PM 2,5: una norma necesaria

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, publicada en diario La Nación el 17 de agosto de 2009.


A principios agosto, la ministra de Medio Ambiente realizó un anuncio de gran importancia para todos los chilenos, y de gran satisfacción para quienes a diario trabajamos por mejorar nuestro entorno y con ello, sustancialmente, nuestra calidad de vida y el medio ambiente que heredaremos a las futuras generaciones: la aprobación, por parte del consejo de ministros de la Conama, del anteproyecto que norma el material particulado fino PM 2,5.

Éste es uno de los contaminantes más dañinos para la salud de la población, porque por su composición -mezcla de numerosos compuestos orgánicos, inorgánicos y biológicos de la más alta peligrosidad- y su diminuto tamaño -apenas 2,5 micrones- penetra con facilidad por las vías respiratorias, alojándose en los alvéolos pulmonares, causando graves enfermedades respiratorias y cardiovasculares e incluso la muerte.

Con ello, la máxima autoridad ambiental y el gobierno en su conjunto dan respuesta a una exigencia que por más de diez años hemos realizado las organizaciones ciudadanas que trabajamos las temáticas ambientales y que año a año vemos miles de personas, en especial nuestros niños y ancianos, sufrir las consecuencias de este contaminante tan dañino, sin que hasta ahora se haga nada para evitarlo.

Ante este anuncio, no han faltado las voces contrarias. Sobre todo provenientes del sector industrial, destacando como siempre las cuantiosas inversiones que tendrán que hacer para que sus procesos productivos se adecuen a la nueva exigencia ambiental. Pero ninguna de estas voces pone en la balanza los costos en salud, enfermedades respiratorias y cardiovasculares y muertes prematuras que durante años hemos estado subsidiando y pagando todos los chilenos, en particular aquéllos más vulnerables, debido a la falta de normativa.

Hay que tener en cuenta que el PM 2,5 es de origen antropogénico, generado en los procesos de combustión que abarcan el sector industrial, el transporte público y particular, los artefactos de calefacción a leña, entre otros. Ésta será una tarea de todos y no de un solo sector.

Esperamos que el proceso que inició hace poco la ministra de Medio Ambiente con sus declaraciones den su fruto antes de que finalice 2009 y no sucumba bajo el fuerte lobby que ejerce el sector industrial, que de modo permanente pone en jaque al gobierno con la falsa disyuntiva "entre más protección ambiental, más desempleo". Recordemos que la norma para el PM 2,5 busca proteger la salud de todos los chilenos sin distinción. Nadie debiera oponerse a ello.

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