Plantar en altura: el debate continua

Las plantaciones en pendiente son una tendencia en la zona central. Para los productores implica protegerse de las heladas y mejorar la calidad. Para los ambientalistas, se requiere regular el tema para evitar la erosión y la pérdida de protección de los causes. Revista del Campo 08 de febrero de 2010.;


Por Javiera Méndez Thomas. El paisaje de la Ruta 5 Norte no es el mismo que hace diez años. El panorama árido cargado de espinos que caracterizaba los cerros de la cordillera de la Costa ha sido reemplazado por extensos campos verdes. Paltos, uvas y algunos cítricos son los protagonistas de estas plantaciones que se encuentran en las pendientes. Pero su irrupción no sólo ha hecho que el paisaje se vea distinto, sino que ha provocado la sustitución del bosque nativo de estas áreas, lo que puede traer consecuencias insospechadas para el ecosistema de esos lugares.

El bosque esclerófilo es el característico de esta zona. Se destaca por sus pequeños arbustos con hojas duras. Sus especies típicas como los espinos, el litre, los boldos y el quillay ocupan una tierra que puede volverse productiva y por ello hay un importante número de estas especies que ha sido destituido y reemplazado por estas plantaciones agrícolas. El tema es tan complejo y genera tal división, que para poder sacar la ley del bosque nativo, aprobada a mediados de 2008, fue dejado entre los pendientes.

Actualmente en Chile hay un total de 13 millones de hectáreas de bosque nativo. Sin embargo, de bosque esclerófilo hay 200 mil hectáreas, repartidas entre la IV y la VI Región, y sólo 6 mil de ellas están bajo protección oficial. Es así como las 194 mil hectáreas restantes que se encuentran desprotegidas y en manos de productores agrícolas se han convertido en una preocupación para los ambientalistas por el daño ambiental que su reemplazo puede provocar en esas tierras.

"Junto al problema de erosión, ya que los surcos los hacen a favor de la pendiente del cerro y no perpendiculares a él, está la alteración del hábitat de las especies que allí vivían. Es decir, ese ecosistema fue destruido tanto para la flora como para la fauna. O sea, hay pérdida de biodiversidad", dice Jaime Salas, Presidente del Colegio de Ingenieros Forestales.

Estas plantaciones en altura se encuentran en terrazas, las cuales se riegan con modernos y costosos sistemas. Sin embargo, los daños, que se expresan en pérdidas de suelo, están presentes a pesar de las avanzadas tecnologías. "Cuando tú tienes una vegetación en pendiente ésta está anclada al suelo y cuando tú sacas esa vegetación, el suelo se va. Ellos plantan en camellones, tienen todo un sistema de cultivo pero igual hay una pérdida de suelo", argumenta Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram.

Esto hace que cuando llueva el agua corra y al no tener  la contención que significa la vegetación, arrastra el suelo y profundiza la erosión. Además, la pérdida de vegetación en el borde de los ríos implica mayor evaporación de agua, con un alto impacto en la disminución de los cauces.

"Se deben generar acciones de protección del bosque esclerófilo. Es sumamente importante para mantener los ciclos del agua en las cuencas hidrográficas cordilleranas. Es fundamental mantener la vegetación nativa para abastecer de agua a las ciudades", explica Flavia Liberona, directora ejecutiva de la Fundación Terram.

La defensa de los agricultores

Pero para los agricultores la plantación en la precordillera de esas regiones se ha transformado en una necesidad. Así lo explica Rodrigo Echeverría, presidente de Fedefruta:"Hay principalmente la búsqueda de lugares con mejor clima y eso está a disposición principalmente de los productores más innovadores".

Las heladas hacen estragos en las producciones agrícolas durante las épocas más frías. Pero, en las pendientes de cerro la temperatura es de cerca de 3° C mayor a la de la cota cero. Por ello, a pesar de que los costos de producción son más altos, por la necesidad de implementar tecnología más cara, los productores encuentran en ellas una solución productiva.

