Debate Presidencial, Medioambiente y Reforma a la Institucionalidad Ambiental

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora Programa de Medio Ambiente de Fundación Terram, publicada en blog de La Tercera el 06 de octubre de;2009.


Recientemente fuimos testigos del primer debate presidencial 2009. En el, los cuatro aspirantes a ocupar el sillón presidencial, en el período 2010-2014, plantearon sus propuestas en los temas que consideran son las preocupaciones centrales de la ciudadanía/votantes y que serán los principales lineamientos de su eventual gobierno.

Aunque del todo esperable, no por eso menos lamentable, el tema ambiental no fue parte de la discusión, ni de las propuestas de los candidatos. Hecho, paradójico, si consideramos que, marcando todo un récord en términos de tramitación legislativa en nuestro país, el proyecto de ley que Reforma a la Institucionalidad Ambiental recibió más de mil indicaciones por parte de los senadores de la República, muchos de los cuales son miembros activos de los comandos de los candidatos a la presidencia.

El volumen de indicaciones dan, además, cuenta de la relevancia que para nuestro país y para los distintos actores/sectores y la ciudadanía, en general, está adquiriendo el tema ambiental y de la importancia que se le está dando al nuevo orden institucional en la materia. Algo que, hasta ahora, no parecen haber interiorizado los candidatos a La Moneda y sus comandos.

La importancia de la temática ambiental no puede ni debe ser obviada por las distintas candidaturas. Es más, desde nuestra perspectiva, debiera ser el eje central de sus lineamientos programáticos. Sobretodo, si consideramos la transversalidad de la temática ambiental, el contexto de cambio climático y calentamiento global que enfrenta el planeta y la condición de Chile de país vulnerable a este fenómeno. Lo que significa que en el futuro enfrentaremos impactos como la aparición de nuevos problemas de salud y sanitarios; reducciones y/o variaciones en la producción de alimentos; alteraciones en la biodiversidad y ecosistemas; disminución en el acceso al suministro de agua; pérdidas y modificaciones en actividades económicas; desplazamiento de centros urbanos, especialmente en zonas costeras, entre otros.

Cuando a nivel mundial se discute/negocia cómo enfrentar uno de los problemas más complejos que le ha tocado vivir a la humanidad, y a nivel local, cuál será la estructura de la futura institucionalidad que marcará las pautas de la política ambiental chilena, resulta en extremo importante conocer la mirada ambiental de los aspirantes a La Moneda. Pero por sobretodo, cuáles serán las acciones y medidas que tomarán en su eventual gobierno para que nuestro país conserve y proteja su patrimonio ambiental, se adapte y mitiguen los impactos del cambio climático y la institucionalidad que estará a cargo de la materia.

Desde nuestra perspectiva, el futuro presidente de Chile debe desarrollar todas las políticas públicas en función de los nuevos escenarios a nivel mundial, regional y local, lo que significa que cada política debe tener presente la condición de Chile de país vulnerable y los impactos que esto traerá sobre las personas y todas las formas de vida.

En tal sentido y considerando que quedan pocas semanas de trabajo legislativo y que entre medio se desarrollan las campañas presidenciales y parlamentarias, lo que complejiza cualquier tramitación legislativa, una de las primeras medidas que podrían desarrollar cada uno de los candidatos y sus comandos, es sentarse a conversar, escuchar e interactuar con el Gobierno, los distintos actores/sectores y los parlamentarios en ejercicio, de manera de alcanzar los acuerdos necesarios que permitan, en el corto plazo, dar luz verde a la Reforma Ambiental, iniciativa trascendental para el país. Sólo de esta manera se sentaran bases sólidas para la nueva institucionalidad ambiental chilena.

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