Conflicto bajo tierra

Columna de opinión de Arturo Carreño, Economista de Fundación Terram, publicada en portal Chasquis.cl el 12 de octubre de 2009.;


Según consta en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), en el norte de nuestro país, específicamente en la Segunda Región, provincia del Loa, comuna de Calama, se encuentra aprobado un proyecto denominado “Perforación Geotérmica Profunda El Tatio, Fase I”. Éste consta de una inversión cercana a los US$20 millones y pretende en un futuro cercano generar 40 MW de generación. Este proyecto es desarrollado por la empresa Geotérmica del Norte S.A. (GDN).

GDN es una empresa que en un principio tenía entre sus integrantes a Codelco y ENAP con un 50,1% y 49,9% de participación respectivamente. No obstante en el 2006, la empresa italiana ENEL (matriz de Enersis) compró a Codelco el 45,1% de su participación en GDN, mientras que de ENAP adquirió 5,9%. De esta manera ENEL, quedó con un 51% de participación en GDN, ENAP con un 44% y Codelco con un 5%.

Más allá de estos porcentajes de participación, un antecedente que llama fuertemente la atención es el rol que juega el Ministerio de Minería en este asunto. Es justamente esta cartera la que otorga las concesiones para explotar la geotermia en nuestro país. Resulta muy curioso que el Ministro de Minería sea juez y parte en esta situación, ya que por un lado debe cumplir su cargo de Ministro de Estado, mientras que por el otro, es presidente del directorio de dos de las tres empresas que conforman GDN, es decir ENAP y Codelco.

La lectura que se puede dar a esto es que dos de las más importantes empresas estatales del país se unieron para explotar una forma de energía atractiva, como es la geotermia. Ganaron la concesión, que les fue otorgada por el Ministerio de Minería. Posteriormente, en marzo de 2006, vendieron un 51% de su participación en GDN a ENEL. Luego, esta empresa comienza sus trabajos en el Tatio. Finalmente, sucede el accidente por todos conocido, una perforación sobre la cual se empina una columna de vapor y agua de más de 60 metros de altura, que después de varias semanas finalmente ha logrado ser controlada.

Esta serie de antecedentes nos llevan inevitablemente a la suspicacia en torno a distintos aspectos, en primer término a la forma en qué se entregó la concesión de explotación geotérmica. En segundo lugar, si la negligencia en el desarrollo del proyecto tendrá efectos irreversibles para la naturaleza. En tercer lugar, si la solución dada a esta negligencia será realmente efectiva. Y finalmente, sobre el rol que juega el Ministro de Minería, presidiendo el directorio de dos de las tres empresas que desarrollan la iniciativa, lo que configura un evidente conflicto de intereses que debe ser considerado al momento de analizar esta situación.

 

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