Las altas temperaturas implican no sólo evitar el daño de las heladas, sino que también propicia cosechar productos de mayor calidad. "La variedad Hass tiene una importante desventaja, el clima. Cuando hay 0° comienza a tiritar y bajo 0° se hace más complicado", explica Ricardo Waissbluth, gerente de operaciones del Comité de Paltas. Del total de plantaciones nacionales, entre 85 y 90% se encuentra en los cerros. De ellas, el 65% se encuentra en la V Región.

Si bien las viñas también quieren salvarse de las heladas, a ellas las plantaciones en pendiente les da la ventaja de producir uvas más exclusivas y con una mayor calidad en relación a las del plano, a pesar de que los costos son entre un 15 y 20% más altos.

"Al estar en más altura hay una mayor oscilación térmica, las temperaturas son diferentes y eso ayuda a que el vino tenga una expresión diferente en relación a la que tenemos en el resto del campo", dice José Miguel Sotomayor, gerente comercial y enólogo jefe de la Viña Santa Cruz.

Es lo que ha llevado a esta viña a destinar esa producción a la línea gran reserva y edición limitada. "Hay una mayor calidad aromática, es un cabernet sauvignon que tiene muchas frutas, tiene muchas capas aromáticas", explica Sotomayor.

¿Y la ley?

No cabe duda. Los beneficios para los productores son notables. Pero hay muchos cabos sueltos, algunos de los cuales tienen relación con la Ley de Recuperación del Bosque Nativo.

Esta ley estuvo cerca de 20 años en el Congreso, hasta que el 11 de julio de 2008 se aprobó. Hacerlo significó, para propietarios y ambientalistas, transar en temas complicados que no permitían avanzar. Uno de ellos fue el del  bosque esclerófilo.

"Cuando se discutió la ley del bosque nativo en su última etapa, y se acordó aprobarla, el gobierno se comprometió a enviar al parlamento una ley complementaria o de protección de la biodiversidad, es decir, a la protección de todos estos ecosistemas o estas cubiertas vegetales, lo cual tiene que ver con el bosque esclerófilo", explica Flavia Liberona.

Sin embargo, hasta hoy esta normativa no se ha enviado al Congreso y este tipo de vegetación sigue bajo el imperio del DL 701 (Ley 1961), que en su artículo 21 dice que cualquier actividad de corta de estos bosques debe contar con un plan de manejo aprobado por Conaf. Pero en ella faltan definiciones y entre ellas qué se considera efectivamente bosque.

"Como es cerro costero, no hay tanto árbol nativo. De hecho, dejamos todos los árboles nativos, no los cortamos, lo que más se forestó fueron hierbas más que nada, pero no se talaron árboles", explica Sotomayor.

Incluso el gerente comercial de la Viña Santa Cruz comenta que replantan con nuevas especies. "Hemos plantado más de 10 mil árboles nativos en la viña. Como intervenimos el cerro hicimos un plan de recuperación".

A pesar de lo anterior, los ambientalistas plantean que se deben realizar estudios para estas plantaciones.

"La visión de los propietarios es que han comprado suelo de cerro más baratos, y la tecnología de hoy permite el cultivo en esas condiciones. Pero no se hizo un estudio del impacto ambiental", dice Jaime Salas.

A su vez la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) también postula una regulación más clara: "Se deben fortalecer la legislación, la fiscalización y la institucionalidad asociada a todo el tema por el cambio ambiental. Además, que se destaque y se resguarde la importancia de los bosques esclerófilos, únicos en el mundo. Se deben recobrar los escasos bosques que hay y tratar de recuperar los suelos degradados", explica Jennifer Romero, coordinadora de esta agrupación.

Los ambientalistas insisten en que no pretenden que se erradique la plantación en altura.

"Las prohibiciones, en general, son complejas. Entonces lo primero que debe haber es una evaluación de lo que está pasando. Saber cuántas plantaciones de este tipo existen, por especie, porque no es lo mismo plantar paltas, que uvas o cítricos. A partir de esa evaluación, poder diseñar un sistema de dónde se pueden plantar en pendiente", recalca Flavia Liberona.

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