EEUU y China piden pacto contra C02, pero sin precisar medidas

Los mandatarios mundiales -reunidos en Nueva York- coinciden en que el calentamiento del planeta es el mayor problema que tiene la humanidad y dicen estar dispuestos -ahora sí- a luchar contra él. Sin embargo aún no hay nada definido para un protocolo post Kioto. La esperanza: ayer Barack Obama y Hu Jintao se comprometieron a bajar sus emisiones para 2020. Lo malo: ninguno dijo en cuánto. La Nación, 23 de septiembre 2009.


Estados Unidos y China, cada uno culpable del 20% de los gases de efecto invernadero que asfixian el mundo, se comprometieron ayer -en la cumbre mundial sobre el cambio climático realizada en la sede de la ONU- a hacer esfuerzos para reducir sus emisiones de dióxido de carbono, aunque sin especificar metas.

A su vez prometieron hacer todo lo posible para alcanzar un acuerdo global en la materia, pero advirtieron de las particulares condiciones de ambos países y de las enormes dificultades a las que habrá que hacer frente de aquí a diciembre cuando se realice en Copenhague, Dinamarca, la cumbre donde se espera concretar un gran acuerdo internacional que reemplace el Protocolo de Kioto.

El éxito de esa cumbre depende de ambos países, cuyos presidentes, Barack Obama y Hu Jintao, se reunieron después de sus intervenciones públicas para abordar ese asunto, entre otros. Ambos volverán a encontrarse en noviembre en Beijing, la última etapa de una negociación que probablemente decidirá la suerte de Copenhague.

“Comprendemos la gravedad de la amenaza sobre el clima, estamos decididos a actuar y asumiremos nuestra responsabilidad con las generaciones futuras”, aseguró el Presidente norteamericano, quien ha recordado todo lo que Estados Unidos ha avanzado durante su administración para sumarse a una acción mundial contra el deterioro del medio ambiente. “Pero todos nosotros encontramos dudas y dificultades en nuestras propias capitales cuando tratamos de encontrar una solución duradera”, ha reconocido Obama.

Y es que pese a que su gobierno ha modificado la política de su antecesor, aceptando la idea de imponer metas de obligado cumplimiento para la reducción de gases, el Congreso norteamericano, centrado ahora en la reforma sanitaria, no votará la legislación prevista al respecto hasta 2010. Esa ley -aunque todavía insuficiente para las exigencias europeas- ha pasado ya la etapa de la Cámara de Representantes, pero está actualmente atascada en el Senado y Obama atrapado en una batalla interna.

El tema es que si no hay ley que respalde medidas concretas para que EEUU se sume a la baja de emisiones, China no tendrá presiones y caminará al tranco que desee. Y eso significa que la cumbre a fin de año simplemente podría llegar a nada realmente significativo que permita aminorar los futuros daños al planeta.

Por eso, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha recordado a todos la necesidad de reducir la emisión de gases contaminantes sin preocuparse tanto de mirar al de al lado. “Un fracaso en Copenhague sería moralmente inexcusable, económicamente miope y políticamente torpe”, ha advertido Ban.

Matices

Obama y Jintao han compartido, básicamente, ese punto de vista, aunque han añadido algunos matices. “Ninguna dificultad puede ser excusa para la complacencia, pero tenemos que actuar de forma que no permitamos que lo perfecto se convierta en enemigo del progreso”, ha dicho el Presidente norteamericano. “Buscamos un acuerdo”, ha añadido, “que permita a las naciones crecer y mejorar sus niveles de vida sin poner en peligro el planeta”.

El presidente chino, por su parte, ha prometido que su país recortará las emisiones de gases contaminantes “en proporciones notables” para 2020 en comparación con 2005, que incrementará el espacio dedicado a bosques y una mayor inversión en investigación y desarrollo de energías alternativas con vistas a reducir la dependencia de las energías fósiles. Pero, al mismo tiempo, ha advertido que China, como los demás países en vías de desarrollo, carecen de la tecnología y de los recursos económicos para avanzar al ritmo que algunas naciones ricas exigen. “Los países en desarrollo”, ha manifestado Hu, “necesitan hacer un equilibrio entre el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente”.

