Caso Tatio o como arruinar un buen tema energético

Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terram, publicada en El Mostrador el 19 de octubre de 2009.


¿Se imagina Ud. que pasaría si una emprendedora empresa transnacional desarrolla un novedoso invento para producir energía desde el suelo y se propone instalarlo encima de todo el Cementerio General de Santiago? ¿O se propone instalar una magnifica y súper eficiente máquina eólica montada sobre la Catedral de Castro, o la más eficiente central hidráulica montada en el Salto del Laja, o desarrollar una mega explotación de carbón mineral en la Isla de Pascua? Es algo así como proponer embalsar el río más caudaloso bello y prístino de Chile.

¿No cree Ud. que en estas hipotéticas propuestas, fallan totalmente las sensibilidades de las hipotéticas empresas? Evidentemente falla groseramente la sensibilidad cultural, económica, social y ambiental, la única que no falla, por supuesto, es la del lucro.

¿Por qué en Chile hay empresas y consorcios que llevan adelante propuestas de este calibre, en contextos conflictivos, sabiendo que se les van a venir encima feroces protestas ciudadanas, ambientales, culturales  y regionales?

¿No será que los sistemas de control social, ambiental y político son débiles y están tan sometidos al dinero, que estas empresas igual insisten en impulsar proyectos, que en cualquier país civilizado la sola participación ciudadana los destrozaría?

Hago estas preguntas, por que aquellos que se platearon intervenir con una instalación geotérmica precisamente en el Tatio, tienen que haber pensado que estaban en territorio indígena, que la base de la vida en la zona es ahora el turismo internacional, que los geiseres del Tatio son un ícono turístico mundial. Tienen que haber pensado, calculado e imaginado, que la oposición de la ciudadanía iba a ser cerrada y férrea.

Estaban tan seguros y soberbios del poder de su dinero, de la calidad de su lobby político, de la debilidad manifiesta de la institucionalidad ambiental chilena, que sabían de antemano que la participación ciudadana a la hora de las decisiones era, en Chile, un enorme e insultante chiste y sabían que las Coremas son fundamentalmente instituciones no técnicas, donde la mayor parte de sus votos se bajan presionados desde Santiago.

No se explica que teniendo Chile más tres mil 200 volcanes nuevos y viejos, docenas de afloramientos geotérmicos y miles de lugares  donde prospectar e instalar plantas geotérmicas, se les ocurra instalarse precisamente en el Tatio, en un abierto desafío a la inteligencia nacional. Ingenuos no son, tenían el poder y el objetivo. Ya sabemos que los grandes consumidores mineros quedarían a la mano pero ese es sólo un argumento de lucro.

Por otra parte,  sostengo que la energía geotérmica debiera convertirse en la más importante fuente energética del Chile del siglo XXI, es la energía que mueve al país, y caramba que lo mueve, ahora debiera mover su futuro, su industria, su minería y sus habitantes. La geotermia tiene a la larga un potencial inconmensurable, muchísimo mayor que el prospectado, no sólo de alta intensidad sino que además y simplemente debajo de nuestras casas, la geotermia de baja entalpia, usa el calor de baja intensidad del suelo.

Pero en el Tatio, por favor, no somos infinitamente imbéciles…demasiada soberbia y  poco tino.

La última pregunta es si la empresa no hubiese cometido el torpísimo error con su válvula… ¿Qué abría pasado? Pues es posible adivinar que, a pesar de las infinitas protestas de la comunidad local, igual habría seguido y terminado su proyecto, hubiesen ganado mucho dinero los privados y en algún momento del siglo XXI hubiesen escapado dejando allí el desastre local esperable, todo esto por que Chile se lo habría permitido.

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