Las complicaciones que enfrenta el gobierno en su camino a la reunión de la ONU en Copenhague

El país mira la discusión que se dará en las grandes ligas por la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, pero enfrenta presiones de países desarrollados, debido a su potencial ingreso a la Ocde, que lo instan a actuar en bloque.La Tercera 24 de octubre de 2009.


Restan seis semanas para el inicio de la Conferencia de Copenhague de Naciones Unidas y la cita, que busca dibujar un nuevo escenario mundial en materia ambiental, tiene al mundo dividido en dos bandos, debido a los compromisos de reducción de gases de efecto invernadero que se podrían definir. "La discusión se dará entre los países desarrollados, a quienes se les pidió que redujeran en 5% sus emisiones, mientras que a los países en vía de desarrollo, como Chile, se los urge para que tomen medidas, pero no están obligados", cuenta Ricardo Lagos, enviado especial de ONU para el Cambio Climático. En el debate se alinean EE.UU., Europa, Japón, Australia, Canadá, versus países con altas emisiones, como China, India y Brasil, que se oponen a que naciones que lograron el desarrollo les coarten sus opciones de alcanzarlo. De ahí que Chile mire esta negociación desde el palco. Y como cualquier compromiso que se adopte puede arriesgar crecimiento y la meta del desarrollo, varios factores complejizan la ruta a Copenhague.

ALZA DE EMISIONES EN CHILE
Según el informe GEI (gases de efecto invernadero) de la U. de Chile, al 2005 el país tenía 31 millones de emisiones netas. "Hoy se estiman en unos 80 millones", dice Arturo Errázuriz, director de Ecosecurities. Y si bien el aporte de Chile a las emisiones mundiales es marginal -entre 0,2% y 0,3% del total- es la nación latinoamericana cuyas emisiones más crecen entre 1990 y 2006, según Gabriel Bitrán.

A principios de la década, la matriz energética -en base a hidroelectricidad y gas natural- no era de las más contaminantes. Pero tras la crisis del gas argentino, Chile recurrió a combustibles fósiles. Así, con 425 toneladas de CO2 por GWh, en cuatro años el sistema tendrá las mayores emisiones en la región, según un estudio para la Comisión de Integración Energética Regional. "Se está tratando de que no se obligue a compromisos (de reducción de emisiones), porque tenemos problemas debido a una matriz muy ennegrecida", acota Eduardo Sanhueza, asesor externo de la Cancillería en lo relativo a Copenhague.

IMPACTO ECONOMICO
Dada la matriz energética, "Chile tiene un perfil de emisiones proyectado que, cualquiera fuera el compromiso a asumir, podría significar importantes costos para la economía", explica Marcela Angulo, gerente de Medio Ambiente y Energía de Fundación Chile, quien junto al experto de la entidad Aldo Cerda, asesoran a empresas. Cerda agrega que "sólo si se le ofreciera a Chile un paquete de financiamiento y acceso a tecnologías limpias", entre otros puntos, "se podría evaluar el costo-beneficio de asumir compromisos". Algo que para otros no tiene sentido, ya que, afirman, ni siquiera está demostrado que el efecto invernadero sea tal. Incluso para quienes apuestan a los negocios verdes hay incertidumbre. Proyectos de bonos de carbono se han retrasado, a la espera de los cambios a las reglas del juego que traiga Copenhague, afirma Matthieu Vallart, gerente de sustentabilidad de PricewaterhouseCoopers.

FACTOR OCDE
Copenhague coincide con las gestiones del gobierno para el ingreso de Chile al club de los 30 países más industrializados del mundo: la Ocde. Si bien el acceso no está vinculado a temas ambientales, Sanhueza cuenta que en junio, en una reunión preparatoria en Bohn, se presentó a discusión un texto del diplomático maltés Zammi Cutajar, quien preside un grupo que trabaja en un protocolo que reemplace a Kyoto, donde se sugería que no sólo los países del Anexo 1 de Kyoto (industrializados con compromisos de reducción) deberían suscribir compromisos, sino también aquellos de la Ocde y los que querían ingresar a ella. Cuando esto se supo, se reforzó el equipo gubernamental en la materia, cuenta Sanhueza: "Inicialmente iba Conama, RR.EE. y Agricultura.
Ahora van representantes de Energía, de Hacienda y se reforzará el equipo con el negociador multilateral Cristian Maqueira, embajador de Chile en Paraguay, que irá a Copenhague".
El consultor agrega que "han habido solicitudes no formales" para que "el país enuncie una disposición a una participación proactiva en los esfuerzos requeridos para mitigar el problema". Incluso un país de la Ocde, dicen en el gobierno, quiso -sin éxito- hace algunos meses              que Chile tomara la decisión de reducir emisiones.

PAISES EN VIAS DE DESARROLLO
Chile forma parte del grupo de los 77, o países en vías de desarrollo, que también están presionando para que apoye al bloque. Ya a fines de julio, en una visita a Brasil, la Presidenta Bachelet vio cómo Lula da Silva planteó la necesidad de que la región se presente unida en Copenhague. El grupo considera injusto que países desarrollados que crecieron sobre la base de combustibles fósiles -y que son responsables de las emisiones acumuladas y tienen la mayor cuota per cápita- impongan restricciones a otros países que no tienen aún ese estatus.

LA POSTURA OFICIAL
Una de las inquietudes entre los privados es que hay sensibilidades distintas al interior de la comisión interministerial que define la postura de Chile en Copenhague y que integran Cancillería, Agricultura, Hacienda, Conama y Energía.

Aunque la postura oficial está en definición, una fuente ligada al grupo negociador cuenta que la idea de Chile es "impulsar con fuerza un acuerdo global en Copenhague; que los países desarrollados deben adquirir compromisos más ambiciosos; que el país ha impulsado acciones tempranas contra el cambio climático y que coincide con el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas". La ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl, lo resume así: Chile ha asumido "una actitud negociadora constructiva, responsable y proactiva".

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