminuir el crecimiento poblacional, disminuir el nivel de actividad económica y el parque automotriz, entre otras. Es decir, gestionar integralmente la ciudad.

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