Proyecto de Xstrata en Aysén recibe numerosos reparos por tema sísmico

Sernageomin indica que estudio ambiental de Cuervo es insuficiente para evaluar. El Diario Financiero, 28 de octubre 2009.


A las más de 700 observaciones que recibió el proyecto eléctrico de la suiza Xstrata en Aysén, se sumaron los numerosos reparos efectuados por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), los que en gran medida estuvieron centrados en el tema sísmico.

El punto no es ajeno para  Energía Austral, la filial de la minera que está a cargo de impulsar la central Cuervo (640 MW), ya que tras el terremoto que afectó en 2007 a esta zona del país este tópico se tomó buena parte de la atención de los involucrados en esta iniciativa.

El Sernageomin fue uno de las últimas reparticiones que participan en la evaluación de este proyecto que demandará una inversión superior a los US$ 730 millones. De hecho, la Comisión Nacional del Medioambiente (Conama) ya inició la etapa de revisión de las observaciones y consultas a fin de evaluar su mérito técnico y consolidarlas en un documento denominado Icsara.

Conocedores de este trabajo, indicaron que finalmente Energía Austral podría recibir del orden de mil consultas.

Sernageomin centra su informe en el tratamiento de la sismicidad que la firma realiza en su estudio, señalando que “el peligro mayor radica en erupciones volcánicas y sismos”.

A raíz de ello destaca que “se debe hacer un monitoreo continuo de la actividad sísmica del volcán y tener presente la necesidad de saber qué hacer en caso de erupción, esto es, presentar planes de emergencia y contingencia que no están considerados en el capítulo de mitigación, además de planes de monitoreo volcánico y sísmico”.

La entidad alerta que en caso de erupción la central podría quedar fuera de operación durante meses o incluso por años, “razón por la cual el embalse corre riesgo de colapsar por rebalse y embancamiento”, a raíz de las remoción de material que podrían provocar una erupción volcánica o un movimiento telúrico.

A ello suma que la firma señala que la frecuencia de sismos en la zona es baja, considerando que los últimos eventos importantes se registraron en 1927, 1960 y 2007. Esta visión es refutada por Sernageomin, “si se considera que el proyecto supera 500 años de vida útil, ello significa la ocurrencia de un sismo importante cada 30 a 45 años”. Además, “no incluye el análisis de escenarios posibles, tales como la generación de tsunamis al interior de las cubetas por ocurrencia de remociones en masa”, agrega el documento.

Tras exponer otra serie de elementos, el servicio concluyó que “el Estudio de Impacto Ambiental en cuestión adolece de manera evidente de información relevante y esencial para efectos de calificar ambientalmente el proyecto.

Participación ciudadana

Consultados al respecto, en la firma prefirieron no comentar, pues están a la espera de que la Conama consolide y remita las observaciones de todos los servicios.

A éstas además se deberían sumar las consultas y comentarios técnicos que realice la comunidad pues el período de participación ciudadana al Estudio de Impacto ambiental, que supera los trece volúmenes de los cuales tres están dedicados al tema geológico, expira a fines de noviembre.

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