Salmonicultura, crisis de confianza

Columna de opinión de Flavia Liberona Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en blog de la Tercera el 05 de agosto de 2009.


La salmonicultura está en crisis, de eso no hay duda, crisis que tiene su origen en la irrupción y fulminante expansión del virus ISA, que ha tenido como consecuencia una drástica disminución en la producción del sector y que además dejó al descubierto las graves deficiencias en las prácticas sanitarias y ambientales de los salmoneros.

Se trata de una industria que creció en los últimos diez años a un ritmo acelerado, los centros de cultivo proliferaron en un espacio relativamente pequeño, utilizando intensivamente una zona de nuestras costas. Así, creció a costa de una alta concentración geográfica, de altas densidades de cultivos al interior de las balsas jaula, lo que potenció la “eficiencia en la producción” y las ganancias de los inversores, pero también los impactos ambientales negativos (contaminación orgánica e inorgánica, predación de fauna nativa por escape de salmones, impacto por uso intensivo de antibióticos y otros productos químicos, entre otros). Este uso intensivo de los recursos fue un factor fundamental a la hora de favorecer la expansión del ISA y otras enfermedades propias del salmón, que terminaron en la debacle que conocemos.

Pese a lo evidente que resulta el origen y, por lo tanto, las responsabilidades en la actual situación del sector, la industria se ha negado persistentemente a reconocer abiertamente sus malas prácticas. Durante los últimos meses hemos sido testigos de cómo representantes del gremio han incluso culpado al Estado por su escasa capacidad de regulación y fiscalización.

Aún más, frente a la discusión parlamentaria para la modificación de la Ley de Pesca y Acuicultura, actualmente radicada en la Comisión de Pesca del Senado, la industria ha presionando para apurar el proceso bajo la amenaza explícita de que es necesaria esta ley para reactivar al sector, de lo contrario aumentarán los niveles de desempleo en las zonas más afectadas por la crisis (principalmente, la Región de Los Lagos).

Este tipo de actitudes de parte del sector empresarial, junto con ser contradictorio (pues exponen ahora un discurso que es exactamente inverso al que sostenían hasta hace sólo un par de años, cuando decían que eran capaces de autoregularse), daña la credibilidad de sector, pues para quienes entienden del tema está claro que por más que la industria se “recupere”, no pasará lo mismo con el empleo. De hecho, lo que se discute ahora es un nuevo modelo de producción en el cual, entre otras cosas, se promueve la desconcentración territorial, es decir la expansión de la industria hacia otras zonas.

Ante estos hechos, resulta difícil creer en estos mismos dirigentes cuando prometen que, si obtienen una ley “favorable”, recuperarán a la industria, incluyendo los niveles de empleo, a los niveles previos a la crisis.

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