¿Y la crisis?

Columna de opinión de Arturo Carreño, Economista de Fundación Terram, publicada en El Divisadero el 24 de octubre de 2009.


Hace muy poco tiempo era rutinario ver referencias, mediante la prensa, de la compleja situación por la que atraviesa la industria del salmón en Chile. Mucho se habló de la disminución que sufrirían en el nivel de producción y por consiguiente de exportaciones futuras; mucho se habló también sobre lo endeudadas que se encontraban las empresas de este sector, tanto con la banca como con sus proveedores, incluso la empresa más importante del sector, Empresas AquaChile S.A., pidió la condonación de parte de su deuda con la banca.

Si bien, la industria está viviendo una de sus peores crisis desde el punto de vista sanitario, económico y laboral, debido a la irrupción del virus ISA, esto no ha sido motivo para disminuir las inversiones en este sector. A los proyectos que se encuentran en evaluación para optar al subsidio Corfo, se deben sumar las inversiones que proyectan materializar Empresas AquaChile S.A., Trusal S.A., Salmones Humboldt S.A., y Compañía Pesquera Camanchaca S.A., las que han presentado ante Conama proyectos por un monto cercano a los US$100 millones en centros de cultivo. A éstos se deben adicionar 60 proyectos de inversión ligados a la industria salmonera, los que de ejecutarse, deberán incurrir en elevadas inversiones.

Ante este tipo de situaciones, es muy lamentable consignar que los más perjudicados con el momento que está viviendo el sector no son ni los empresarios ni los propietarios de la industria salmonera – principales responsables de la crisis sanitaria – sino que los miles de trabajadores y trabajadoras despedidos; el medio ambiente; la comunidad; y algunas pequeñas empresas proveedoras, entre otros.

Si la crisis efectivamente ha afectado de sobremanera sus finanzas, ¿cómo es posible que se sigan presentando proyectos por millonarias inversiones? Bajo este escenario, da la impresión que no es necesario entregar ayudas económicas como el subsidio al clúster del salmón, dado a conocer en el Diario Oficial el 23 de mayo de 2009. Tampoco sería justo que, para avalar sus deudas con la banca, los empresarios dejen las concesiones en garantía, convirtiéndolas en verdaderos activos financieros susceptibles de ser transados en el mercado.

Ante estos argumentos y considerando el desastre sanitario que ha dejado esta industria en el sur de nuestro país, dejando a su paso una acumulación de desechos orgánicos en el fondo marino y lacustre; uso excesivo de químicos y antibióticos, miles de desvinculaciones, entre otras externalidades negativas, no es pertinente que se les sigan otorgando permisos para instalar centros de cultivo, desarrollando su modelo productivo con las mismas malas prácticas del pasado.

Comments are closed.