Cambio climático: Parlamentarios sin convicción

La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera debe ser limitada a 350 partes por millón (ppm) y no a 450 como se propone, alertó el británico Samuel Fankhauser ante legisladores, muy escépticos, de los ocho países más industrializados y de grandes economías emergentes. IPS, 26 de octubre 2009.


El economista Fankhauser explicó que el límite que señaló es la única manera de evitar el blanqueamiento irreversible de corales en las áreas costeras, con todo lo que ello implica.

Para fundamentar su llamado, usó nueva evidencia científica obtenida por biólogos y zoólogos marinos de Australia, Gran Bretaña y Kenia, publicada el 29 de septiembre en el Marine Pollution Bulletin, quienes sostienen que, cuando la concentración de CO2 en la atmósfera sobrepasa las 350 ppm, la mayor parte de corales en el mundo sufren "un colapso irreversible".

La preocupación es mayúscula teniendo en cuenta la importancia central que tienen los corales en la provisión de recursos alimentarios y ambientales a una población de 1.000 millones de personas en los países más pobres.

El blanqueamiento producto de la acidificación del mar deja expuestos a los arrecifes a los rayos ultravioletas y con ello hace que se pierdan las algas que viven en su interior y de las que se nutren, por lo que mueren de hambre. También se reproducen menos y quedan expuestos a las enfermedades.

El llamado urgente del experto británico fue ante el foro convocado por la Organización Global de Legisladores para el Equilibrio Ambiental (Globe), al que asistieron el fin de semana en Copenhague 120 legisladores del Grupo de los Ocho países más industrializados (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia), además de Brasil, China, India, México y Sudáfrica, junto a Australia, Corea del Sur y la anfitriona Dinamarca.

La meta de limitar a 450 ppm la concentración de CO2 en la atmósfera, que hoy es de 387 ppm y con tendencia creciente, es la que se maneja en las discusiones previas a la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que tratará entre el 7 y el 18 de diciembre en Copenhague llegar a un nuevo acuerdo de reducción de emisiones a partir de 2012.

Esa concentración es medida en la fracción constituida por número de moléculas de CO2 dividido por la cantidad de las moléculas en el aire, incluido ese gas, cuando el vapor de agua ha sido removido. Un valor medido de 0.0004 es expresado como 400 ppm.

Confrontado con el planteo de Fankhauser, el presidente de la asamblea de Globe, el parlamentario inglés Barry Gardiner, preguntó a los 120 legisladores reunidos en Copenhague si ellos creían que limitar la concentración de CO2 a 350 ppm en 2050 es realizable.

Sólo dos legisladores dijeron que sí. Reaccionando a tal manifestación de pesimismo, Gardiner dijo a la asamblea: "Deberíamos estar aterrorizados".

Si legisladores ambientalistas no creen en la posibilidad de implementar una meta ambiciosa para detener las consecuencias del cambio climático, "entonces la humanidad está perdida", añadió.

Más aún, si se considera que, según sus principales dirigentes, Globe organizó el foro para "acordar principios claves" para la aprobación de legislación contra el cambio climático en los países participantes, para que contribuya "a avanzar de manera significativa en limitar el aumento promedio de la temperatura global a dos grados… y así evitar el cambio climático incontrolado".

Otros líderes mundiales también participantes en el foro, como el primer ministro danés Lars Løkke Rasmussen, indicaron que se estaba en el "momento crítico hacia las negociaciones" de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para diseñar un nuevo tratado sobre el cambio climático.

En efecto, en el encuentro de Copenhague, economistas, ambientalistas y funcionarios de organismos internacionales proporcionaron a los legisladores participantes información científica actualizada que confirma la gravedad de las crisis ambiental y social que afronta la humanidad.

Graeme Wheeler, director gerente del Banco Mundial, dijo que, "basado en las tendencias actuales, las emisiones de CO2 ocasionadas por el sector energético se duplicarán hacia 2050, poniendo al mundo en una trayectoria catastrófica que podría aumentar la temperatura global media en más de cinco grados, tomando como base la época preindustrial."

Al mismo tiempo, el número de personas que sobrevive en condiciones de pobreza extrema "continúa aumentando", dijo Wheeler, y representa ya "unas 1.400 millones de personas, más del doble de la población de Europa."

Según Wheeler, no podrán ser satisfechos ninguno de los ocho Objetivos de Desarrollo para el milenio (ODM), aprobados en 2000 en la ONU, con plazo en 2015 y basados en indicadores de 1990.

Los ODM contienen el compromiso de los gobiernos de erradicación la pobreza y el hambre, proveer la educación primaria universal, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH/Sida y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad ambiental, y encausar una alianza mundial para el desarrollo.

Wheeler indicó al foro que el cambio climático incrementa los riesgos asociados con subdesarrollo y pobreza, y que los países más pobres del planeta, en especial en África y Asia del Sureste sufrirán "entre 75 y 80 por ciento de los costos causados" por el calentamiento global.

Por esta razón, y dada la responsabilidad de los países industrializados en la emisión de los gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático, "las negociaciones (para un tratado internacional a ser ratificado en Copenhague en diciembre próximo) representan consideraciones muy graves de moral y justicia."

Los argumentos económicos en favor de una política ambiental que revierta el cambio climático son igualmente graves y convincentes, puntualizó Fankhauser, investigador del instituto Grantham de la London School of Economics.

"Las políticas para revertir el cambio climático pueden costar hasta tres por ciento del producto interno bruto mundial durante los próximos 40 años", dijo este experto a IPS. "Pero este precio es barato comparado con los costos a pagar si no hacemos nada para detener el recalentamiento global".

Agregó que las políticas puestas ya en práctica para mitigar el cambio climático han estimulado la economía en el sector ambiental y están generando beneficios en todo el mundo.

"El sector global ambiental está en plena expansión," aseguró Fankhauser.

"Los ingresos generados por la política contra el cambio climático en todo el mundo sobrepasaron los 500.000 millones de dólares en 2008, y podrían alcanzar los dos billones en 2020", apuntó.

Por otra parte, los daños provocados por la inacción ambiental son enormes. El blanqueamiento de corales cuesta unos 375.000 millones de dólares anuales, debido a la destrucción de fuentes alimentarias y de los servicios reguladores ambientales, así como de cultura que éstos proveen en las áreas costeras del mundo.

Fankhauser recordó que unos 500 millones de personas "viven a menos de 100 kilómetros de los ecosistemas en las áreas costeras, y dependen de los servicios que los corales proveen".

Por lo menos 1.000 millones de personas dependen de la pesca en áreas dominadas por corales. Sólo en el sudeste asiático, corales, manglares, y ecosistemas marinos costeros generan ingresos anuales unos 3.000 millones de dólares.

"Otro servicio importante provisto por los corales y por ecosistemas costeros sanos son la regulación climática y la protección ambiental en las regiones, a través de la captura de carbón, el tratamiento de residuos, y la protección contra fenómenos naturales, como huracanes y otros," sostuvo Fankhauser.

Por todas estas razones, el economista británico pidió al foro de legisladores de Globe considerar la ambiciosa meta de limitar la concentración de CO2 en la atmósfera a 350 ppm. Pero la vasta mayoría de legisladores ambientales que lo escuchaban consideran esta meta como irrealizable. (FIN/2009)

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