Cambio climático y protección de cuencas hidrográficas

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en blog de La Tercera el 26 de octubre de 2009.


La conmemoración del Día de Acción Climática, fue el marco en el que miles de personas de 180 países participaron en diversas actividades orientadas a llamar la atención de las autoridades de todo el mundo respecto a la urgencia de adoptar decisiones concretas e inmediatas frente al fenómeno del calentamiento global, especialmente frente a la próxima Conferencia de Copenhague (COP 15), que busca sentar las bases para un acuerdo que suceda al Protocolo de Kyoto, que expira en 2012.
 
La idea fuerza de esta jornada fue presionar para que los líderes mundiales adopten medidas que permitan reducir las emisiones de CO2 a 350 partes por millón, el límite máximo seguro de acuerdo a los científicos, y que en la actualidad está ampliamente superado, pues la media mundial es de casi 390 partes por millón.
 
Es importante recalcar que Chile está catalogado como país vulnerable frente al cambio climático, pues presenta zonas costeras bajas, ecosistemas de montaña, territorios áridos y semiáridos expuestos a la sequía y a la desertificación, zonas expuestas al deterioro forestal, áreas propensas a desastres naturales, áreas urbanas altamente contaminadas y ecosistemas frágiles. Es decir, el país está altamente expuesto a sufrir las consecuencias de este proceso, y si bien no ha tenido una responsabilidad mayor en el origen del problema –por el bajo porcentaje de las emisiones nacionales en el contexto mundial- debe adoptar un rol activo en las estrategias de mitigación de sus consecuencias.
 
Es necesario desarrollar políticas públicas que permitan extremar las medidas de protección de recursos críticos, especialmente del agua. Como elemento clave e insustituible para la vida, el agua es un bien fundamental y, lamentablemente, cada vez más escaso, que se ve amenazado por la contaminación y la destrucción de su ciclo natural causada por intervención humana.
 
Urge diseñar e implementar un manejo integrado de las cuencas hidrográficas a nivel nacional, a través de políticas que deben surgir de un acuerdo social amplio entre todos los usuarios de la cuenca (y no sólo de los titulares de los derechos de agua), y de esta manera fortalecer la protección de las cabeceras de cuenca, impidiendo el desarrollo de proyectos que afecten las fuentes de abastecimiento y las reservas de agua. Para lograr este objetivo, es indispensable proteger la cubierta vegetal en las cabeceras de las cuencas hidrográficas, debido al rol clave que ésta presenta en los ciclos hidrográficos. En efecto, son numerosos los estudios que recogen el papel fundamental del bosque nativo para amortiguar las escorrentías de agua, combatir la erosión y por lo tanto proteger los cursos de agua.
 
A partir del último informe del IPCC, publicado hace ya más de dos años, quedó en evidencia la urgencia de asumir los desafíos ambientales que representa el cambio climático y el calentamiento global. Todos los diagnósticos, tanto científicos como políticos, señalan que el agua juega un rol fundamental para el desarrollo y bienestar de los países; establecer políticas con visión de futuro respecto a este vital elemento es una tarea urgente que las autoridades deben asumir.

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