GEISERES DEL TATIO, DESTRUCCIÓN POR SÓLO 40 MW

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, publicada en blog de la Tercera el 09 de octubre de 2009.


La Empresa Nacional de Geotermia, consorcio formado por las empresas estatales Enap y Codelco y por la italiana Enel, inició a fines de 2008 los estudios para determinar las posibilidades de exploración geotérmica de los géiseres del Tatio, cerca de San Pedro de Atacama, incluyendo la construcción de pozos de hasta 2,5 kilómetros de profundidad y torres de entre 40 y 50 metros de altura. Y a pesar que antes de iniciar los trabajos aseguró que estas obras no implicaría ninguna alteración de la zona, hace unas semanas los trabajos provocaron una fisura que dejó una columna de vapor de más de 60 metros de alto y dos de ancho.

Si bien por ahora la empresa ha logrado controlar esta fuga, se desconocen los daños a largo plazo en el lugar. Resulta difícil predecir los efectos que este desastre generará en el equilibrio de este frágil ecosistema, y los efectos que tendrá en la flora, la fauna y, sobre todo, en los cursos de agua, fuente de vida insustituible para las comunidades de la región.

Esto se ve agravado por el que hecho de que la empresa no contaba con un plan de contingencia, y por lo tanto tuvo una reacción casi nula al inicio de la crisis, cosechando las críticas tanto de la comunidad nacional como de las autoridades de gobierno.

La importancia de este ecosistema radica en la presencia de los géiseres, considerados por expertos entre los tres campos de géiseres más importantes del planeta, y su vocación es eminentemente turística, cuestión que fue pasada por alto por la empresa y por los tomadores de decisiones en su afán por intentar extraer un poco de energía de la naturaleza… aunque fueran sólo 40MW, lo que equivale a apenas el 1% del Sistema Interconectado del Norte Grande (SING). La energía geotérmica se encuentra asociada a la actividad volcánica, por tanto este no es el único lugar de Chile donde se pueden realizar exploraciones -de hecho existen al menos otras 18 concesiones vigentes para exploración de geotermia-, pero aparentemente es el de menor costo para la empresa.

Por ese ínfimo volumen de energía, el Ministerio de Minería, la Comisión Nacional de Energía y la CONAMA, entre otros, aceptaron poner en riesgo este frágil ecosistema, cediendo a las presiones de la empresa, que es en un 49% estatal. Evidentemente, apostaron y perdieron, y con ellos perdimos todos, pues se ha puesto en peligro no sólo a los géiseres mismos, sino que el estilo de vida de toda la comunidad local, incluyendo pueblos originarios, comunidades atacameñas y operadores turísticos, así como los usos ancestrales de esos territorios. En este sentido, es evidente que la autoridad actuó de manera irresponsable y faltó a su deber de proteger el bien común y de resguardar el patrimonio natural.

Tanto la comunidad local como científicos y organizaciones ciudadanas advirtieron respecto a los peligros de este emprendimiento y lo denunciaron en innumerables oportunidades, tanto antes como después de iniciado el proyecto, en el convencimiento que la exploración geotérmica en este lugar es incompatible con la conservación de los géiseres del Tatio. Sin embargo, una vez más este tipo de advertencias no fueron escuchadas, en una situación que se ha hecho costumbre. En efecto, cada año vemos como se autorizan proyectos productivos, y especialmente energéticos, en zonas con ecosistemas frágiles y únicos y áreas silvestres protegidas, incluidos Parques Nacionales, protegidos tanto por leyes nacionales como por tratados internacionales suscritos por Chile.

La autoridad parece incapaz de elaborar e implementar una planificación de largo plazo que permita centrarse no sólo en beneficios económicos inmediatos, y en definitiva cumplir con su deber en el sentido de salvaguardar el bien común. Parecen desconocer el concepto de desarrollo sustentable, especialmente en el ámbito del desarrollo energético. Así, la presión de la gran minería y su necesidad de energía pudieron más que cualquier otra consideración.

Por ahora, los trabajos exploratorios están suspendidos en forma indefinida, pero nada garantiza que no se reanuden, más aún cuando instituciones del estado son juez y parte de este lamentable hecho, por lo que resulta indispensable insistir en que se paralicen de forma definitiva todos los trabajos.

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