Actualmente, existe un consenso sobre la necesidad de marcar metas para la reducción de gases para 2050. Pero hay muchas diferencias a la hora de hacerlo para 2020. La ambición de cara a la conferencia de Copenhague es la de un plan para la próxima década que permita tan sólo un aumento de la temperatura de la Tierra de 2 grados Celsius respecto a la existente en la era preindustrial.

Por ayer el secretario general de la ONU fue claro: “Tienen que dejar de ser líderes nacionales para serlo globales y cumplir con las necesidades de sus pueblos”, les recomendó Ban. “En vez de estar pidiéndose concesiones unos a otros, vean la manera en que pueden contribuir a un bien mayor. Un acuerdo exitoso en Copenhague significará más prosperidad, seguridad y equidad para todos”.

PRESIDENTA BACHELET PIDE A PAÍSES DESARROLLADOS ASUMIR RESPONSABILIDAD

En la sesión de apertura de la reunión de Alto Nivel sobre Cambio Climático, realizada en la sede de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, copresidió la mesa “Cómo enfrentar la necesidad de un desarrollo con niveles bajos de emisiones en el futuro”, junto con su par de Etiopía, Meles Zenawi. En este panel estuvo además el ex Presidente Ricardo Lagos y la ex Primer Ministro de Nueva Zelandia, Helen Clark.

Según detalló la ministra de Medio Ambiente Ana Lya Uriarte, la Presidenta se refirió a la necesidad de destrabar las negociaciones internacionales con miras a la cumbre de Copenhague. La propuesta, dijo, “considera que los países desarrollados están obligados éticamente por su responsabilidad histórica en el calentamiento global, a hacer una apuesta importante de reducción de emisiones, y los en vías de desarrollo tenemos que reconocer que no somos todos iguales. Entonces, hay que plantear diferenciaciones y hacer compromisos de limitar emisiones, pero siempre bajo la condición de obtener financiamiento y ayuda de los países desarrollados, que son los grandes responsables del calentamiento global”, concluyó la autoridad.

LAS AEROLÍNEAS RECORTARÁN A LA MITAD SUS EMISIONES PARA 2050

La industria aérea se comprometió a recortar en un 50% las emisiones de dióxido de carbono para 2050, disminuir las emisiones de dióxido de carbono en un 1,5 por ciento al año en la próxima década y unirse a los planes mundiales de comercio de CO2 de la ONU en noviembre de 2010, según un acuerdo alcanzado entre las compañías aéreas, los aeropuertos y las empresas que fabrican aeronaves y que fue presentado ayer durante la cumbre sobre cambio climático en EEUU.

“Las emisiones de la aviación internacional no estaban incluidas en el Protocolo de Kioto hace 12 años. Ahora tenemos una oportunidad de rectificar esa omisión y debemos aprovecharla. Nuestras propuestas representan medidas prácticas y medioambientales muy efectivas de reducir el impacto del carbono de la aviación. Ellas suponen la mejor opción para el planeta y pedimos a la ONU que las adopte”, ha afirmado el consejero delegado de British Airways Willie Walsh.

LÍDERES EMPRESARIALES DEL MUNDO LLAMAN A UN ACUERDO SÓLIDO Y JUSTO

Líderes empresariales de más de 500 organizaciones de todo el mundo -incluido Chile- publicaron ayer la declaración de Copenhague instando a los líderes mundiales a alcanzar un acuerdo “ambicioso, sólido y equitativo en el tratado global sobre el cambio

climático, que responda de manera creíble a la escala y la urgencia de la crisis que enfrenta el mundo de hoy”.

En el texto, además, advierten la urgencia de que las empresas establezcan un acuerdo creíble que se deberá aprobar y compartir en Copenhague.
 

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